Los Asesores Políticos: Su invisibilidad es su gran fortaleza

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«La energía de lo visible, es lo invisible.» Marianne Moore

 

En lo público «“que es competencia de lo privado y lo político»“ el mundo del lobby debe estar siempre comprometido con un sentido de responsabilidad, seriedad y veracidad. Y es que muchos se afilian a esas Asociaciones con un puro concepto de «Amiguitis» The old Boys network»¦ la cadena de los viejos amigos que supla, reemplace y sustituya las necesarias fortalezas personales»¦ recordemos que la famosa legiones romanas estaban integradas por verdaderos gladiadores, quienes buscaban reforzar sus fortalezas individuales, con la fortaleza que proporciona mas que un grupo, un equipo, basado en la confianza  que cada uno de los legionarios tenía del otro, dando como resultado la confianza y seguridad que cada uno tenía «“a fe ciega»“ en quienes estaban adelante, atrás y a su costados.

El auge de la filosofía, la ética y la dirección responsable por difundir valores entre nuestras élites de la consultoría política es un requisito que hemos asumido con seriedad, responsabilidad y coherencia quienes seguimos la escuela del Politing. Sin sociedad no hay mercado. La Sociedad Red es y puede favorecer «“y mucho»“ una cultura de lo público que abra las fronteras de la política más allá de partidos y políticos.

Y es que un medio muy usado actualmente, es el invento y creación de asociaciones, federaciones y agrupaciones como medio apropiado para concretar los auto halagos, lisonjas y adulaciones mutuas y crean verdaderas  logias de elogios mutuos, con el específico y concreto objetivo de auto premiarse entre ellos, «¦y algunos tiene el descaro y la desfachatez de ofrecer membresías, inscripciones y afiliaciones que ayuden a cimentar ese auto»“andamiaje para soportar y continuar con los proceso de elogios mutuos, regalos compartidos  y  lisonjas falsas entre los directivos, fundadores  que soportan jerarcas cuya función principal es vetar a aquellos que ven o creen como peligrosa competencia, para sus rentables prácticas medievales

Ser asesor político (tradicionalmente un «oficio discreto») y tener una fuerte actividad e identidad digital es un equilibro bastante difícil y no siempre es fácil lograrlo. En todo caso, obliga a una coherencia profesional exigente. Pero a la vez, permite dar una orientación al trabajo de Asesor, consultor, consejero, asiste»¦ que apruebe la discreción y la confidencialidad, haciéndola compatible con la transparencia y la reputación. Un asesor «publico» (con fuerte identidad digital) puede aportar a una relación privada y discreta, la autenticidad de quién es valorado por la sociedad, la profesión o la competencia. Y todo ello refuerza la relación profesional, no la debilita.

La habilidad de mantener el velo de duda respecto del verdadero poder que ejerce en el candidato o asesorado, provoca que tanto los partidos políticos, como los demás funcionarios e integrantes de su campaña terminen aceptando sus instrucciones.  Y es que el buen asesor, sólo dice qué hay que hacer, pero nunca revela si la orden la dio él o la toma el asesorado. Ninguna alquimia matemática puede ocultar esta realidad.

En este sentido y sin pretender quitarles trabajo necesario, serio e importante que son los consultores políticos, resulta necesario revisar la táctica electoral. De una perfecta factura técnica pero basada en un eslogan jacobino de que «En la vida hay que elegir», ya debemos saber y tener siempre presente que la confusión es el peor pecado en el Politing. Es decir «“y como bien y reiteradamente lo hemos comprobado»“ tal y como en un buen trago, todo depende de las proporciones.