Ciudadanos y política, la demagogia de Meade

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Hoy, una vez más, es notoria la cargada de la prensa en favor del precandidato del partido en el gobierno, es decir, el registro de notas y relieves favorecedores al ex funcionario del gobierno con muy poco o nada de margen para la crítica.

Entre las ocho columnas que ocupan las declaraciones del ex titular de Hacienda están las que publica La Razón: «Meade: de los que van por la Presidencia soy el único ciudadano». A mi me parece desatinada esa afirmación, digamos que demagogia, por estos aspectos:

1) José Antonio Meade hace política. Es un hecho, le guste o no, y la hace precisamente para persuadir de que sus propuestas son las mejores. Su política es decir que no es político sino ciudadano pero además de la demagogia, el precandidato del PRI ahonda en un equívoco relevante como lo es descalificar a la política y a los políticos sobre la consideración de que los ciudadanos «“disociados de la política»“ comprenden virtudes en sí mismas, vale decir, por su propia «naturaleza» ciudadana.

2) Meade es el candidato de un partido y para ello sin duda hizo política (independientemente de la centralidad que tiene en ese proceso la elección del actual Presidente de México), y él él mismo se ha encargado de difundir que hace política, como lo muestran las imagenes que los diarios publican donde se ha encontrado a la mesa con varios líderes políticos del PRI.

3) El precandidato del llamado tricolor tiene una larga trayectoria como ciudadano y eso le implicó hacer políitica, reconocer al otro, responder a sus demandas y acordar con ese otro.

4) Los ciudadanos pueden no ser políticos, vamos, dedicarse y preocuparse por otras cosas. En cambio, los políticos, todos los políticos son ciudadanos y precisamente por ese carácter es que, políticos como Meade, pueden ser candidatos a la Presidencia de la República.

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