El papa Francisco enfrenta una oposición

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Una ala interna, pero poderosa, de la Curia ha puesto trabas al trabajo que el papa Francisco desea realizar en la Iglesia Católica y las decisiones que toma.

Francisco explicó tras ser elegido que durante las asambleas previas al cónclave la mayoría de los cardenales pedía reformas en una Iglesia demasiado encerrada en el Vaticano, con una estructura demasiado compleja y poco transparente en sus cuentas, y comenzó con ahínco su faena.

Así, el pontífice inició lo que se considera como una pequeña revolución y lo primero fue tomar decisiones colegiales y no autoritarias.

A ello le siguió crear una comisión de ocho cardenales, a los que se sumó el Secretario de Estado, Pietro Parolin, que se ocupase de la reorganización de la estructura de la Curia, el Gobierno de la Iglesia católica, para hacerla más ágil y menos costosa.

Algunos de los cambios están a la vista, como la creación de un Pontificio Consejo de la Comunicación o una Secretaría de Economía, la cual pone orden en las cuentas del Estado pontificio, así como la total transparencia asegurada por el Banco Vaticano.

Las condenas de Francisco hacia la pederastia han sido constantes, abrió una discusión sobre el diaconato femenino y ha permitido que los sacerdotes puedan perdonar a las mujeres que decidieron abortar.

Algunas de estas decisiones han provocado temblores en la iglesia, una de ellas es la publicación de «Amoris laetitia», exhortación escrita a la conclusión de los dos sínodos sobre la familia, lo que ha desencadenado una batalla interna contra Francisco.

Este último texto ocasionó que los cardenales Raymond L. Burke, Walter Brandmuller, Carlo Caffarra y Joachim Meisner exijan al pontífice resolver cinco «dudas», sobre todo relativas a la posibilidad de que los sacerdotes puedan acceder a dar la comunión a los divorciados vueltos a casar y que están en pecado por cometer «adulterio», acción que se ha vuelto un hecho inédito en la historia reciente de la Iglesia.

Aunado a ello, por las calles de Roma han aparecido carteles con críticas hacia algunas de las acciones de Francisco, o como el envío por correo electrónico a varias personas vinculadas al mundo de la Iglesia de una copia falsa de una portada del periódico del Vaticano, L’Osservatore Romano con el título «¡Ha respondido!», en alusión a la petición de respuesta a las dudas doctrinales.

El papa lamentó la existencia de «resistencias malévolas» y «ocultas» a la reforma de la Curia, en su tradicional discurso de fin de año a la plana mayor del Gobierno Vaticano.

Pese a ello, Francisco sigue gozando del apoyo de fieles católicos en el mundo, pese a la oposición minoritaria.

(Con información de Excelsior)