UN DEBATE NACIONAL SIN TRASCENDENCIA

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CAFÉ PARA TODOS

PEÑA NIETO, SIGUE ARRIBA EN TODAS LAS ENCUESTAS

Algunos medios informativos dieron ayer como ganadora a Josefina Vázquez Mota en el segundo y decisivo debate de cara a las elecciones del 1 de julio próximo. Aunque no hubo encuestas representativas que validaran este resultado, Reforma hizo un par de ellas: una, con un grupo de enfoque integrado por 450 líderes de la capital, Monterrey y Guadalajara y otra con sus suscriptores. Ninguna de las 2 puede ofrecer datos reales, por cuanto los líderes no son necesariamente representativos de la sociedad.

Tampoco los abonados del periódico pueden considerarse como tales. Es sabido que por un lado la gente que lee diarios es generalmente mayor a 40 años, lo que está probado inclusive con numerosos estudios. Por otro, la ideología de este cotidiano -un poco inclinada a la derecha, pero izquierdista cuando de negociar se trata-, hace pensar que quienes lo adquieren son personas generalmente de ideas conservadoras.

Algunos intelectuales y periodistas -integrantes del círculo rojo-, también han levantado la mano a la ex titular de Sedesol. Las redes sociales igualmente abundaron en comentarios a favor de la aspirante presidencial.

Sin embargo, estas encuestas son parecidas a las levantadas en las universidades de la capital mexicana, donde Andrés Manuel López Obrador aparece con porcentajes abrumadores.

Habrá qué esperar por lo tanto a las del jueves o viernes próximo, para conocer qué tanto es cierto el hecho de que Josefina resultó la ganona en este ejercicio crucial -por decirlo de alguna manera-, aunque en realidad no hubo triunfadores. El hecho de que a Peña Nieto, no lo haya atacado ni una sola vez el candidato del PRD, hace concluir que salió otra vez vencedor.

Al mexicano de a pie, le disgusta mucho ver a Josefina como siempre: rijosa, pendenciera, repartiendo golpes a diestra y siniestra y sin un plan específico para ganar y sin explicar bien lo que ofrece en caso de llegar al poder. Riñó lo mismo con Peña Nieto, como en el primer debate, que con Andrés Manuel y hasta con quien no debía, que era Gabriel Quadri.

López Obrador, por su parte siguió con sus frases hechas y autoelogios de siempre, y no supo exponer sus matemáticas, cuando Josefina lo emplazó a explicar eso de que podría ahorrar 300 mil millones de pesos rebajando los sueldos de la alta burocracia, aunque luego Hacienda y Presidencia de la República se encargaron de horadar su telaraña de mentiras.

NI DEJANDO SIN COBRAR A LA BUROCRACIA, AMLO PODRÃ A AHORRAR 300 MIL MILLONES DE PESOS

Por ejemplo, en su cuenta de Twitter, Calderón publicó: «Si el gobierno despidiera a todos los altos funcionarios -de director a Presidente-, ahorraría 2 mil mdp, no 300 mil mdp. Si los pusiera a medio sueldo, ahorraría mil millones de pesos»; es decir, ni aún eliminando los salarios de toda la burocracia podrían ahorrarse 3 mil millones de pesos.

¿De qué planeta estaría hablando el perredista? ¿De dónde sacó que mantener a la alta burocracia mexicana, supone un gasto de 282 millones de pesos más?

Ninguno de los argumentos esbozados por López Obrador puede contra la contundencia de la información que hizo pública José Antonio Meade, titular de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), no solamente respecto al monto total de la nómina del gobierno federal.

Meade dio a conocer que el gasto corriente del gobierno federal -en el que se cuentan los salarios de la burocracia-, es aproximadamente de un billón 629 mil millones de pesos, de los cuales, 957 mil millones -alrededor de 60 por ciento-, se destina a ayuda, subsidios y transferencias, entre las que se incluyen programas como Oportunidades y el Seguro Popular.

Naturalmente surge la pregunta de cómo el candidato de las izquierdas pretende gastar 800 mil millones de pesos para impulsar el crecimiento económico, sin despedir a toda la burocracia, acabar con el programa Oportunidades o condenar a la tumba a los inscritos en el Seguro Popular.

Por lo que toca a Josefina, por alguna razón, ante auditorios pequeños y «a modo», se desenvuelve muy bien, quizá porque en el fondo no puede desprenderse de su viejo oficio de «motivadora», de los tiempos en que escribió el best seller «Dios mío, hazme viuda». Ante grupos de similar ideología o creencias análogas a las de ella, que comparten muchos de sus valores, suele salir levantada en hombros.

Pero Vázquez Mota misma pareció perder los estribos al momento en que Quadri dijo que hablaba mal de Elba Esther Gordillo y, sin embargo, cuando era secretaria de Educación la había formulado comentarios zalameros y la había llamado » querida amiga», al invitar a ver un video de Youtube sobre el particular.

Josefina no es una mujer de ideas, sino de frases hechas, superficiales y frívolas. López Obrador también suele repetir fórmulas y Peña Nieto, como todos los políticos, pero siempre basadas en la sustancia y no en simples ocurrencias o en lugares comunes como la candidata.

Su metáfora sobre ver a sus rivales como mujeres, resultó fallida. No se le entendió o fue caricaturesca. Sin embargo, lo cierto es que su discurso semeja una larga sucesión de «spots», que se engarzan uno tras otro como los eslabones de una cadena sin solución de continuidad o como los changuitos de juguete que se unen atando sus colas.

Empero, por alguna razón Josefina ha logrado transmitir a través de los medios la sensación de que ganó el debate. Y es que -como lo sabe cualquier politólogo- un intercambio de este tipo se gana en 2 fases: durante el debate mismo y en el curso del postdebate.

Pero a los mexicanos no se les toma el pelo con facilidad. Saben que no basta con que por la televisión los miembros del «círculo rojo» le alcen la mano a una de las contendientes, que por cierto se comportó como una pugilista, repartiendo jabs, puñetazos y golpes bajos a diestra y siniestra.

Después del segundo debate, sin embargo, se puede fácilmente concluir que en el gobierno del presidente Felipe Calderón y en las filas de su partido, en el PAN, ya cundió la alarma y la desesperación.

Quieren a toda costa evitar quedar en tercer lugar de la contienda, y por eso la saña con la que están tratando de hacer a un lado a López Obrador. Quizá si hubiera que darle a escoger a Calderón, seguramente preferiría regresarle las llaves de Los Pinos al PRI, que entregárselas al que lo acusó de ilegítimo y lo desconoció a lo largo de su mandato.

Probablemente piensan que al menos con el priista pueden llegar a pactar un arreglo para evitar represalias futuras, pero con López Obrador no tienen la menor seguridad de que ése pudiera ser respetado.

Como parte del postdebate -quizá para terminar de evitar que AMLO puedea alcanzar a Peña-, el PAN dio a conocer que el sitio web de Josefina fue atacado por hackers presumiblemente simpatizantes del tabasqueño. Sin embargo, la maniobra es tan burda, que resulta difícil considerarla un verdadero ataque.

«Hoy toca cambio! vota AMLO, Yo, Josefina, votaré por un gobierno diferente, votaré por AMLO», decía un mensaje al abrir el sitio digital de la aspirante panista.

También apareció otro, donde se habla de que si López Obrador no gana, sus seguidores van a tomar las principales calles y ciudades del país.

«Vamos a cerrar las entradas al Distrito Federal (…) pero esta vez no será pacíficamente», decía el mensaje.

Como es obvio, parece ser un mensaje apócrifo de los detractores del candidato de las izquierdas -quizá realizado por los propios panistas-, pues el texto dice que el candidato del Movimiento Progresista va a expropiar la banca y las principales empresas, entre ellas las firmas extranjeras.

«Los jóvenes son nuestro principal escudo, y de ser necesario tomaremos las armas. Qué viva AMLO y que viva Hugo Chávez!!!!», agrega.

Otra vez se reedita la versión 2012 de «AMLO, un peligro para México».

A dos semanas y media de las elecciones, resulta dudoso que los números de las encuestas cambien.

GRANOS DE CAFÉ

Consulta Mitofsky publicó hace apenas 4 días, el promedio de los resultados más recientes de 6 sondeos que miden la preferencia electoral para cada uno de los candidatos a la Presidencia.

Según éstos, Enrique Peña Nieto obtiene el 42.6 por ciento, Andrés Manuel López Obrador 29.4, Josefina Vázquez Mota 24.8 y Gabriel Quadri 3.2.

Las encuestadoras incluidas en esta medición son Excélsior, OEM, Reforma, Milenio, El Universal y UnoTV. Los indecisos representan del 15 al 24 por ciento.

Como se ve, se trata de cifras duras que revelan cuán difícil es que se registre una voltereta en las preferencias de los votantes.

Un giro de esta naturaleza sólo hubiera podido ser posible si en su arsenal, alguno de los debatientes hubiera llevado consigo la «bala de plata» para aniquilar a Peña Nieto.

En lugar de ello, con su pequeña escaramuza de rounds de sombra, Josefina no logró ni despeinar al candidato del PRI-PVEM.

Como tampoco lo pudieron hacer ni López Obrador, quien prácticamente ignoró al ex gobernador del Estado de México, ni el mismo Quadri, que como se sospecha, no pretende arrebatarle votos a Peña sino más bien a los otros.

Y no se necesita ser un nigromante para darse cuenta de que resulta casi imposible el que Peña Nieto pierda diariamente un punto y López Obrador avance en la misma proporción. La historia parece, pues, estar ya escrita

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