Cataluña: la hora de la verdad

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Este 1 de octubre, Cataluña se enfrenta a una consulta que ha generado un enfrentamiento sin precedentes entre los españoles.

Luego del Brexit mediante el cual el Reino Unido abandonó la Unión Europea, el movimiento secesionista catalán tomó fuerza, provocando un crisis en la península ibérica.

A favor, los que proponen que Cataluña se convierta en una República independiente. En contra los que no quieren ver dividida a España y los efectos que una separación cómo está tendría.

Y en medio de este debate, una macha el 29 de septiembre en Barcelona a favor de la unidad y el respeto a la Constitución española.

Pablo Sebastián, colaborador de este portal, señaló que «estamos ante la situación política más grave de la Historia reciente de España desde el golpe de Estado del 23-F y no entendemos la pasividad del Gobierno de Rajoy (ni la ambigüedad del PSOE) al no utilizar todos los mecanismos que le ofrece la legislación vigente y la Constitución lo que, en contra de lo que prometió Rajoy, va a facilitar la celebración del referéndum del 1-O aunque de manera parcial y sin garantías democráticas».

Otro colaborador de nuestro espacio, José Oneto, explicó cómo han funcionado los grupos separatistas, «son capaces de movilizar masas de gentes en momentos de tensión, dando además, a la movilización aire de fiesta y, en estos momentos son, más que los partidos políticos, más incluso que los antisistema de la CUP a los que están muy ligados, los que en momentos claves pueden controlar la calle, y estimularla teniendo en cuenta de que el peligro añadido, desde este fin de semana,  hasta pasado el domingo 1 de Octubre, está en los movimientos antisistema que se están movilizando para estar en Barcelona el domingo. Estos movimientos, anarquistas en su mayoría, siempre han tenido mucha fuerza en Cataluña, hasta el punto que, en alguna ocasión hubo que suspender alguna Cumbre Europea por miedo a ellos y a los miles de ácratas, que desde las principales europeas, habían anunciado su llegada a la ciudad Condal».

Así, Cataluña se acerca a un momento de tensión que podría derivar en una necesaria definición sobre su futuro o en una nueva crisis que tarde en solucionarse.