Mancera se pone intenso

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En la hoy coalición Por México, al Frente todo el mundo tenía claro que para enfrentar a Morena en la CDMX se necesitaba mano dura en el gobierno local, pues, de lo contrario, nada había que hacer.

Fue entonces cuando empezó a circular el nombre de Héctor Serrano como opción para ocupar el interinato, ya que todo el mundo daba por hecho que Miguel à ngel Mancera dejaría la capital para ir a la campaña presidencial.

Pero entonces llegó la jugada de las tribus, especialmente de Los Chuchos, para bajar del carro presidencial al jefe de Gobierno a cambio de negociar posiciones legislativas con el PAN.

Es decir, en la integración del Frente hubo negociaciones paralelas entre grupos perredistas y el equipo de Ricardo Anaya, a fin de que Mancera no fuera un estorbo para el líder blanquiazul.

Esa jugada dejó sin posibilidad alguna a Serrano y los otros aspirantes a tomar el interinato de la CDMX, pues obligó al jefe de Gobierno a quedarse hasta el final en el cargo.

Al ver que el jefe de Gobierno se caía, el propio Serrano mandó un agrio mensaje al interior de su partido, que se podría resumir así: que a nadie se le ocurriera jugar chueco, pues hay expedientes que en su momento podría sacar si lo hacían enojar.

Ese fue el primer mensaje hacia la dirigencia, que hizo llegar a través de una entrevista con el portal que encabeza el periodista Jonathan Villanueva; el otro llegó ayer y fue directamente de Mancera.

En pocas palabras, dijo que participará activamente en el Frente y que estará pendiente de las decisiones que se tomen, porque se considera como uno de los padres de ese acuerdo. O sea, no se han deshecho de él.

«Voy a estar en la toma de decisión, pues claro, porque tengo parte de la paternidad del Frente, entonces yo no voy a negar esta paternidad y, por el contrario, hay que cuidar al hijo que es el Frente, yo creo que hay que irlo acompañando».

Está claro que Mancera quiere conducir el proceso electoral al estilo Marcelo Ebrard, quien tuvo todo el control en 2012, y para eso hará valer todo el peso del Gobierno capitalino: su estructura y sus recursos, que, por cierto, son abundantes.

Pero el jefe de Gobierno debe entender que, a diferencia de 2012, donde el PRD tenía absoluto control de la CDMX, ahora deberá buscar un acuerdo con los líderes territoriales, porque, sin ellos, por muy poderoso que sea el gobierno, no podrá ganar y eso sería su ruina.

Tendrá que sentarse ya con Víctor Hugo Lobo «”quizá el más importante»”, con Julio César El Nenuco Moreno y con Leonel Luna. De ahí para abajo, pues, sin ellos, no caminará.

Porque si Morena gana la capital, seguro el gobernante no podrá dormir tranquilo de 2018 en adelante.

CENTAVITOS»¦ Pero mientras son peras o manzanas, Mancera ordenó a Alejandra Barrales, a Salomón Chertorivski y a Armando Ahued sentarse para que conozcan de primera mano cómo sería la lucha interna y que, si tienen algo que proponer para la competencia, que lo hagan. Les dio chance de opinar y Salomón aprovechó para proponer debates y contrastar proyectos, con lo cual piensa impactar a quien tomará la decisión final. Igual el exsecretario de Economía podría llevar ventaja en ese esquema, por su gran experiencia, pero si sigue adulando al jefe de Gobierno, diciendo que su labor ha sido excelente, podría absorber todos sus negativos, pues la ciudadanía no piensa como él, sino todo lo contrario: el funcionario ha quedado a deber y mucho a la ciudad que confió en él.

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