No marches, Delfina

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Después de los últimos acontecimientos, en los que dirigentes y funcionarios de Morena han sido involucrados con actos ilícitos, la Marcha de la Esperanza, que encabeza Delfina Gómez para defender “su triunfo” en el Edomex, debería ser la marcha del cinismo.

Empezando por la propia maestrita, como se autodenominó en campaña la señora, que jamás quiso aclarar por qué les robó mensualmente el 10% del salario a cientos de trabajadores del municipio de Texcoco cuando fue alcaldesa.

Esos no fueron rumores o simples chismes, se presentaron pruebas y ella tuvo que confesar que sí les pedía moche, pero era porque ellos casi le suplicaban que les descontara de sus quincenas para sostener su proyecto político.

Con esa simple confesión, la Fepade debió pedir cárcel para ella, pues es un delito tipificado en las leyes mexicanas.

Lejos de enjuiciarla, la maestrita se hizo víctima para tampoco explicar a dónde se fue tanto dinero. Claro, eso sin contar el megabono de retiro que se autorizó ella misma y que tomó de los ingresos por parquímetros en el centro de Texcoco.

Y, por si fuera poco, le demostraron con pruebas cómo dio contratos multimillonarios “”sin licitación de por medio”” a empresas ligadas a su padrino político, Higinio Martínez, cacique texcocano hoy en Morena.

Claro que la marcha que realiza no es para anunciar que va a explicar fehacientemente sus trácalas como gobernante ni las millonarias colectas que, a nombre de Andrés Manuel López Obrador, hizo la diputada veracruzana Eva Cadena, por cierto, hoy desaforada.

O para que el hijo de su líder nacional explique cómo y por qué propuso lavar dinero quién sabe de qué procedencia con “una empresa amiga”, con el visto bueno de su padre, según una grabación en la que habla con Yeidckol Polevnsky, secretaria general del partido.

Incluso la propia dirigente morenista reconoció la autenticidad del material, aunque quiso evadir el hecho diciendo que se trataba de una grabación de hace un año, como si eso justificara el acto ilícito.

Pero si Delfina no quisiera tocar ninguno de esos temas escabrosos, pues al menos debería exigir que el delegado de Morena en Tláhuac, Rigoberto Salgado, explique cómo es que afirma no saber que en su delegación operaba el cártel de El Ojos, abatido por la Marina.

¿Pues qué no como delegado debería tener al menos la sospecha de que algo de cierto había en lo que todo el mundo, incluso más allá de Tláhuac, sabía: que el narco se había apropiado de esa delegación?

Porque habrá que recordarle que, antes de ser delegado, también fue director de la Policía en esa demarcación y ahí sí ni cómo creerle que nada había visto.

Por eso hay que decirle a Delfina que no marche, que no sea cínica.

Que antes de que El Peje la hiciera famosa, nadie la conocía y que no se la crea. Que se dé por muy bien pagada con que no la investiguen y que el próximo año Morena la haga senadora.

CENTAVITOS… Por cierto, de una manera no tramposa, sino hasta dolosa, seguidores de Claudia Sheinbaum andan reviviendo el video en el que Andrés Manuel López Obrador se decanta por la delegada en Tlalpan para gobernante y hasta la recomienda. La grabación y la recomendación son reales, existen, sólo que se trata de un evento realizado en 2015 que el equipo de Sheinbaum dejó correr por las redes sin aclarar la fecha para que pareciera que El Peje daba línea a su favor en la CDMX. Es una mentira.

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