Del cuarto redondo a «un cuarto más»…

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JOSÉ CARREÑO CARLÓN, DIRECTOR GENERAL DEL FCE:

+Ninguno de vosotros se acercará a una parienta cercana suya para descubrir {su} desnudez. Levitico 18:6-12

Iniciaba el año 1965 y yo estaba llegando a la Ciudad de México «”para quedarme»¦»”.  Gustavo Díaz Ordaz llevaba escasos dos meses al frente del gobierno federal y el mundo académico e intelectual del país ardía en una controversia entre la realidad o la mentira que, antropológica»¦ y políticamente, vivía el país.

El título de tal situación fue, sin competencia, Los Hijos de Sánchez, el ensayo sobre una familia sin madre, tepiteña, que pocos años había sido best seller en Estados Unidos, el país natal del antropólogo y autor del libro, Oscar Lewis, y que el entonces director general del Fondo de Cultura Económica que hoy tú diriges, Arnaldo Orfila, acababa de editar y de bañar con él a la intelectualidad del país, pero también a los clubes de políticos mexicaneros, adoradores de la idea, maravillosa pero falsa por inacabada, de que el país del desarrollo estabilizador había saltado las barreras del atraso y caminaba con rumbo fijo al desarrollo capitalista sí, pero revolucionario»¦

El escenario principal de Los Hijos de Sánchez fue el hogar «”real, además»” de esa familia, en una vecindad del siempre famoso barrio capitalino, compuesto de una sola habitación que era sala, comedor, cocina, cuarto de lectura, baños, biblioteca, gimnasio, sala de juegos, jardín, cochera y habitación de la familia»¦ Todo lo anterior prácticamente reducido al último sitio, que por las noches se convertía en un solo cobertor/colchón donde se hacinaban los hijos con su padre y ahí sucedía todo lo que cualquier imaginación soez puede cultivar con esmero y alegría»¦

Años después de que esa historia dejó de ser escándalo y casi pasó al olvido, luego de costarle la cabeza a Orfila, tu antecesor de aquellos años en el FCE, el cineasta y muchas cosas más, Gustavo Alatriste, realizó en 1976 una película que tituló México, ra, ra, ra y la presentó como el verdadero plan de gobierno del próximo presidente de la República…, toda una serie de historias hilvanadas con cabellos de pobreza y una clase media y alta que ya chapoteaban en la insustancialidad y el egoísmo inútil. La escena que más me impactó de esa película fue la toma hecha desde un supuesto techo, que caía perfectamente vertical cortando el ambiente oscuro de lo que ya desde antes era popular, académica, sociológica, económica y moralmente el cuarto redondo de millones de familias Sánchez, por vez primera ilustrado para los ojos hipócritas y cínicos de la buena sociedad mexicana, que supuestamente iba a cancelar, décadas después, el Instituto Nacional de Fomento a la Vivienda de los Trabajadores, pero antes de eso, como debía ser, convertido en la caja chica, grande, mediana y demás tamaños, para los líderes obreros, sus socios constructores y funcionarios públicos del sistema político priista, que luego pasó a ser panista y en las orillas perredista y ahora anda vadeando los territorios morenistas.

«¦ Pero los cuartos redondos no se acabaron. Digamos que el Infonativ los modernizó en los años del panismo, mediante multifamiliares que brotaron como hongos en el país, a precios de ganga, decían sus presidentes, donde el cuarto redondo sobrevivió, en color blanco y con un foco al centro del techo, preservando la cultura de la familia Sánchez cuando el foco se apaga por la noche»¦

Algo estaría por cambiar en este ámbito de la vida familiar mexicana que quizá valiera la pena apoyar, Pepe Carreño, con un trabajo editorial de análisis a fondo de la política pública de vivienda a la luz del proyecto que impulsa la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano, de Rosario Robles, para combatir el hacinamiento y la violencia intrafamiliar del cuarto redondo con el simple pero, quizá, redentor agregado de «Un Cuarto más», principalmente para las mujeres jóvenes.

«¦ Porque urge, Pepe, dejar definitivamente de seguir tapando el sol con un dedo.

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