Fuego y furia, retrato de la administración Trump

0
179
Foto: Especial Twitter

El libro Michael Wolff sobre la presidencia, en su fase inicial, de Donald Trump nos ofrece un retrato de la manera en la el mandatario estadounidense controla la Casa Blanca y los efectos de esto en el mundo entero.

El texto nos ofrece pistas para comprender como Trump impuso su estilo personal de gobernar y las consecuencias de esto. Reacio a trabajar con políticos, el empresario ha brincado los límites de la presidencia de los Estados Unidos al colocar a su hija y su yerno en su círculo cercano, además de centrar toda la toma de decisiones en el mismo, lo que originó una disputa entre Steve Bannon, Reince Priebus y Jared Kushner por estar cerca de él y tratar de influir, algo que ha generado una lucha por ver quien impone la agenda del gobierno de la Unión Americana.

Al principio, Bannon logró imponer sus ideas en esta confrontación, pero al peso del tiempo quedó claro que el principal obstáculo para que dirigiera la administración Trump hacia alguna ruta era el propio Trump. Wolff describe interminables conversaciones telefónicas del mandatario con un sinnúmero de interlocutores en las que crítica a todos sus cercanos, incluyendo a su hija y su yerno.

Asimismo, Trump es mostrado como un candidato que buscaba aprovechar la candidatura para reforzar su marca, no para ganar, encontrando una victoria inesperada que lo alejó de su esposa y, también, lo transformó de un ambicioso empresario a un ambicioso e inesperado político.

Una parte del texto de Wolff así lo describe: “Trump no solo ignoró los conflictos potenciales de sus propios negocios y propiedades inmobiliarias, se negó audazmente a liberar sus declaraciones de impuestos. ¿Por qué debería él? Una vez que perdiera, Trump sería increíblemente famoso y mártir de Crooked Hillary. Su hija Ivanka y su yerno Jared serían celebridades internacionales. Steve Bannon se convertiría en el jefe de facto del movimiento Tea Party. Kellyanne Conway sería una estrella de noticias por cable. Melania Trump, a quien su esposo le había asegurado que no sería presidente, podría volver a almorzar discretamente. Perder funcionaría para todos. Perder fue ganar”.

Así, Trump tuvo que improvisar e idear cada paso que daba de uno en uno, algo que lo volvió impredecible para todo mundo, pues se trataba de alguien que no se había preparado, no quería y no sabía gobernar, pero que ahora tenía antes sí el reto de hacerlo y su única respuesta es buscar como hacerlo día a día.

Compartir

DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Please enter your name here