Se rebelan seis diputados morenos

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Basada en versiones «de oídas» y notas periodísticas presentadas por Martí Batres, la Comisión Nacional de Justicia y Honestidad de Morena suspendió a seis de sus diputados en la ALDF por votar en abstención el Presupuesto 2017 de la CDMX.

El dirigente local de ese partido los acusó de «votar a conciencia» (o sea, en libertad), con lo que, según él, traicionaron los principios del partido de Andrés Manuel López Obrador.

Martí exigió castigarlos por no seguir instrucciones de su coordinador en Donceles, César Cravioto, a quien los seis inculpados acusan de no trabajar, no dar instrucciones y de carecer de capacidad y habilidad de diálogo.

Al defenderse de los señalamientos de Batres, los diputados Juana María Juárez, Aleida Alavez, Luciano Tlacomulco, Juan Jesús Briones, Darío Carrasco y Néstor Núñez se sorprendieron de que su dirigente afirmara que le constan las cosas, sin haber estado ahí.

Porque no es diputado, pero acusa como si le constara lo que los propios asambleístas ignoran. Su fuente es Cravioto, a quien urge tapar su ineptitud.

Por supuesto que no hay ningún acto ilícito; se trata simplemente de una venganza estilo la Santa Inquisición contra el delegado Ricardo Monreal, a quien quieren «bajar a la mala» de la candidatura al Gobierno de la CDMX en 2018.

A Monreal buscan cobrarle sus acercamientos con Miguel à ngel Mancera y quieren inhabilitar un año a su mano derecha en la ALDF, Néstor Núñez, para dejarlo fuera de cualquier candidatura. Pero, al mismo tiempo, el dirigente quiere cubrir las ineficiencias de su muchacho Cravioto, a quien ni sus más cercanos le ven otra virtud que no sea ser tapete de su jefe, Martí.

Más de uno apuesta a que la sonrisa que le provocó la decisión de inhabilitar a los seis diputados monrealistas de la CDMX se le borrará muy pronto a Batres, pues los imputados recusarán, entre hoy y mañana, la decisión ante el Tribunal Electoral del DF.

Un exmagistrado electoral especialista en el tema, que vio la resolución de la Comisión de Justicia y Honestidad de Morena, califica el texto como un «monumento a la estupidez» y pronostica un fallo en favor de los sancionados.

El tema le pegará a López Obrador, porque, aunque Batres vaya a despotricar que los tribunales de la mafia del poder se metan en la vida interna de Morena, cómo explicará que ese partido sea exhibido crucificando a sus militantes por votar en libertad. Pero hay otro par de asuntos que la comisión encabezada por Héctor Díaz-Polanco tendría que atender, si es verdad que defiende la honestidad. Uno de ellos es la invasión de aviadores morenos en la nómina de la ALDF.

Porque el PRD probó que varios diputados, entre ellos el mismo Cravioto, tenían amigos y familiares en la nómina. La corrupción morena está documentada y Díaz-Polanco hizo como que no vio nada. Tampoco dijo nada cuando tres delegados morenos salieron a pedir públicamente el voto por su compañera Claudia Sheinbaum para candidata al gobierno capitalino en 2018, lo cual viola los estatutos del partido.

¿Estos dos actos no son motivo de investigación, pero sí el votar en libertad?

CENTAVITOS»¦ A la panista Xóchitl Gálvez le urge una limpia, pues trae una rachita muy mala. Primero la patearon en un mercado de Naucalpan por promover al PAN; luego se metió sola en el polémico tema de la clausura de El Borrego Viudo y ahora la Contraloría exonera al exdelegado Víctor Hugo Romo de cualquier anomalía en las obras de El Mexicanito, que era su bandera. ¿Y ahora qué sigue?

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