Las FODAS en Politing: Dolorosos talones de Aquiles

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Torre de Babel

Las FODAS en Politing: Dolorosos talones de Aquiles.

 

Carlos Salazar Vargas

Aunque el enfermo cambie de posición…sigue estando enfermo” (Refranero popular colombiano).

También en Politing conviene seguir la máxima de conocerse a sí mismo, antes de criticar a los demás. Previamente al análisis de la competencia y ver la paja en ojo ajeno, es necesario saber las debilidades y fortalezas de nuestro candidato, es decir, observar primero la viga en nuestro propio ojo.

   La forma más simple es hacer una relación de los aspectos positivos y aquellos negativos, de las ostentosas fortalezas y las opacas debilidades de nuestro candidato. No es válido el auto examen, porque la exigencia del politing, es iniciar toda acción dentro del mercado electoral y son ellos, los electores, quienes deben opinar sobre los defectos y cualidades, sus afortunadas virtudes y aquellas dolorosamente negativas imágenes de los candidatos.

    A pesar de que las opiniones de sus familiares, amigos y compinches son útiles, se deben complementar con los comentarios de los diferentes grupos de electores que conforman su “mercado electoral objetivo”, tales como intelectuales, obreros, mujeres, jóvenes, pensionados, desempleados… etc. No sobra además, condimentar estas opiniones, con las muy seguramente “equivocadas”, de quienes no son nuestros seguidores, ni copartidarios y menos correligionarios: aquellos que militan en la competencia.

   Estos ejercicios de calistenia mental son verdaderas “Oportunidades de convertir en Fortalezas esas Debilidades que tanto nos Amenazan» frase que incluye las palabras cuyas iniciales conforman el DOFA, (conocido también como FOLA, FODA, o en ingles SWOT) que corresponde a las Debilidades, Oportunidades, Fortalezas y Amenazas.

      Las Debilidades y Fortalezas son dos variables internas (del candidato, partido, grupo, organización, etc.), en tanto que las Oportunidades y Amenazas son externas. Las primeras se pueden -unas más que otras y en mayor o menor medida- reforzar, disimular, manejar. Las otras dos provienen del entorno y por su misma naturaleza no se pueden manejar, pero si se deben predecir para aprovechar las primeras y evitar las segundas.

   Lo recomendable es aprovechar las oportunidades con las fortalezas y enfrentar con estas –y no con las debilidades- las fuerzas adversas, que como amenazas aparezcan. Más aún, lo ideal es convertir esas amenazas, en nuevas oportunidades.

   Esta matriz DOFA, estructurada solamente con las variables más representativas y observables en cada grupo, se debe comparar con la de los productos políticos competidores (candidatos, partidos y sus respectivos programas).

   Este ejercicio es básico para buscar la diferenciación, una de las exigencias del  Politing;  ya que con el hecho de encontrar las particularidades propias de algo o alguien, salen a luz las diferencias con los demás. Hay que buscar diferencias en cualquier cosa: el estilo, las propuestas, el físico… porque las similitudes, además de no ser técnicamente viables para la consecución efectiva de votos, se prestan a confusión dentro del electorado.

   Luego de la diferenciación, el siguiente paso es el posicionamiento, que responde a la pregunta de cómo lo conciben los electores, cómo lo ven los votantes y que ojala corresponda a la forma como quiere el candidato que lo vean y lo distingan. Lo fundamental es que fácilmente -sin esfuerzo alguno- los electores lo ubiquen en esa posición que le otorga la característica, calificativo, defecto o cualidad propia y distintiva que concientemente ha elegido.

    Y es que hasta Aquiles –el bisnieto de Zeus- tenía que cubrir con el escudo su talón, de donde su madre -la diosa Tetis- lo tomó, para volverlo invulnerable sumergiéndolo en las aguas del río Éstige. De igual manera, todos –aún algunos “perfectos” candidatos- tenemos Debilidades, limitaciones o defectos, que como talones de Aquiles hay que reconocer, ubicar, cuidar y sobre todo, proteger.

   Viene al caso un reconocido y carismático líder, que elaborando la matriz DOFA, se percató de sus muchas y reiteradas debilidades y sus pocas y desafortunadas fortalezas, concluyendo que -como la gran mayoría de nosotros-  también él, era humano… y algún día podía morir.

Con “AIDA” comunica el Politing: Pero no con la de Verdi

Si aceptamos que comunicar es gobernar y seguimos el adagio popular de que dime lo que pregonas y te diré de lo que careces, podríamos concluir que un buen gobernante sabe, puede y debe comunicar y lo hace desde su propia óptica, pudiendo expresar en ella tanto sus debilidades como sus fortalezas. Indudablemente, todo buen gobernante debe ser un buen comunicador y debe saber que la comunicación (mensaje, tono, lenguaje…) elegido para su campaña, incide fuertemente en los actos futuros de su gobierno y es que si el mensaje no impacta a todo o al menos a una buena parte de su mercado electoral, de nada sirve el trabajo, el esfuerzo y costo de haberlo planeado, elaborado y enviado.

   Adicionalmente, debe conocer y tener presente sus fortalezas (aquellas que su electorado entiende como tales) para que basado en ellas (y no en sus debilidades) pueda elegir la más eficiente manera de comunicarse con su electorado.

   Si la base de la comunicación política es que la voluntad de todo elector es libre y por lo tanto influenciable, debe además, recurrir a métodos de comprobada utilidad para hacer que toda oferta política sea para el elector, una real promesa presente en su mente y en su corazón hasta el punto de que llegue a ser para él, toda una experiencia. Por eso bien vale la pena que el gerente de Politing logre captar su Atención, mantener su Interés,  reforzar su Deseo y así lograr la Acción de votar por esa oferta política determinada.

   De acuerdo con este proceso, todo mensaje en Politing para que sea efectivo, debe recorrer una secuencia de cuatro etapas. Y es que no basta lograr que la oferta política esté sintonizada con el mercado electoral objetivo, es necesario que esta sintonización sea efectiva para que dé los frutos previamente planeados y ansiosamente deseados por el gerente de Politing y para ello debe recurrir a herramientas que como el modelo AIDA de comunicación le ayuden a lograrlo.

   Simplemente como ayuda nemotécnica, vale la pena asimilar este modelo con una relación de noviazgo, en donde lo primero -y que empieza por la letra “A”- no es precisamente Amar, porque siempre hay un requisito previo para alcanzar este sublime sentimiento. Es necesario primero, hacerse notar, despertar y captar la Atención y en Politing, hace referencia a crear conciencia de la presencia de la oferta política en el mercado electoral, hacer que los electores se fijen en ella, que el electorado aplique sus sentidos y su inteligencia percibiéndola.

   Así como en todo noviazgo la segunda etapa corresponde al Interés -no precisamente interés en el dinero- también en el proceso comunicacional del Politing se debe lograr que el mensaje despierte el Interés del mercado electoral. La calidad de la oferta política es un factor importante para ello, resaltando en la comunicación lo que la hace importante o valiosa para el electorado, de tal manera que despierte su curiosidad. Y es que sólo cuando existe ya un prospecto determinado, alguien (llámese novio o elector) puede interesarse y enamorarse de él.

   La persona (novio o elector) interesada ya en la oferta especifica, está lista para recibir las baterías que le muevan su voluntad: que quieran conocerla y apoyarla. Así, el siguiente paso es despertar el Deseo y para ello, la sugerencia es comunicar ese “plus” o valor agregado que la distinga y le dé un sitio preferencial dentro de las otras ofertas del mercado (tanto sentimentales, como electorales) y que descubra en ella, una forma para satisfacer una o varias de sus necesidades.

   Como último paso dentro del proceso que propone el modelo AIDA (que en nuestro símil corresponde al noviazgo) el emisor debe asegurarse de que su comunicación esté enfocada a lograr la Acción (tanto del elector como del aspirante a novio) y consecuentemente, debe despertar su capacidad de obrar, que sienta la necesidad de actuar para que con su acción dé su aceptación, declaración, o voto.

   En Politing se recomienda agregar otra etapa posterior: la Satisfacción, para reforzar la comunicación efectiva (en el noviazgo y en el acto de votar) y hacer que se repita la acción.

   Estamos tan acostumbrados a ver innumerables campañas de comunicación en nuestro entorno, que si no son extraordinarias,  pasan desapercibidas, Conviene entonces dedicar mucho más tiempo a desglosar el proceso, utilizando elementos que llamen la atención del público, despierten su interés, fomenten su deseo, logren su acción y corroboren posteriormente su satisfacción, como lo propone AIDAS, útil para analizar los resultados desde los zapatos de receptor, elector, enamorado o votante.

   El problema de asimilar un noviazgo con una elección y enmarcarlas dentro del modelo AIDA, es que puede sufrir distorsiones al igual que una agraciada colega piensa que la palabra “novio” viene del verbo “ver” y que por eso “no vio” lo que el galán de turno le propuso y lo poco que realmente le cumplió… ¿pasará lo mismo en el campo electoral, apreciado lector?

Formular e Implementar en Politing: Para cerrar la brecha

Algo que -desafortunadamente- es muy nuestro, de nosotros los latinos y por lo cual nos conocen y así nos designan, es el hecho de que «pensamos con el deseo», lo que los estadounidenses (“usanians)” ahora llaman “Wishfull Thinking”, para significar  aquellas acciones que no se concretan, siempre se posponen y nunca se realizan a pesar de que nos gustan, agraden, nos convengan…

    Muchas veces se quiere ganar una lucha electoral, salir victorioso de una competencia política, pero el gerente de Politing no se preocupa por  poner en marcha aquello que previamente ideó, pensó y planeó. Si bien es importante que formule sus estrategias, es tanto o más importante que también las convierta en realidad, que no se quede en las intenciones, en los planes, en las ideas. Debe convertir sus planes en realidad, sus intenciones en prácticas concretas, sus ideas en acciones tangibles.

   De ahí la conveniencia de tener clara la distinción entre formular e implementar. La primera como un ejercicio eminentemente mental, en tanto que la segunda, como el proceso de convertir en realidad lo previamente establecido. A pesar de que sólo hasta hace poco el anglicismo implementar (implementation) ya fue aceptado por la Academia de la Lengua, hay quienes proponen reemplazarlo por la expresión poner en obra, poner en marcha, poner en práctica, que proviene del francés (mise en ouvre). De todas formas, implementar no es implantar.

   Esta última se entiende como la acción y efecto de establecer e instaurar doctrinas, instituciones, prácticas o costumbres nuevas. Así, si formular es reducir términos claros y precisos, implementar es poner en práctica o en obra, lo que previamente se pensó, estructuró, diseñó, preparó, es decir, se formuló. Por lo tanto, no basta conocer las funciones del Politing, es necesario además, convertirlas en realidad.

   Si la formulación en Politing se ocupa del ¿qué? y del ¿por qué? de las actividades, la implementación tiene que ver  con el ¿quién?, ¿dónde?, ¿cómo? y ¿cuándo?. Es la puesta en marcha de las acciones necesarias encaminadas al alcance de  los objetivos previstos.

   Para evitar morir en el intento, es bien importante saber cómo hacer para no desfallecer, qué hacer para no fallar, aquello que hay que evitar, realizar, hacer, dejar de hacer o terminar. Ahí radica precisamente, la gran importancia de muchas cosas aparentemente sin importancia.

   Las organizaciones son el medio –hasta ahora el único conocido- para la implementación, a partir del estudio de las relaciones de autoridad. Las campañas electorales -como organizaciones temporales- llevan a cabo, implementan, ejecutan, gestionan y  administran, aquellos proyectos que el gerente de Politing propone con un fin preciso: alcanzar el número de votos necesarios para que su candidato salga electo.

   La implementación en Politing, sigue –por lo general- un proceso integrado por 3 etapas: la elaboración de lineamientos, la distribución de recursos y la supervisión. Es tan importante este proceso, que muchos problemas de ingobernabilidad tienen su origen en dificultades de implementación que no se alcanzaron a resolver.

   Como en cualquier campo, también en Politing soñar no cuesta nada. Lo que realmente cuesta, es realizar los sueños, poner en práctica lo planeado, tangibilizar lo ideado, poner en marcha lo pensado, concretar lo presupuestado.

Lo que se busca es que la intención se convierta en acto, porque del dicho al hecho hay mucho trecho; echarle ganas a la acción y convertir en realidad los sueños, deseos, pensamientos, intenciones, porque la historia es el resultado de los actos humanos, no de las intenciones humanas. Y es que la distancia entre sueño y realidad desaparece cuando se cumplen las metas. Por eso si es bien importante conceptuar creativamente las realidades de una campaña, indudablemente, en su desarrollo, puesta en práctica y concreción en hechos tangibles, radica su éxito futuro.

   Es común encontrar muchos anaqueles atiborrados de magníficos proyectos electorales, donde el concepto de Politing -muy bien pensado, concebido, formulado y planeado- nunca se puso en práctica. Y es que si la fe mueve montañas, las ideas mueven naciones, pero sólo si se convierten en realidad, porque si la palabra convence, el ejemplo arrastra. Como aseveran nuestras abuelas, el infierno, como el fracaso, está lleno de buenas intenciones.

Tres Niveles Distintos en Politing: Y una sola oferta verdadera

Una oferta política en Politing, es un conjunto de atributos que se ofrecen a un mercado electoral para su atención, elección y apoyo, porque satisface necesidades, deseos y gustos de sectores de la sociedad. Así, toda oferta política es tripartita: el candidato, su programa y su partido o movimiento político. Cada uno de estos tres componentes están integrados por aspectos tangibles e intangibles. Sin embargo, para efectos de análisis, se recomienda desglosarlos en sólo tangibles (por ejemplo, el cuerpo del candidato, las instalaciones del partido político y los folletos en cuanto al programa) y en sólo intangibles (la generosidad del candidato, la atención en la sede del partido y la claridad de su programa).

    Esta disección, permite encontrar componentes importantes de toda oferta política para que el gerente de Politing no actúe sin pensar, porque sería tanto como disparar sin apuntar. El apuntar bien, con tino y puntería, le permite en forma conciente y estructurada, ofrecer servicios, productos, bienes e ideas DIFERENTES y sobre todo, mejor POSICIONADAS, para lograr mayor efectividad (eficiencia y eficacia) y un mejor ventaja competitiva con respecto de las ofertas de la competencia.

   Mediante este planteamiento, se considera que el proceso de escogencia del elector, tiene tres niveles complementarios e inseparables pero diferentes: el básico, el tangible y el aumentado.

   El elector puede votar, por ejemplo, por un hogar o morada, lo cual correspondería al nivel básico. Dicha promesa, puede tangibilizarse en forma de casa, departamento, fraccionamiento, condominio, etc., lo que correspondería al nivel tangible. Puede además, votar por un tercer nivel correspondiente a la “oferta política aumentada”, el “plus” que no pertenece a ninguno de los dos niveles anteriores y que para nuestro ejemplo, correspondería a los servicios adicionales como recreación, trasporte, seguridad, estacionamiento etc.

   Y es que cuando se vota por una oferta política que ofrece casa o departamento, lo que realmente se necesita -y por eso se está votando- es una morada u hogar, no simplemente el concepto tangible de ese servicio. Lo mismo sucede con el transporte: la necesidad de movilización se satisface con un automóvil, camión, metro, autobús, bicicleta, etc., es la misma necesidad, pero diferentes y variados  los productos que la satisfacen.

   Lo realmente dramático de este análisis, en que se ha comprobado que la gente vota primero por el “plus”, en segundo lugar por la oferta “tangible” y por último por el nivel “real” o básico. En otras palabras, la diferenciación se lograría -prioritariamente- con elementos del tercer nivel, un poco con factores del segundo y finalmente, con elementos del primero.

   Así, la oferta política básica, responde la pregunta ¿por qué vota realmente el elector?, es decir, son los beneficios cruciales que solucionan un problema, satisfacen una necesidad o cumplen las expectativas en cuanto a gustos y deseo. Son las causas que los electores buscan cuando van a votar por una oferta política específica. Por eso, lo primero que debe definir el gerente de Politing es el núcleo de beneficios que la oferta proporcionará al grupo de electores objetivo.

   Posteriormente, es necesario -para mayor efectividad- considerar el segundo nivel  la oferta política tangible, que puede tener hasta cinco características: calidad, funciones, diseño, (forma, aspecto físico) marca y presentación, atributos estos que se combinan, con el fin de ofrecer el beneficio central o básico con una mayor o mejor satisfacción que la competencia y ahí esta el detalle. Por ultimo el gerente de Politing debe estructurar una oferta política aumentada, que complemente y ofrezca “valores agregados” tanto al producto básico o central, como al tangible, agregándole servicios y beneficios adicionales.

   La oferta política concebida así, es mucho más que un simple conjunto de características tangibles para convertirse en amalgamas complejas de beneficios que satisfagan necesidades, deseos y gustos del mercado electoral. Así al diseñar las ofertas el gerente de Politing debe primero, identificar las necesidades más sentidas de la población, proceder luego a diseñar la oferta tangible y por último “aumentar” esa propuesta, otorgándole valores agregados (los “Plus”) con el fin de crear un conjunto de beneficios que proporcionen mayor satisfacción a los electores. Se compite así, con mayores probabilidades de éxito, con respecto a las otras ofertas de la competencia.

   De ahí que el Politing recomienda presentar “ofertas políticas aumentadas” es decir, ofrecer “valores agregados” en forma de servicios adicionales, como condición para alcanzar la deseada efectividad. A pesar de que el ejemplo es sólo para un programa político, queda como tarea para el lector, hacerlo para el candidato y para su partido, recordando que la mejor manera de retener a los electores y conseguir nuevos, es pensar todo el tiempo ¿cómo darles más por menos?

   Este análisis sirve para que al gerente de Politing no le suceda lo del candidato que aseguraba que comer bocadillos era perjudicial para la vista, porque mientras más bocadillos comía, menos bocadillos veía.

@CarlosSalazarV