Agenda Setting

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Lunes 17 de octubre de 2016, No. 1

RESUMEN EJECUTIVO:

El escenario político se le ha descompuesto al presidente Enrique Peña Nieto, pero por razones ajenas a la crisis. La razón es otra: los primeros movimientos de operación política para conservarle al PRI la presidencia de la república en las elecciones del 2018. Sin agenda de reformas, el 2018 será con las mismas reglas de siempre.

De todos modos, el escenario no será fácil. Las variables de la crisis siguen tensas:

  • Baja del PIB en 2016 y 2017.
  • Recortes de gasto que movilizan a la oposición.
  • Agenda de la corrupción que afecta al PRI.
  • Situación de gobernadores priístas corruptos.
  • Fractura en el PRI.

 

Algunas fuentes en el PRI están considerando que el presidente Peña Nieto estaría oscilando entre los modelos de Miguel de la Madrid (1988) y Carlos Salinas de Gortari (1994) para conservar el poder a toda costa o, en el peor de los casos, el de Ernesto Zedillo (2000) para conducir la alternancia pactada hacia el PAN.

El principal problema del presidente Peña Nieto será lidiar con un PRI que quiere el regreso de posiciones a los viejos priístas, lo que enfila al Partido a una fractura como la de 1988.

 

PERFIL: Miguel Angel Osorio Chong.

Asesor de Peña Nieto cuando era gobernador del Estado de México, el entonces gobernador de Hidalgo, Miguel Angel Osorio Chong, se convirtió en el brazo político del peñismo, mientras Luis Videgaray Caso operaba como el brazo económico, un modelo que había puesto en práctica con éxito relativo el presidente Salinas de Gortari. Lo que le falló a Salinas fue la sucesión de 1994 porque los brazos, económico (Joseph-Marie Córdoba Montoya) y político (Manuel Camacho Solís) reventaron el proceso.

Desde el arranque del sexenio Osorio se convirtió en precandidato; con la salida de Videgaray por el escándalo Trump, Osorio se quedó como el precandidato prácticamente único porque los otros de la lista no crecieron. Ante los posicionamientos de tres aspirantes del PAN (Ricardo Anaya, Margarita Zavala de Calderón y Rafael Moreno Valle), los esfuerzos individuales de Miguel Angel Mancera para asumirse como candidato perredista sin ser perredista y la larga carrera de Andrés Manuel López Obrador, Osorio recibió la autorización presidencial para moverse en el escenario político vía twitter y spots en redes.

Aunque lo nieguen, Peña no tiene más candidato que Osorio. A menos, dicen priístas, que haya negociado el 2018 con el PAN de Calderón.

 

ANALISIS

Crisis del modelo presidencialista

En mayo de 2012, al comenzar la recta final de las elecciones presidenciales y en medio ya del conflicto con el movimiento #YoSoy132 nacido de una protesta en la Universidad Iberoamericana, el candidato priísta Enrique Peña Nieto presentó ante intelectuales su propuesta de «presidencia democrática»: 10 puntos que identificaban los sectores e instancias que llevaban al país a situaciones de ingobernabilidad, desde los movimientos sociales, hasta la credibilidad. Y Peña se comprometió a gobernar con ellos.

Sin embargo, el Pacto por México deslumbró a Peña y al PRI porque mostró la capacidad de liderazgo sobre el PAN y el PRD y el desdén hacia López Obrador aún sin Morena. Las reformas constitucionales para reformas estructurales del modelo económico neoliberal-de mercado recibieron el apoyo del PAN y del PRD y fortalecieron al PRI. Sin embargo, el escenario cambió en el 2014: panistas y perredistas entendieron que su apoyo al PRI los había anulado como oposición y el escenario electoral del 2015 (elecciones legislativas) y del 2016 (trece gubernaturas) se presentaba apretado. En la votación del congreso federal el PRI quedó en primer lugar con 28%, el PAN en segundo con 21%, el PRD en tercero con 10.8% y Morena le quitó 8.4 puntos al PRD. Y en las elecciones de gobernador el PRI ganó cinco, pero perdió siete, entre ellas Veracruz, Chihuahua y Quintana Roo.

La fuerza presidencial del 2012 se diluyó en la segunda mitad del sexenio:

1.- La oposición se distanció del PRI de Peña Nieto por el efecto negativo en sus filas por el Pacto por México y rompió cualquier posibilidad de acuerdo para la segunda mitad del sexenio.

2.- Las elecciones de gobernador rompieron la unidad en el PRI por gobernadores salientes en Veracruz, Chihuahua, Quintana Roo y Durango.

3.- Los gobernadores salientes de Veracruz, Chihuahua y Quintana Roo fueron denunciados y revelados en casos de corrupción escandalosa que influyeron en las elecciones.

4.- Si bien el presidente Peña se negó a relevarlos de sus cargos por razones de alianza política, la derrota electoral lo llevó a situaciones de tensión por las amenazas de los gobernadores opositores entrantes de encarcelarlos por corrupción.

5.- El PRI salió muy fracturado porque el dirigente Manlio Fabio Beltrones no pudo poner orden en esas plazas y renunció al cargo por la derrota en siete elecciones de gobernador.

El dato mayor que dejó el proceso electoral fue una institución presidencial atravesada por cuando menos tres tipos de crisis:

1.- Crisis de liderazgo. Si bien Peña utilizó la parte autoritaria de su presidencia hacia el interior de su coalición partidista, el costo ha sido una rebelión creciente en el PRI por la designación del desconocido Enrique Ochoa Reza como nuevo dirigente.

2.- Crisis de grupo. El manejo secreto de la visita del candidato presidencial republicano Donald Trump a Los Pinos provocó la salida del gabinete de Luis Videgaray Caso, uno de los dos precandidatos presidenciales preferidos por Peña.

3.- Crisis de credibilidad: los casos de corrupción disminuyeron la fuerza institucional de la presidencia de la república y se convirtieron en factor de denuncia internacional. La reorganización en espacios de comunicación no controlados va a estar insistiendo en casos de corrupción política de la élite peñista.

4.- Crisis en las alianzas. El viejo sistema político priísta mantenía acuerdos y entendimientos con los llamados sectores invisibles: el ejército, la oposición leal, los EE.UU., los medios de comunicación, la iglesia católica, los empresarios y los movimientos sociales no rupturistas y los intelectuales. Hacia 2016 el presidente tenía a estos sectores en contra. La movilidad autónoma de cada uno de esos siete sectores ha disminuido y arrinconado la autoridad presidencial.

5.- Crisis de autoridad. El estilo personalista de manejar la presidencia llevó a Peña a una situación de crisis de movilidad institucional. El escándalo Trump mostró la anulación del sistema de toma de decisiones institucionales, inclusive hacia el interior del propio gabinete presidencial.

6.- Crisis de Estado. El fracaso en la lucha contra la inseguridad ha tenido dos caras: de un lado, el descabezamiento de los principales cárteles del narcotráfico, pero de otro el surgimiento de grupos criminales atomizados, con mayor capacidad de armamento y en guerra frontal contra las fuerzas de seguridad. El Estado ha perdido el control de la soberanía en Tamaulipas, Guerrero, Michoacán, Sinaloa, Veracruz y Jalisco. Al mismo tiempo, la cohesión en las fuerzas de seguridad se ha diluido y existe irritación en el sector militar.

7.- Crisis de la república. La pérdida de posiciones priístas en gobiernos estatales, la dinámica propia de la oposición contra gobernadores salientes y el funcionamiento autónomo de los gobernadores desde el 2000, liquidaron la débil cohesión republicana articulada por la institución presidencial y el periodo panista 2000-2012 llevó a los gobiernos estatales a pasar de virreinatos a verdaderos califatos. El caso de Veracruz evidenció que la institución presidencial careció de fuerza para relevarlo del poder y la crisis llevó a la clase política local a un estado de putrefacción institucional y social. Si los gobernadores opositores de Chihuahua, Veracruz y Quintana Roo inician procesos de persecución con miras a encarcelamiento de los gobernadores salientes, el presidente de la república habrá perdido su fuerza republicana.

En este sentido, la institución presidencial llegó a una situación límite: no puede actuar, no quiere o no lo dejan. Sin la estructura de poder del PRI, el presidencialismo autoritario no pudo ser llevado a los niveles peñistas de presidencialismo democrático y está quedando como una entelequia que carecerá de fuerza suficiente para mantener al PRI en el poder en el sexenio 2018-2024.

 

ALERTAS:

  • Preocupación porque Osorio Chong estñá siendo acotado como precandidato presidencial único.
  • Dificultades para reincorporar a Manlio Fabio Beltrones al primer círculo presidencial.
  • En Los Pinos no hay más expediente que la elección de gobernador del Estado de México.
  • La violación de derechos humanos será agenda de debate el año próximo y el gobierno federal no está preparado y no se prepara para responder.
  • Nuevos rumores de cambios en el gabinete presidencial antes de fin de año porque la prioridad del 2017 será política.