Los independientes, ¿éxito ciudadano o choteo?

0
162

Un total de 86 personas manifestaron su intención ante del Instituto Nacional Electoral (INE) para contender como independientes a la Presidencia de la República: 7 mujeres y 79 hombres. ¡Muchísimos!

Claro, no todas ni todos obtendrán la candidatura. De hecho, en el primer filtro de plano ya no pasaron 8, los cuales fueron dictaminados como improcedentes por incumplir alguno de los requisitos; otros 38 «“según informó el INE– se encontraban en proceso de contestar algún requerimiento realizado por la autoridad electoral, y 40 fueron citados ayer domingo para recibir su constancia como aspirantes. Todavía no son candidatos.

¿Quiénes son los 40 aspirantes?

José Francisco Flores Carballido, Silvestre Fernández Barajas, Marco Ferrara Villareal, à ngel Martínez Juárez, Gerardo Dueñas Bedolla, Armando Ríos Peter, Francisco Javier Rodríguez Espejel, Jorge Cruz Gómez, Rodolfo Eduardo Santos Dávila, Antonio Zavala Mancillas, Dante Figueroa Galeana, Wendolín Gutiérrez Mejía, María de Jesús Patricio Martínez, Aischa Vallejo Utrilla, Alejandro Daniel Garza Montes de Oca, Carlos Antonio Mimenza Novelo, Pedro Sergio Peñaloza Pérez, Roque López Mendoza, José Antonio Jaime Reynoso, Gonzalo Navor (sic) Lanche, Eustacio Esteban Salinas Treviño, Pablo Jaime Delgado Orea, Edgar Ulises Portillo Figueroa, Luis Modesto Ponce de León Armenta, Manuel Antonio Romo Aguirre, Pedro Ferriz de Con, Mauricio à vila Medida, María Concepción Ibarra Tiznado, Gustavo Javier Jiménez Pons Mejía, Margarita Esther Zavala Gómez del Campo, Porfirio Moreno Jiménez, Francisco Javier Becerril López, María Elena Rodríguez Campia Romo, Ricardo Azuela Espinoza, Mario Fabián Gómez Pérez, Fernando Eduardo Jalili Lira, Gabriel Salgado Aguilar, Jaime Heliodoro Rodríguez Calderón, Alfonso Trujano Sánchez, Gerardo Mojica Neira.

Esos 40 al recibir su constancia  –si acaso fueron todos»” adquirieron la calidad de aspirantes. Para ellas y ellos (más quienes hayan subsanado lo que el INE les requirió) quedó abierto el plazo desde las 00:00 horas de este lunes 16 de octubre para recabar el apoyo ciudadano; es decir, las firmas.

De acuerdo a la Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales (LGIPE) para la candidatura de Presidente de los Estados Unidos Mexicanos, «la cédula de respaldo deberá contener cuando menos la firma de una cantidad de ciudadanos equivalente al 1% de la lista nominal de electores (con corte al 31 de agosto del año previo al de la elección) y estar integrada por electores de por lo menos diecisiete entidades federativas, que sumen cuando menos el 1% de ciudadanos que figuren en la lista nominal de electores en cada una de ellas.»

Así que según las estimaciones del INE, las y los aspirantes a la Presidencia de la República deberán recabar 866 mil 593 apoyos válidos (firmas válidas) para obtener una candidatura independiente. Los ciudadanos pueden brindar su apoyo a un solo aspirante.

Hasta ahí la teoría, lo democráticamente nice del procedimiento para candidaturas independientes. Veamos la realidad y el tema político.

¿Cómo puede valorarse o calificarse el número de 86 manifestaciones de intención para contender como independientes a la Presidencia de la República? ¿Cómo un éxito de la convocatoria del INE? ¿Cómo una victoria de la participación ciudadana? ¿Cómo una expresión auténticamente democrática? ¿Cómo choteo?

Claro, nada gusta, ¿verdad? Cuando solamente participan caras conocidas, decimos «los mismos de siempre»; cuando intervienen ciudadanos y ciudadanos comunes, decimos «puro desconocido». Ojalá entre los 86″¦ más bien entre los 40 y los que se acumulen, hubiese uno o una aspirante cien por ciento ciudadano, sin grupo político detrás y con alta probabilidad, no solamente de obtener la candidatura independiente, sino de ganar las elecciones presidenciales del 2018.

Pero parece que no hay. ¿O sí? ¿Pedro Ferriz de Con pasa el tamiz?

Y los ciudadanos y las ciudadanas que ya adquirieron la calidad de aspirantes a candidatos y candidatas independientes, están en desventaja frente encumbrados personajes políticos como Jaime Helidoro Rodríguez Calderón («El Bronco»), Margarita Esther Zavala Gómez del Campo y Armando Ríos Piter.

Los demás aspirantes están en desventaja, no solamente porque el nombre es conocido con tantos años de militancia en partidos políticos; y, además, en el caso de Rodríguez Calderón por su histórico triunfo en Nuevo León como candidato independiente a la gubernatura, tras renunciar al PRI después de más de 30 años de militancia. Toda una vida, igual como en el caso de Margarita Zavala, quien era considerada como panista de cepa. El senador Ríos Piter estaba enrolado en las filas del PRD hasta febrero de 2017, y venía con el equipo de Miguel Barbosa.

La desventaja también se encuentra en las posibilidades financieras de quienes durante muchos años se han dedicado a la política, a los cargos de elección popular y públicos, que les ha permitido amasar considerables fortunas, o por lo menos hacer un cochinito para enfrentar retos electorales.

Imagínense, una ciudadana o un ciudadano común ¿de dónde va a sacar hasta 33 millones 611 mil 208 pesos para recabar el apoyo ciudadano? Ese es el tope para los aspirantes independientes a la Presidencia de la República. Claro, pueden gastar menos, pero no más. ¿De dónde? Porque el INE no otorga financiamiento público a los aspirantes para andar por todo el país  –o por lo menos en 17 entidades federativas»” recabando firmas»¦ bueno, aunque ahora el Instituto ya les allanó algo el camino avalando medidas tecnológicas y cibernéticas para facilitar reunir el respaldo ciudadano.

En la etapa en que sí gozarán de financiamiento, será hasta la campaña electoral. Y ahí viene otro punto neurálgico. Para los independientes habrá una sola bolsa como si se tratara en conjunto de un partido político y de nuevo registro. ¡Poquísimo! Y a más candidatos independientes, más pulverización del financiamiento.

Y lo mismo puede ocurrir con los votos.

No es fácil obtener la candidatura independiente, y luego ganar las elecciones. «El Bronco» ganó los comicios de gobernador en Nuevo León porque traía el respaldo de grupos políticos y económicos, además su simpatía en aquél momento.

Y uno se pregunta: ¿Qué hace Jaime Helidoro Rodríguez Calderón buscando una candidatura independiente a la Presidencia de México cuando debería estar ejerciendo a cabalidad y de tiempo completo su cargo de gobernador, el cual asumió apenas en octubre del 2015? Actúa con la misma praxis de un militante de partido político.

En fin, pareciera como si las candidaturas independientes se hubiesen convertido en la alternativa de quienes ven imposible la postulación por su respectivo partido político, o en el primer peldaño del trampolín para la siguiente posición política, o en la estrategia perfecta para la pulverización de los votos.

Las y los aspirantes deberían preguntase: ¿Es lo que quieren los ciudadanos? ¿Candidaturas independientes con sellos políticos? Así, no gustan.

Correo: rosyrama@hotmail.com