Los Pinos 2018: La Silla Embrujada

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Análisis semanal: 25 de diciembre

Cada alianza enfrenta algunos riesgos, en la figura de grupos o personajes opuestos a la línea establecida, que podrían representar un riesgo para el éxito del proyecto. Si bien las negociaciones al interior de cada formación siguen, el problema es que si no hay un arreglo la posibilidad de que exista un sabotaje es alta, con el consiguiente resultado en la campaña electoral.

            Así, ofrecemos algunos de los desafíos que las alianzas electorales enfrentarán en el actual proceso 2018.

PRI: Osorio Chong, al no quedarse con la candidatura presidencial puede hacer algo en contra del abanderado de su partido ““mantuvo a lo largo del sexenio buena interlocución con gobernadores y cuenta con información delicada de algunos de los protagonistas políticos más importantes”“ o, al menos, hacer una huelga de brazos caídos y dejar que los opositores hagan de las suyas.

            En las elecciones estatales de 2016, año en el que el PRI perdió varias gubernaturas, fue notoria la pelea entre el grupo de Osorio y el de Videgaray que derivó en las derrotas en varias entidades del país, ¿volverá a presentarse el mismo escenario?

            Elba Esther Gordillo. Si bien la presidenta del SNTE ha logrado la prisión domiciliaria por cuestiones de edad, su estancia en la cárcel ““incluyendo las fotografías que circularon en redes sociales”“ representa una afrenta que difícilmente olvidará. El partido que ayudó a crear, el PANAL, ahora forma parte de la alianza con el PRI y el PVEM, pero el ejército de operadores electorales que forman parte del sindicato magisterial podrían recibir nuevas instrucciones para apoyar a otro candidato, ¿tratará de vengarse la maestra del grupo que la envió a la cárcel?

PAN: Grupos estatales. Para nadie es un secreto que el blanquiazul está controlado por una federación de grupos estatales, los cuales controlan las estructuras directivas y de militantes para efectos electorales.

            Con ellos hay que negociar y acordar si se desea ganar posiciones tanto en los comités directivos, como en materia de candidaturas y en este punto se ha evidenciado el riesgo para la alianza Por México al Frente para recibir el apoyo de estos grupos para el precandidato Ricardo Anaya.

            Además de los estados en donde se ha hecho público el rechazo ““como Nuevo León o Puebla”“, la actual dirigencia nacional del PAN debe negociar y apaciguar las ansias por obtener candidaturas en entidades que pueden afectar el resultado electoral, como Jalisco o Baja California, en donde los grupos locales no desean ceder a los aliados del Frente espacios. Si en los próximos días alcanza un acuerdo con líderes estatales como Rafael Moreno Valle, se podría decir que hay posibilidad de remontar este tipo de obstáculos.

            Felipe Calderón. No es un secreto que el expresidente del partido y de la república es un enemigo del actual precandidato y de su grupo, como antes lo fue de presidente del azul como Manuel Espino. Calderón guarda suficiente resentimiento en contra del actual grupo panista que controla al blanquiazul, como para buscar dinamitar la alianza electoral con el PRD y MC en el 2018.

            El exmandatario cuenta aún en las filas del panismo con incondicionales, quienes se encargarán de sabotear los planes de Anaya, tal como se ha visto en el caso de los senadores autodenominados “rebeldes”, quienes se han opuesto a la línea del CEN blanquiazul.

            Si bien no cuenta con fuerza suficiente para cambiar el destino electoral del partido, si puede hacer que Anaya no resulte ganador de la contienda, por lo que el queretano necesita empezar la campaña neutralizando a un militante que si no ha renunciado al partido es porque sus planes así lo requieren.

MORENA. Dos temas podrían ensombrecer el panorama electoral de la alianza que encabeza el Movimiento. Uno es la unión con el PES, lo cual desarma a los militantes de este instituto político que criticaban la alianza PAN-PRD, pues ahora se enfrentan a una situación peor a la que criticaban en el Frente azul-amarillo, lo cual ha generado ya protestas de militantes, como fue el caso de Jesusa Rodríguez, además de que de cara a la opinión pública es difícil vender las razones para esta alianza, dejando a los activistas pro López Obrador sin argumentos para atacar a los adversarios.

            El otro tema es la propensión del propio precandidato presidencial a cometer errores que son capitalizados por sus contrarios. El llamar “chachalaca” a Fox en la campaña 2006, le costó votos, por lo que ahora que se enfrentará a una campaña sumamente competida y a tercios con dos alianzas que cuentan con recursos y gobiernos estatales que las respaldan, deberá ser más cuidadoso para evitar que esta característica suya acabe con los planes que tiene de llegar a Los Pinos.

 

La Silla Embrujada

La semana pasada dos encuestas dieron nuevamente como puntero a López Obrador. Parametria lo ubicó con 30% de las preferencias, seguido por Meade con 20% y Anaya con 19%. Otro estudio de Defoe México da resultados similares, López Obrador en primer lugar con 30%, seguido de Anaya y Meade empatados con 15% en segundo lugar.

            Esto apenas empieza, por lo que habrá que ver si el tabasqueño mantiene la ventaja.

 

Cuenta Regresiva:

Faltan 189 días para las elecciones presidenciales.

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