Bloqueo político: la situación empeora por días

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¡Viva la Pepa!

Diez días después de la frustrada investidura de Pedro Sánchez, el escenario político nacional es peor, mucho peor, que cuando se iniciaron las primeras negociaciones, todo lo que supuestamente se había avanzado desde entonces, se ha retrocedido y, los líderes de los partidos políticos que participan en lo que se ha convertido en una «ceremonia de la confusión», salvo excepciones, están sufriendo el desgaste de un largo proceso que, inevitablemente, va a terminar en unas nuevas elecciones generales, según piensa el ochenta por ciento de los españoles según una de las múltiples encuestas (ABC) que se publican este fin de semana.

Unas encuestas que dibujan un mapa muy parecido al actual, con pequeña subida del PP, estabilidad en el PSOE y crecimiento de Ciudadanos, de Podemos o de Izquierda Unida, según el Instituto que realice el sondeo. Según el barómetro de la Sexta hay «sorpasso» de Podemos y según el sondeo de Metroscopia hay descenso de la formación de Iglesias y aumento de los porcentajes de votos de Ciudadanos, por el tipo de discurso que hicieron Rivera e Iglesias, en la frustrada investidura del pasado 4 de Marzo. De todas formas, según los expertos, si los partidos actúan según las encuestas para tomar sus decisiones políticas, en este caso, se equivocarán»¦

Salvo Albert Rivera que según algunas encuestas (El Periódico de Cataluña y Metroscopia para El País) es el que ganó el debate de investidura, con un discurso moderado y muy pegado al suelo, y Pablo Iglesias el que lo perdió, por el discurso bronco que no mejoró precisamente su imagen. El resto de los dirigentes, directamente implicado en buscar una salida a la actual situación que ha empezado a preocupar en Europa, están ya sufriendo los efectos del desgaste, porque además es inevitable que conforme pase el tiempo, salgan a relucir los problemas internos de cada formación política.

En estos momentos, a Pedro Sánchez le ha salido a relucir el problema de quien iba a ser candidato a las elecciones autonómicas gallegas, José Ramón Gómez Besteiro, que se ha visto forzado a dimitir como candidato después de haber sido imputado por media docena de delitos: cohecho, prevaricación, tráfico de influencias, fraude a las Administraciones Públicas, fraude de subvenciones y delito continuado de malversación de caudales públicos. Y ya estaba imputado por tráfico de influencias, cohecho, prevaricación y contra la ordenación del territorio, por su etapa como concejal en Lugo. Sigue siendo secretario general del socialismo gallego y uno de los apoyos de Sánchez en el Comité Federal del partido. Pero es que, además, a Sánchez le han elegido secretario general del «sindicato hermano», UGT, por 17 votos de diferencia, a un dirigente que resulta que está muy cercano al independentismo y al llamado «derecho a decidir». Tanto que se vio obligado este fin de semana, a no asistir a su proclamación.

No menos complicada se ha vuelto la situación del presidente en funciones, Mariano Rajoy, que está en un sin vivir por el escándalo diario de corrupción. Los últimos que traerán cola son los de Granados y los del expresidente de la Comunidad madrileña Ignacio González y el Canal Isabel II, y el del célebre ático y las cuentas de Panamá, por las que acaba de dimitir el ministro consejero Ramón Fonseca Mora de Juan Carlos Varela, presidente de Panamá. Fonseca y su despacho de abogados también están implicados en el lavado de dinero de Petrobas, la empresa que petróleos brasileña, que está a punto de terminar con el gobierno actual brasileño de Dilma Rousseff y con Lula da Silva. Por otra parte, ya han aparecido las primeras voces pidiendo su retirada. El expresidente de Murcia, Alberto Garre, ha dado cuenta de que existe «un clamor silencioso» que reclama el relevo del Presidente en funciones», y el histórico Jaime Ignacio del Burgo ha pedido a Rajoy un paso atrás y que no sea «ni Presidente ni candidato».

La situación de Iglesias también ha empeorado con los conflictos que le han surgido en Cataluña, Galicia, la Rioja, Euskadi y Cantabria y, por último, en Madrid, donde ha estallado una guerra entre partidarios de Iglesias y de Errejón, algo que la dirección quiere ocultar, negando la propia realidad y achacando todo a un problema de crecimiento y como no a una «campaña orquestada»»¦ por el PSOE.

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