CNTE y educación en México

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Torre de Babel

CNTE y educación en México

 

Carlos Ramírez

 

I. Reforma educativa de Peña vs. PTEO de XXII-AMLO-Cué

Las autoridades federales políticas y educativas han recibido en las mesas de negociación la paquetería de la agenda educativa de la CNTE–Sección XXII de Oaxaca. Y si bien el grito de batalla de la disidencia magisterial es la abrogación de la reforma laboral educativa del gobierno de Peña Nieto que abarcó sólo evaluación de aptitudes, la clave se localiza en la exigencia de los maestros de aprobar el Programa de Transformación Educativa de Oaxaca (PTEO).

El dato mayor radica en que el PTEO es una verdadera agenda educativa de la XXII. Pero que el PTEO fue procesado y definido en enero de 2012 por la Sección XXII pero con el apoyo institucional del Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca (IEEPO) del gobierno aliancista PAN-PRD de Gabino Cué Monteagudo. Este PTEO fue presentado por Cué al Congreso local como iniciativa de ley el 14 de agosto de 2014, después de haberse aprobado la reforma educativa de Peña Nieto con el apoyo del PAN y del PRD.

De ahí que las movilizaciones magisteriales de la XXII han sido producto del descuido federal en el periodo 2010-2014 en que se consolidó la propuesta del magisterio disidente, de la complicidad del gobierno aliancista PAN-PRD de Cué con la XXII y de las autoridades políticas federales que dejaron avanzar el proceso autonomista local hasta la víspera de la votación de la ley XXII-Cué de educación.

El enfoque educativo del PTEO que la XXII y sus aliados en la CNTE están enarbolando en Gobernación y la SEP es político, ideológico, comunitario, de democracia comunal, autogestionario, con tintes de teología de la liberación religiosa, colectivista y promotor de la alianza comunidades-liderazgos políticos magisteriales para controlar comunidades, gobiernos municipales y el gobierno estatal. Su base viene del modelo comunitario indígena de usos y costumbres que se imponen aún a los no indígenas y que desaparece la individualidad social para construir un comunitario colectivo obligatorio.

Así, la educación debe tender a forjar espíritus rebeldes, comunitarios, colectivistas, como una forma de liberación social. Puede decirse que el modelo político es el mismo que aplicó la política educativa del periodo 1910-1982 acreditado al dominio intelectual de la Revolución Mexicana pero para reforzar la ideología del régimen priísta. La clave ideológica del PTEO parte de la dialéctica dominación-resistencia, la primera asumida por los gobiernos priístas y la segunda por la educación para la rebelión. El eje político señalado por el PTEO sobresale la polarización ricos-pobres en Oaxaca que buscará romperse a través de la educación revolucionaria.

El PTEO como iniciativa de ley fue frenada por la amenaza de destituir al gobernador Cué por romper con el pacto federal con una ley local contraria a la república. Del nacimiento de la autonomía sindical de la XXII en 1979 a la iniciativa de 2014, la XXII construyó su fuerza local a lo largo de treinta y cinco años, aunque financiados por el gobierno estatal con becas, recursos, dádivas y dinero secreto desde 1990.

Y el IEEPO de Cué ayudó a la XXII a redactar en noviembre del 2010 un sistema estatal de evaluación educativa diferente al aprobado en la reforma de Peña Nieto.

De ahí que exista una negociación entre dos proyectos educativos, uno federal y otro autonomista estatal apoyado por la alianza PAN-PRD, el gobernador oaxaqueño Cué y ahora López Obrador con la CNTE.

 

II. SEP-CNTE: en las calles se disputará nuevo modelo educativo

Mientras los maestros disidentes de la CNTE se distraían en la dinámica negociadora en la Secretaría de Gobernación, la Secretaría de Educación Pública preparó en lo oscurito un nuevo modelo educativo correspondiente al modelo productivo de mercado.

El nuevo modelo educativo mexicano era necesario desde el agotamiento del sistema político priísta primero revolucionario (educación socialista) en 1946 y 1968 y luego populista en 1982. La educación mexicana ha formado parte de la ideología como pilar del sistema político priísta: forjar conciencias sociales, no máquinas reproductoras de técnicas. Los primeros indicios fueron claros: el relevo desde 1982 en la clase dirigente al pasar de los forjados en  las escuelas públicas (UNAM, IPN, UAM y regionales) a los cincelados en las escuelas privadas (ITAM, Universidad de Chicago, Tecnológico de Monterrey).

La propuesta del titular de la SEP, Aurelio Nuño Mayer, cerró el ciclo de reformas neoliberales del proyecto salinista que se puso en marcha con el Plan Global de Desarrollo 1980-1982, el adelgazamiento del Estado y la privatización de empresas públicas y se consolidó con el tratado salinista de comercio libre con los EE.UU. en 1993: la educación pública para la producción.

Salinas eludió la reforma de contenidos educativos para su proyecto neoliberal por miedos a la inestabilidad social y con ello provocó la acumulación de conflictos políticos con los maestros de la CNTE. La descentralización educativa de Salinas-Zedillo 1992-1993 se logró a cambio de cederles poderes locales a las secciones magisteriales disidentes. Si la reforma laboral educativa tiene al país sumido en una espiral de violencia social, se debe esperar más del nuevo modelo educativo.

El modelo educativo mexicano actual creaba profesionales para el Estado, hasta que el Estado entró en crisis, dejó de contratar profesionistas con pensamiento social y prefirió los técnicos educados en universidades extranjeras. El nuevo modelo educativo para básica y media superior tratará de compatibilizar la capacitación educativa técnica con la demanda de profesionales para la producción en serie. La educación cívica, la filosofía y las humanidades se han diluido. Un caso singular: las escuelas de ciencia política (filosofía política) han derivado en centros de marketing político (campañas electorales).

Pero el nuevo modelo educativo se topará en las calles con los maestros y empleados de las CNTE en Oaxaca, Michoacán, Guerrero, Chiapas y partes importantes de la Ciudad de México. Y ante la falta de mecanismos de negociación, la disputa se dará en las violencia callejera como en Chile, Francia y España. Y si la reforma laboral en educación se va a modificar por la presión callejera de la CNTE, el nuevo modelo educativo transitará por los mismos  caminos.

La fundamentación pragmática del nuevo modelo educativo reproduce los razonamientos de los científicos del porfirismo: educación para la producción, el poder transformador de la ciencia en sociedades subdesarrolladas. Sin embargo, ahora será aún más reduccionista: menos ciencia y más técnica porque la planta productiva mexicana carece de oferta de profesionales capacitados para producir, no para dirigir comunidades sociales.

El viejo modelo educativo mexicano estalló en el 68 con el agotamiento de las plazas en el Estado. El modelo salinista neoliberal de desarrollo ha exigido un modelo educativo correlativo a la educación para la producción y no  para la ideología de un Estado social ya inexistente. La nueva educación sería el sepelio definitivo de la república de la Revolución Mexicana.

 

III. CNTE 22: claves para entender y resolver la lucha magisterial

Si  bien la negociación de la crisis política magisterial se hace con la disidencia del CNTE aglutinada alrededor de la Sección 22 del SNTE, en realidad se trata de un adversario Medusa, con varias organizaciones, agendas diferentes, activismos desiguales y objetivos no siempre coincidentes.

El único dato fuerte establece el hecho de que la cabeza del movimiento social es la 22, pero esta sección sindical no es antisistémica ni aspira al poder sino que basa su cohesión interna y su movilidad externa sólo en la agenda magisterial. Eso sí, acepta los apoyos y movilizaciones a su favor pero de manera exclusiva para obtener beneficios contractuales, no para derrocar gobiernos.

En el 2006, cuando el gobierno de Ulises Ruiz llegó a acuerdos secretos con la 22, los maestros se replegaron, abandonaron a la APPO y facilitaron la represión de diciembre. A favor de la 22 y de la CNTE radica el hecho de que tienen una agenda clave para el gobierno de Peña Nieto.

La configuración del movimiento magisterial se podría armar de la siguiente manera:

–La Sección 22 con su agenda de derogar la reforma educativa e imponer como ley educativa estatal su Programa de Transformación  Educativa de Oaxaca (PTEO). Si logra su objetivo, la 22 se retiraría del movimiento político antisistémico. En la realidad, la 22 no es antisistémica, aunque permite que su movimiento de protesta sea la bandera de grupos antisistémicos. El investigador Marco Estrada Saavedra, autor del libro El pueblo ensaya la revolución. La APPO y el sistema de dominación oaxaqueño (El Colegio de México), acuñó la categoría de «sistema de protesta» para referirse a la 22, sin darle reconocimiento de movimiento social.

–El movimiento social que usa a la 22 de bandera está formado por organizaciones de lucha contra el sistema político y su objetivo es destruir el sistema para erigir un gobierno autogestionario con características de comuna.

–Estos grupos diversos operan de manera separada pero al juntarse buscan construir –en el lenguaje marxista de Gramsci aterrizado para América Latina por Pablo González Casanova– una hegemonía o liderazgo político de grupos de lucha contra el sistema, manteniendo sus autonomías pero con el objetivo de destruir el régimen y erigir un socialismo comunitario, que fue el modelo Oaxaca 2006 al plantearse el objetivo de instaurar una comuna revolucionaria. La hegemonía como alianza/acuerdo/frente político es el camino para cambiar el sistema.

–La victoria política del 2010 en Oaxaca al sacar al PRI de la gubernatura fue potenciada por el conflicto magisterial de la 22 pero los maestros disidentes no se pasaron a la oposición porque su objetivo no es electoral sino de rectoría educativa. La oposición oaxaqueña controlada por expriístas fue la dirección política de la hegemonía disidente. A la 22 le conviene más el PRI en el poder que ejercerlo directamente: la incapacidad del gobernador aliancista Gabino Cué ha sido la prueba. Por eso no votaron por Morena para gobernador de Oaxaca.

–La guerrilla ha sido derrotada en el campo de batalla violento, pero ha logrado fortalecerse en grupos activistas que aplican las técnicas guerrilleras foquistas para el movimiento magisterial.

En este sentido, el movimiento magisterial es frágil, con agendas fragmentadas y por tanto debilitadas y con una Sección 22 que quiere lo suyo para de nueva cuenta abandonar la lucha.

 

IV: CNTE 22: el arte de la negociación con el poder

Nacida en 1978 como coordinadora de maestros disidentes, la CNTE lleva treinta y ocho años negociando con el poder»¦ y ganando. Ahora no será diferente: aun perdiendo como en el 2006, la CNTE y la sección 22 ya han obtenido victorias políticas.

La clave de la crisis magisterial se localiza en la negociación; y por negociación no se debe entender una mesa más o menos pública sino como un método de relaciones políticas y de poder entre un gobierno federal sin márgenes de maniobra y un movimiento social organizado para la lucha.

En este sentido, la mesa de negociaciones de la 22 en la Secretaría de Gobernación fue una gran victoria política para la sección disidente porque el gobierno cometería un grave error de método si sienta a los maestros, no pone fichas en la mesa y los amenaza con usar la fuerza pública para romper bloqueos.

Los tres principales errores estratégicos del gobierno del presidente Peña Nieto fueron: asumir a la 22 como un interlocutor válido, suponer que se podía negociar el levantamiento de los bloqueos y creer que los liderazgos magisteriales de la CNTE fueron elegidos para negociar.

La 22 como organización de lucha política se fortalece en la medida en que doblega a la autoridad gubernamental. La 22 negocia en tres contextos importantes para ellos: anula al SNTE oficial porque articula la reforma educativa con violencia social, sienta al gobierno federal al otro lado de la mesa y con ello reactiva el poder de la sección sindical hacia el interior de los grupos radicales y sabe aprovechar el contexto social adverso y la debilidad del gobierno federal priísta para usar la fuerza.

La crisis magisterial oaxaqueña del 2006 –igual a la de ahora: radicalización por uso de la fuerza y articulación de un movimiento social– sorprendió al gobierno de Fox. Al entonces secretario de Gobernación, Carlos Abascal Carranza, le costó entenderla pero partió de un modelo opositor de negociación: entender al adversario.

De junio de 2006 en que fracasó el intento de desalojo del plantón en el zócalo de la ciudad de Oaxaca a octubre en que la 22 era el eje rector de la Alianza Popular del Pueblo de Oaxaca –APPO, centenas de movimientos sociales activistas–, la crisis se trabó en la falta de una salida. En ese momento Abascal encontró un camino inédito: colocó la crisis magisterial como parte de la crisis de gobernabilidad, violencia y pobreza de Oaxaca, convocó a todas las fuerzas sociales oaxaqueñas y estimuló la redacción de un Pacto para la Gobernabilidad a partir de las propuestas de toda la sociedad.

La mesa de negociación ahora en Gobernación carece de destino político porque la 22 exigirá la abrogación de la reforma educativa, el gobierno se negará por procedimiento de técnica constitucional y los bloqueos seguirán en busca de una represión policiaca que redinamice el movimiento popular. Al gobierno federal le debe urgir salirse del campo de batalla de la mesa de negociación, abrir la discusión educativa a la sociedad y de nueva cuenta meter la condición de subdesarrollo y pobreza en el estado.

La 22 sabe que posee un arma secreta política: la condición de precandidato presidencial del secretario de Gobernación, Miguel Angel Osorio Chong, y una represión terminaría con esas posibilidades. La 22 ya perdió pero venderá políticamente su derrota.

 

V. Oaxaca 22 como con el SME: Estado recupera educación

Tanto fue el cántaro al pozo hasta que se quedó en el fondo. Así se puede ilustrar la decisión del gobierno federal de recuperar la rectoría de la educación en Oaxaca, obligando al gobierno estatal aliancista PAN-PRD a decretar la disolución del Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca que estaba en poder de la Sección 22 del SNTE.

La crisis estalló en 1992 cuando el gobierno salinista del gobernador Heladio Ramírez López revolucionó la alianza del Estado con los trabajadores y le entregó el IEEPO a la Sección 22. Pero esa alianza duró poco: en el 2006 se dio la ruptura política entre el gobierno estatal y la 22 cuando la sección magisterial se alió a la APPO para tratar de derrocar al gobernador Ulises Ruiz Ortiz.

La decisión de desaparecer el IEEPO y crear un nuevo instituto de educación ocurrió en un escenario político:

1.- El gobierno federal amenazó al gobierno de Cué de desaparecer poderes ante la anarquía por su incapacidad para controlar a la 22.

2.- La coalición 22-alianza PAN-PRD llegó a su fin. El voto de la 22 llevó al expriísta Cué a la gubernatura.

3.- Más por complicidad que por debilidad, Cué permitió que la 22 tomara el control estratégico de Oaxaca con cargo al presupuesto educativo controlado por la 22.

4.- La decisión de desaparecer el IEEPO, toda proporción guardada, es similar a la del presidente Calderón en octubre del 2009 de disolver Luz y Fuerza del Centro y terminar con el chantaje presupuestal del Sindicato Mexicano de electricistas, dejando en el desempleo a 45 mil trabajadores.

5.- La decisión impulsada por el gobierno federal ocurrió luego del fortalecimiento del PRI a nivel local por las elecciones de pasado 7-J y ante el inicio del proceso de elección de gobernador a mediados de 2016.

La desaparición del IEPPO dejó sin valor la minuta firmada por el gobernador Heladio Ramírez López y la 22 en la que le entregaba a la sección sindical el nombramiento de funcionarios del Instituto. Sin la minuta, la 22 perdió todo su poder. Ahora no tiene más que dos caminos:

1.- Pasar a la lucha revolucionaria en contra del gobierno federal incendiando las zonas de influencia, aunque enfrentarán órdenes de aprehensión ya obsequiadas por jueces y a la espera de ejercerlas, y hasta el despido de miles de maestros radicales.

2.- Aceptar la derrota y renegociar espacios. Lo grave para la 22 es que ya no tendrá de interlocutor al debilitado gobernador Cué sino al gobierno federal. La 22 carece en realidad de opciones porque está preparada para la lucha revolucionaria.

La 22 tomó el control político de Oaxaca por la crisis de 2006: en junio de ese año, el gobernador Ruiz Ortiz quiso desalojar a los maestros del zócalo de la capital pero encontró resistencias y fracasó. Los grupos radicales antisistémicos crearon la APPO y se aliaron con la 22 para destituir al gobernador pero también fracasaron. La APPO, la 22 y la oposición PAN y PRD juntaron sus intereses para llevar al expriísta Cué al gobierno estatal en el 2010 y la 22 lo mantuvo de rehén pero succionando los recursos económicos del IEEPO y de la educación pública.

Más que choque de grupos, el fondo radica en la rectoría de la educación: la 22 quiere una educación para la revolución copiando los planes y objetivos de la Normal de Ayotzinapa y el gobierno federal definió la educación para la capacitación. A lo largo de dos años, la 22 se negó a aceptar la reforma constitucional educativa y estaba balcanizando el estado y la educación.

El punto de ruptura fue la evaluación. La 22, junto con secciones de Guerrero, Chiapas y Michoacán, se han negado a acatar la ley olvidando que el titular de la educación es el gobierno federal. La estrategia de la 22 de marchas y plantones en el DF también perdieron eficacia cuando el gobierno perredista del DF pintó su raya política y definió su prioridad de vialidad. En Oaxaca ha crecido el repudio a los maestros de la 22 por los abusos en los paros y suspensión de clases y sus acciones agresivas en contra de la población con bloqueos, asaltos a camiones e invasión de tiendas privadas.

La 22 estiró la liga hasta la ruptura. Nunca ha querido negociar sino que estuvo exigiendo el control y la definición ideológica de la educación. El poder de la 22 fue producto del pacto secreto con la maestra Elba Esther Gordillo: aceptar el liderazgo de la maestra Gordillo en el SNTE a condición de manejar autónomamente la sección y quedarse con las cuotas. Este poder se agrandó cuando la Minuta de 1992 le dio a la 22 el control de la pagaduría de la educación: maestro que no marchara no cobraba.

La APPO ya no existe, los grupos radicales cayeron en el territorio de la guerrilla y la sociedad oaxaqueña se hartó de la violencia de la 22. Además, el gobierno federal tiene fundamentadas irregularidades susceptibles de acción penal. La crisis del 2006 se aplastó con la policía federal a sangre y fuego; hoy se le dobló la mano al gobernador Cué con la amenaza de él mismo ser indiciado por irregularidades.

Sin apoyos políticos, Cué y la 22 fueron derrotados.

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