Concluyendo la protección a los derechos de las audiencias

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SEN. PABLO ESCUDERO MORALES, PRESIDENTE DE LA MESA DIRECTIVA, SENADO DE LA REPÚBLICA:

+La verdadera justicia es la cantidad de protección garantizada a los más débiles. Aung San Suu Kyi

Casi cuatro años después de ser reformada la Ley de Telecomunicaciones, hasta diciembre pasado alguien descubrió la persistencia de un hoyo negro en su marco jurídico que amenazaba a las libertades fundamentales de expresión y de información y urgía desaparecer, para evitar los autoritarismos y reglas excesivas.

Fue por ello que el año pasado, el Instituto Federal de Telecomunicaciones desarrolló el documento denominado Lineamientos Generales sobre la Defensa de las Audiencias, que debió entrar en vigor en febrero pasado. ¿Por qué no?

 Fue demostrado, incluso desde el superior nivel de la Suprema Corte de Justicia de la Nación que esos Lineamientos hubieran puesto en jaque las libertades de nuestros profesionales de la comunicación con reglas como la de distinguir entre información y opinión, limitando las formas de expresión; el impedimento de la facultad de elegir a su defensor de las audiencias y la sujeción del ejercicio periodístico a márgenes de interpretación de la autoridad para aplicar multas a los medios que, por excesivas, podían dañar la viabilidad económica de éstos.

Todavía muchos recordamos que con el inicio del año actual, el anuncio de estas reglas provocó el desacuerdo de numerosos grupos sociales; naturalmente los periodistas, los medios de comunicación y los comunicadores en general por delante, apoyados por organizaciones nacionales e internacionales, pero incluso la propia Presidencia de la República y el Senado unieron sus voces y sus razones jurídicas sobre una evidente afectación a la libertad de expresión.

Por esta razón, no es extraño y muy agradecible que sea el Poder Legislativo, a través de su Comisión de Radio y Televisión, el promotor de la derogación de estos excesos que no se previeron «”insisto»” en el proceso de aprobación de la actual Ley Federal de Telecomunicaciones en materia de Derechos de las Audiencias; y aprovechando que el tema continúa en la mesa, de una manera justa, correcta y más civilizada los formadores de las leyes incentiven a los medios para que sean ellos mismos, pero con base en principios de antemano acordados y legalizados, los que creen un modelo de autorregulación «”que funciona y evoluciona sin problemas en otras sociedades democráticas del mundo»” e incluso en México son ya varios los medios y organismos representantes de los comunicadores que se adelantaron a una determinación de ley y diseñaron sus propios códigos de ética y/o de conducta que básicamente establecen las fórmulas para una información y, en general, una comunicación suficiente y sustentada en la verdad por sobre cualquier otro valor o interés que afecte contenidos cuya norma de vigencia universal es la Declaración de los Derechos del Hombre, destacando, naturalmente, los derechos a la libre expresión de las ideas y, en consecuencia, una libertad de pensamiento destinada a cumplimentar los derechos de las audiencias que deben ser respetados por los medios de comunicación y sus periodistas, sin coquetear con la evidente amenaza de volvernos, poco a poco o con la celeridad de un golpe de Estado, un país represor de las libertades democráticas de prensa, como es hoy la lamentable realidad venezolana.

(Este espacio ha cambiado su dirección electrónica m760531@hotmail.com por Lmendivil2010@gmail.com, como aparece adelante. Pido a ustedes, muy atentamente, cambiar el destino de sus comunicados y toda clase de documentos para darles la atención que su importancia demanda. Gracias).

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