EL PETROLEO QUE SE VA

0
164

El 7 de febrero de 2012, Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano presento a la Nación y al candidato presidencial de las izquierdas, Andrés Manuel López Obrador, la propuesta de la Fundación  Arturo Rosenblueth -de la que forma parte de manera destacada-, «Un México para todos, un proyecto alternativo (propuesta para discusión), en la cual se asienta: » los objetivos que debemos perseguir con una reforma económica no pueden centrarse solo en el aumento del crecimiento; deben incluir el desarrollo democrático, equitativo y sostenible, un desarrollo en que el Estado desempeñe un papel importante. La política de estabilización debe dar lugar a una expansión sostenida y generalizada de la economía sobre la base de un proceso dinámico de formación de capital.

La presencia del Estado en la economía se efectúa a través de tres vías: la normativa, la presupuestaria y la producción directa de bienes y servicios. El proyecto neoliberal ha planteado un falso debate entre la necesidad de adelgazamiento del Estado o más Estado. (Por ello y) a partir del reconocimiento de la necesidad de mantener el control del Estado sobre infraestructuras, empresas y áreas estratégicas de la economía como la electricidad y el petróleo, hay que avanzar en la discusión del tipo de Estado que requerimos para impulsar otro patrón de desarrollo económico y social.

Una agenda de reforma económica para construir otro patrón de crecimiento con equidad distributiva, debe abarcar diversos aspectos: una reforma del Estado; una nueva relación entre el Estado y la sociedad; la liberación de las fuerzas sociales y la apertura de espacios para facilitar una mayor intervención ciudadana en los asuntos públicos «

74 años antes de ese pronunciamiento, es decir, en 1938, Lázaro Cárdenas expropió la industria petrolera para combatir la voracidad antiobrera de los propietarios extranjeros, buscando que los yacimientos disponibles fuesen palanca del desarrollo en beneficio de los mexicanos. En la década de los 70s y principios de los 80s se gestan las mayores crisis de México: crecimiento acelerado pero basado en un déficit del gasto público y la balanza comercial desproporcionados, además de un costoso endeudamiento externo y un incierto auge petrolero.

Al final delos 70s distintas voces previnieron sobre la ausencia de una política nacional de energéticos y se dieron a la tarea infructuosa de proponer una solución de fondo a ésta carencia, advirtiendo que en el largo plazo México padecería las consecuencias de un modelo agotado (el estabilizador), agravado con la falta de una planeación integral, la ausencia de prospectiva de gran visión y sobre todo una negativa inexplicable para asumir una actitud nacionalista en materia de hidrocarburos. Heberto Castillos fue uno de los críticos que más destacó por la solidez de sus planteamientos ante la crisis energética que veía venir y, de hecho, que ya padecemos. Por ello es alentador que la propuesta de Cuauhtémoc, «Un México para todos «, reivindique al General y al Ingeniero Castillo.

Hoy por hoy hay un gran descontento por el desempleo, los ingresos insuficientes, la inseguridad y la corrupción. Pero la carestía le pega a todos con frecuencia, o, para ser más precisos, cada segundo sábado del mes cuando las gasolinas y el diesel aumentan de precio, con otros incrementos en cascada. Lo que la gente no entiende es porqué si somos poseedores de petróleo los combustibles deben igualar sus precios a los de EUA. Menos aún cuando las diferencias salariales son -en términos absolutos y reales-, mucho más favorables para los trabajadores del país vecino.

Las Leyes de Ingresos aprobadas para  2010 y 2011 contemplaron el deslizamiento en los precios de las gasolinas y se establecía que la vigencia de esto dependería del mercado internacional. Sin embargo, en 2012 se repitió el golpe a la economía de los mexicanos autorizando una vez más ese incremento. Así, el diesel sigue y seguirá aumentando ocho ctvs por mes, la magna 10 ctvs cada treinta días, y la gasolina Premium 4 ctvs, sin cambio previsible. Es preocupante la falta de información a los mexicanos sobre la duración y el tope de este deslizamiento o si su tendencia es sólo hasta igualar el precios promedio de los EUA, que en diciembre pasado oscilaba en 8.90 pesos el litro, o para alcanzar el de ciudades como Los à ngeles o Nueva York, cuyo precio fue de 10.18 y 9.19 pesos, respectivamente. En todo caso, ya estamos por igualar o ya hemos empatado al precio promedio de EUA, lo que hace suponer que nuestros combustibles no deben aumentar ni un centavo más. Sería una agravio a la comunidad nacional que -en aras de hacerle honor a las fuerzas del mercado internacional-, la política de precios de México buscara equipararse a los del Reino Unido, cuyos equivalentes de la gasolina Magna llegan a 22.1 pesos por litro, o a los 19.66 pesos del Japón.

La problemática energética no sólo se remite al alza o la estabilización del precio de los combustibles (gasolina y diesel). Estamos frente a una crisis de orden mundial en la que sólo los productores con suficientes reservas, extracción, exportación, transformación (refinación) inteligentes y la búsqueda de alternativas sustentables, solventarán los requerimientos internos. Lamentablemente no es el caso de México. Los últimos  cinco gobiernos no han tenido la determinación de revertir la petrolización de la economía con un modelo distinto. Un modelo orientado al aprovechamiento de la diversidad de los potenciales y la riqueza nacional, tomando distancia de la explotación, exportación y dependencia del petróleo, que no es ilimitado sino finito, y que requiere de alta tecnología, tiempo e inversiones para procesar los más recientes descubrimientos de crudo pesado, cuyo precio es menor en el mercado.

El propio Felipe Calderón ha mostrado sorpresa por el incremento de las importaciones de gasolina y diesel, casi equivalente al 45 o 49 % del consumo nacional de estos combustibles, que incide en perdidas cuantiosas, pero no ha revelado la verdadera razón por la cual se aplazó la construcción de la Refinería Bicentenario en Hidalgo, cuyo inicio se va al 2015¡ Tampoco ha informado porqué la reconfiguración de plantas como la de Salina Cruz, Oaxaca, quedó en el olvido. FECAL no entiende esta ecuación elemental: Como exportadores de crudo nos va bien con los precios internacionales altos, pero como consumidores o importadores de combustibles caros -que es el caso de la gasolina y el diesel que importamos de los EUA y que podríamos procesar en el país-, nos descapitalizamos y los platos rotos los pagan los consumidores.

¿Tiene sentido extraer petróleo del subsuelo mexicano para exportarlo, refinar un volumen insuficiente en el país e importar gasolina cara? ¿Ha tomado conciencia la clase política de la gravedad de disponer de reservas probadas sólo para menos de 10 años y de la inevitable dependencia de las importaciones?

No tiene sentido extraer, exportar y luego importar. Ni la clase política neoliberal ha tomado conciencia de la escases de nuestras reservas. Sólo las izquierdas lo han entendido. Cuauhtémoc en la profundidad de su propuesta revolucionaria: «Un México para todos «, y Andrés Manuel López Obrador en su Proyecto Alternativo de Nación. Ya desde 2008 AMLO advirtió en «La gran tentación», al defender el petróleo de los mexicanos: «Es de la mayor prioridad impulsar aquí el crecimiento y las inversiones industriales para poder crear empleos. Necesitamos urgentemente que PEMEX construya nuevas refinerías para elaborar nuestra propia gasolina. No debemos caer en el engaño de Calderón de que os únicos que pueden hacer estas refinerías son los particulares y extranjeros. Insistimos en que sí hay recursos públicos para la inversión

Se deben reducir los precios de los energéticos en el mercado interno para hacer competitiva nuestra industria. No de manera arbitraria, sino tomando como base el costo de producción nacional y no los índices de los EUA. Para eso tenemos que proteger nuestro petróleo, refinar nuestra propia gasolina y combatir la corrupción en PEMEX.

Es imprescindible que evitemos la privatización abierta o disfrazada del petróleo y sus derivados, como lo proponen Calderón y el PRI (Enrique Peña Nieto). Tenemos la oportunidad de hacer del petróleo una palanca para el desarrollo nacional, con precios baratos de la energía

Nuestra economía debe crecer más y también sus exportaciones no petroleras. Si no creamos condiciones de certidumbre y de competitividad de largo plazo para la industria, el déficit externo seguirá creciendo como hoy, sólo ocultado por el petróleo «, señala acertadamente el candidato de MORENA y autor de «La gran tentación», irrefutable apreciación del apetito que aviva entre los poderosos el hidrocarburo, riqueza de los mexicanos.  

ESTADISTICAS BÃ SICAS DEL PETRÓLEO

AÑO

PRODUCCIÓN

EXPORTACIÓN

REFINACIÓN

RESERVAS PROBADAS1

IMPORTACIÓN DE GASOLINA

Miles de barriles diarios

Miles de Barriles diarios (promedio)

1976

831

94

ND

ND

ND

1982

2,748

1,492

ND

ND

ND

2000

3,330

1,604

1,243

23,600

164

2006

3,256

1,793

1,328

15,500

263

2010

2,576

1361

1,229

14,7002

3783

1/ Por acuerdo internacional, las reservas de hidrocarburos ahora contemplan las reservas probadas, las probables y las posibles, pero estas dos últimas requieren de estudios y perforaciones exploratorias para determinar reservas probadas adicionales. Aquí sólo se registran las probadas.

2/ Cifras para 2007.

3/ Cifra correspondiente a 2008  y el consumo nacional anual es de 791,700 barriles diarios.

http://armandonavarrete.wordpress.com

ancarnaco@gmail.com

@ANCARNACO