¿Salud, China…!

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MTRO. SALOMÓN CHERTORIVSKI,
SECRETARIO DE SALUD:

Para ser del país

Respuesta popular

 

Efectivamente, los mexicanos creemos y confiamos tanto en México que cuando uno se encuentra con otro en la calle después de mucho no verse, a la pregunta del otro de cómo está, él suele responder:

«Pa’ ser del país, no me quejo «

Pero si se trata de presumir como país, nadie en el mundo puede competir con los chinos que en gigantismo son los primeros, hasta en sus grandes insuficiencias y como el tema es la salud, creo que le van a interesar algunas cifras, unos cuantos porcentajes y quizá también un par de comparaciones. Mire usted, secretario:

-Más de 130 millones de chinos tienen el virus de la hepatitis B y esto significa que son la tercera parte de todos los afectados por ese virus en el mundo.

-China es también el número uno mundial en diabéticos.

-Las enfermedades no transmisibles, incluidas las cardiovasculares, las respiratorias crónicas y el cáncer representan el 85 por ciento de las muertes anuales en ese país, contra el 60 por ciento del promedio mundial.

-Desde el año 2000, según el censo de 2010, la proporción de chinos con 50 o más años aumentó arriba del 13 por ciento, o sea, tres puntos porcentuales.

-Si no se adoptan medidas eficaces para promover el envejecimiento saludable, la carga de enfermedades no transmisibles en China podrá aumentar hasta 40 por ciento en el año 2030.

-En 2040 podrá haber más chinos enfermos de Alzheimer que los de todos los países desarrollados juntos.

-La incidencia de trastornos mentales subió en China a más del 50 por ciento entre 2003 y 2008.

-El 17.5 por ciento de la población china, que equivale a más de 227 millones de personas, sufría entre 2001 y 2005 algún problema mental, como trastornos del estado de ánimo y ansiedad, que es una de las tasas más altas del mundo.

-Un estimado de 287 mil chinos se suicidan cada año, a razón de 23 por cada 100 mil habitantes.

¿Puede lo anterior considerarse como un costo lógico por mantener la vanguardia en crecimiento industrial y económico del mundo? Todo depende de quién lo juzgue. Si son los autores de ese inusitado crecimiento, quizá hagan una mueca de dolor o al menos de preocupación al momento de aceptarlo, pero si por ejemplo se habla con la gente del campo chino, van a lamentar la desaparición de la China maoísta, una época en que el Estado de bienestar fue creciendo para después desaparecer casi por completo. El gasto del gobierno en salud, como porcentaje del PIB, cayó de casi el 1.1 por ciento en 1980  a 0.8 por ciento en 2002.

Esto y más lo puede usted constatar en un estudio intitulado El Enfermo de Asia, que realizó el profesor  Yanzhong Huang, director del Centro de Estudios Globales en Salud de la Universidad de Seton Hall, en Estados Unidos.

«La introducción de reformas  orientadas al mercado en la década de los ochenta -expuso el profesor Huang en su estudio- afectó aún más a un sistema de salud ya debilitado: para 2003, más del 70 por ciento de la población china no tenía seguro de salud alguno. Desde entonces ha habido algunas reformas, pero la carga de enfermedad en China sigue creciendo y amenaza al sistema de atención médica del país, a la economía en general e incluso a la estabilidad del régimen.»

Todo lo anterior es consecuencia, afirmó Yanzhong Huang, de que a lo largo de la historia de China el cuidado de la salud se ha considerado una responsabilidad personal en vez de un derecho social, a excepción de la era maoísta, cuando se creó una infraestructura de salud que llegó a ser internacionalmente importante y alcanzó logros como la caída de la tasa de mortalidad de 20 por cada mil en 1949, a siete por cada mil en 1975 y un incremento en la esperanza de vida de 36 a 65 años durante el mismo lapso.

El cambio en la agenda del gobierno en materia de desarrollo económico provocó una nueva relegación de la salud pública y las enfermedades transmisibles que el maoísmo no alcanzó a erradicar, se extendieron nuevamente con una estrepitosa caída del gasto gubernamental en salud de 39 por ciento  en 1986, a 16 por ciento en 2002 y de acuerdo con una declaración del viceministro de Salud Yin Dakui, en 2006, el 80 por ciento del presupuesto chino para la salud se gastó sólo entre 8.5 millones de funcionarios del gobierno.

No nos quejemos tanto, pues, en México, secretario Chertorivski, porque a pesar de las insuficiencias en diversos rubros de la política de salud a nivel, sobre todo, de consulta médica, nuestra seguridad social ha crecido incluso con los cambios partidistas de estafeta en el gobierno.

Y esto, aún en campañas electorales de nivel presidencial, es obligado reconocerlo. Porque no somos chinos y tenemos libertad de expresión.

lmendivil@delfos.com.mx

m760531@hotmail.com

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