Morena sigue cachando basura

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Les acaban de dar un martillazo en la frente con la mañosa diputada veracruzana Eva Cadena y los morenos no entienden; ahora quieren abrirle las puertas del corruptazo líder de los trabajadores del Metro, Fernando Espino Arévalo.

El eterno cacique del sindicato del Sistema de Transporte Colectivo de la Ciudad de México ha manifestado su intención de unirse a Morena y la puerta de entrada sería la no menos mañosa Delfina Gómez, candidata pejista al Gobierno del Estado de México.

Parece que los morenos andan tan desesperados por votos «”vengan de donde vengan»” que no les importaría recibir en su filas a Espino Arévalo, a quien años antes el propio Andrés Manuel López Obrador calificó de «líder charro» e integrante de la mafia del poder.

Porque el líder del sindicato de los trabajadores del Metro ha manifestado su intención de sumarse al equipo de Delfina en su lucha para obtener la gubernatura mexiquense. Y, claro, que le paguen después con una diputación para 2018.

Habría que recordar que con más de 30 años como líder de la burocracia del Metro, y con diversas acusaciones de corrupción y otros delitos, Espino Arévalo ha transitado por el PRI, el Verde Ecologista y Nueva Alianza, y hoy quiere meterse a Morena.

Para nadie es un secreto que cada tres años el dirigente sindical busca, a como dé lugar, acceder a una curul para obtener fuero, que para él es vital ante tantas acusaciones que carga en su contra.

Porque, de lo que se sabe, Espino Arévalo, que la mayor parte de su vida sindical ha estado ligado al PRI, está acusado de robo, abuso de confianza, lesiones, privación ilegal de la libertad, amenazas y difamación, que ha evadido por el velo del fuero.

Apenas el año pasado se publicaron en diversos medios indicios de que la nómina del dirigente, entre hijos y miembros de su Comité Ejecutivo, ascendería a 800 mil pesos mensuales de las arcas del Metro.

Claro, eso sin contar la cuantiosa fortuna que amasa, obtenida a través de jugosos negociosos que ha hecho en más de 30 años de cacicazgo sindical, como comedores y concesiones en instalaciones del SCT.

Un dato que Morena habría que tomar en cuenta antes de aceptarlo en sus filas es que en 2002 López Obrador quiso encarcelarlo por llevar a cabo un paro de labores en dos líneas del Metro; Martí Batres llevó a cabo el proceso de desafuero, pero fue incapaz de procesarlo.

Tiempo después, el dirigente sindical acusó a El Peje de mantener 40 trenes sin prestar servicio por falta de mantenimiento y utilizarlos como deshuesaderos para atender las necesidades de otras unidades que requerían refacciones.

Y que esto ocurrió porque los recursos del Metro se utilizaron para la construcción de los segundos pisos durante la administración del tabasqueño.

A pesar de ello, las acusaciones pueden quedar atrás y dar paso a una operación cicatriz rápida y efectiva, mientras una caja chica con recursos frescos para Morena esté de por medio, como es la organización sindical del STC.

CENTAVITOS… Seguramente la seguridad en la CDMX está tan bien, que el jefe de Gobierno se fue de gira el fin de semana a Acapulco, en donde prometió al alcalde Evodio Velázquez que la capital donará patrullas al puerto para que mejore la seguridad del destino turístico. Además, Miguel à ngel Mancera prometió a los acapulqueños que regresará  a entregarlas «para que vean que estamos pensando siempre en ustedes». ¿No sería mejor que primero pensara en los capitalinos, que son los que le pagan, y después se fuera de campaña?

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