El alto valle metafísico se asfixia

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«¿Es ésta la región más transparente del aire?
¿Qué habéis hecho, entonces, de mi alto valle metafísico?
¿Por qué se empaña, por qué se amarillece?»
Alfonso Reyes

 

O como dijera Sor Juana: «˜Primero empañan el espejo, y sienten que no esté claro»™. El gobierno de la Ciudad de México ha decidido que todos los usuarios de automóviles son culpables de la mala calidad del aire, menos el gobierno capitalino; y que lo que ellos han hecho en políticas de vialidad y calidad atmosférica está requetebién hecho y que todos los demás somos los villanos de nosotros mismos»¦ o algo así: «˜por su culpa, por su culpa, por su grande culpa»¦»™

Esto significa que ellos ponen las reglas y que todos los usuarios de vehículos «“sobre todo privados»“ no las cumplen o hacen que las cumplen y que el resultado está en que el gobierno es víctima de esta desobediencia civil y que de unos días a la fecha, se ha tenido que declarar «contingencia atmosférica» en el Alto Valle Metafísico porque la mala calidad del viento que corre alrededor de este valle, rebasa los 200 puntos dañinos para la salud del ser humano.

Así que el gobierno de la Ciudad de México, tan responsable que es, ha decidido nuevos «˜hoy no circula»™ en forma dubitativa y prohibió salida de vehículos con engomado rosita fresita, pero no hubo sanciones y todo mundo salió como Pedro por su casa; al día siguiente fueron otros número con engomado verde que te quiero verde y que ya habría sanciones, se dijo»¦

Pero esto dibuja el «˜hoy sí-hoy no»™ de mala calidad del aire gubernamental capitalino; no saber qué hacer, y decidir como si se experimentara siempre para salir del atolladero»¦ Y de eso llevan años; dicen que haciendo políticas de control atmosférico, control vehicular, control de contaminantes y toda esa historia terrorífica que no ha dado resultados simple y sencillamente porque han hecho un verdadero desastre atmosférico.

Cuando se estableció el sistema «Hoy no circula» en 1989, se impulsó que los automóviles con distinción de placas no podrían circular, para reducir el factor contaminante; luego también se les haría una revisión «“con pago a cargo del usuario»“ para garantizar que si no se hubiera hecho la afinación al motor y cambios de aceites y agüitas al carro y airecito a las llantas y almorol para el brillito, pues nada, que no pasarían el examen de salud y por tanto tenían una chance adicional para hacer los ajustes propios y luego si no, pues no: no circularían.

Luego porque la contaminación atmosférica no mejoraba y sí empeoraba, inventaron el «˜doble hoy no circula»™, para que vehículos con placas número tal y engomado de tal color no circularan dos veces por semana y algunos sábados adicionales cada mes. Esto fue como si las autoridades estuvieran en connivencia con los vendedores de autos porque la gente, de grado o por fuerza, comenzó a comprar vehículos adicionales para sustituir los días que no podía circular libremente como el «˜039«™ de Mike Laure.

Pero resultó peor el remedio que el trapito y, para acabarla de amolar, al señor Miguel à ngel Mancera se le ocurrió que ya hacía falta un nuevo Reglamento de Tránsito capitalino que tiene que ver más con la amonestación económica que con el apoyo a los conductores de vehículos y peatones, así que según dicen los que saben, al reducir las velocidades, al prohibir vueltas y al exigir reglas de comportamiento que alentaban el tránsito vehicular se disparó el aire malora.

Esto lo venían diciendo hace semanas, pero no fue sino hasta estos días que la situación está de a peso, cuando se le echa en cara al gobierno de la Ciudad de México esta irresponsabilidad.

El tema es que en ningún momento se habla de las grandes fábricas y empresas ubicadas en el norte de la ciudad de México y en las del Estado de México como factor de deterioro ambiental.

Como si no existieran. Como si no contaminaran con sus miles de chimeneas y de emisiones. Como si su aire negro no fuera dañino y fuera viento saludable; a estas empresas no se les toca ni con el pétalo de una declaración de Mancera. Acaso sí se dijo que mucho del contaminante que afecta a la Ciudad de México proviene del Estado de México y ya que los aires soplan de norte a sur, pues nada, que pagamos el pato por acá y la culpa sigue siendo de los vehículos malvados de esta México el asiento. El gobierno mexiquense, enmuinado, decide no recibir nuestra basurita.

Y para más peorsísimo, de pronto el presidente Enrique Peña Nieto se monta en el problema que tiene indignados a los capitalinos y dice que, a modo de Superman, salvará a Metrópolis del malvado Lex Luthor contaminante. Así que el miércoles «ordenó a la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), coordinarse con los gobiernos de la Zona Metropolitana del Valle de México para definir una nueva norma que garantizará una buena calidad del aire en la megalópolis del centro del país»»¦

Y que «˜a la brevedad deberá establecerse una Norma Emergente de Verificación Vehicular para que haya bajas emisiones contaminantes de los autos en circulación»™. Esto es, que siguen siendo los vehículos los malvados de la película y nada con empresas, fábricas, industrias, negocios, comercios, changarros»¦ contaminantes»¦

Y, bueno, la cosa está así: el aire del Alto Valle Metafísico se asfixia en sí mismo y nos asfixia, mientras que los gobiernos, todos, acusan a todos, menos ellos; y mientras gobiernos politizan el tema en tanto que los gobiernos, todos, habrán de vernos caer como moscas mientras deciden qué hacer o no hacer sin perjudicar a nadie o perjudicar a todos en la ciudad que estuvo «Bañada de un templado y fresco viento, donde nadie creyó que hubiese mundo, goza florido y regalado asiento» [B. Balbuena].

 

@joelhsantiago

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