La imagen de México en el desgaste: IUA

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PRESIDENTE ENRIQUE PEÑA NIETO:

+ Escuchar muchas cosas y seleccionar de entre ellas lo bueno y seguirlo; ver muchas cosas y grabárselas en la mente; he aquí el segundo grado de sabiduría. Confucio

Este espacio coincide cien por cien con usted con su llamado a todos los medios de comunicación a cumplir con una información equilibrada entre  noticias negativas y noticias positivas. Esta posición no tiende a favorecer a una corriente determinada sino a ser congruentes con la realidad social que está integrada por hechos buenos y malos.

El problema real ocurre cuando se pierde el equilibrio entre los hechos buenos y malos en la relación de la sociedad con la autoridad que la gobierna. En otros tiempos, diversos medios y diversos informadores tendían a ocultar los segundos para evitar mayores complicaciones a la autoridad gobernante. Por fortuna vivimos una realidad muy distinta en cuyo seno debe reinar la verdad, la imparcialidad y la honestidad.

Enterado está usted del estudio realizado por la Universidad Iberoamericana sobre la imagen de nuestro país dentro y fuera de sí mismo. Es muy posible que este trabajo haya sido el más extenso, variado y esperemos que también más realista en la historia de esta clase de investigaciones. Hay ya una versión pública que publicó la periodista Daniela Barragán en el ciberespacio titulado Sin embargo, que de seguro ha comenzado a provocar reacciones diversas sobre la disgregación de los grandes valores que deben imperar en el desarrollo de cualquier país pero el nuestro ha venido incrementando su distancia de ellos en  favor de todo lo que daña, empobrece, envilece y esclaviza a un pueblo al capricho de sus enemigos externos pero lastimosamente más a los internos.

Lo peor de todo esto es que esas tendencias se han acelerado, según ha encontrado el estudio de la UIA, en el seno de los poderes de gobierno y a partir, principalmente, del año 2006 a la fecha, coincidiendo con el momento en que se dio el incremento desproporcionado y brutal del negocio de las drogas, enfrentado por una fuerza legal incapaz de responder a la capacidad de fuego que desarrollaron los cárteles del narcotráfico y un desconocimiento verdaderamente supino de lo que se iba a intentar pero aderezado además con un derrame sin control de la corrupción en todos los órdenes de la vida social, pero dolorosamente con sus peores manifestaciones en el espacio gubernamental.

Todo lo que dice el estudio, para la mayor parte de los mexicanos no es nuevo y usted está consciente de ello, presidente,  pero lamentablemente a su alrededor -y no retrocedamos más de momento por respeto al tiempo y al espacio- a su alrededor, decía, las llamadas de atención tuvieron el mismo efecto que las campanas de la iglesia en los oídos de un ateo. Prácticamente ninguna alarma fue atendida por razones que no se entienden pero que tuvieron un resultado crecientemente grave en tanto que las circunstancias del país, en casi todos los órdenes, llegaban a sus propios precipicios y muchas se desbarrancaron ya sin siquiera una voz de alarma para salvarse el que pudiera y han arrastrado a una gran parte de la población.

El estudio en cuestión insisto en que podrá provocar una ebullición de grandes consecuencias, presidente. Y da pena, mucha pena que así esté la situación para un gobierno que, oootra vez, como la han tenido otros, para sacar a flote al país.

Y sin embargo, se nos hunde.  

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