Crece la preocupación en Europa por la parálisis política española»¦

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¡Viva la Pepa!

Bruselas, por boca del comisario de Asuntos Económicos y Financieros, el socialista Pierre Moscovici, ha vuelto a pedir un gobierno sólido para España para hacer frente a una serie de desequilibrios macroeconómicos que se harán públicos este Martes y, sobre todo, para hacer frente al nuevo Presupuesto para 2016, redactado por el actual Gobierno en funciones, pero que tiene que ser corregido para que se asegure el cumplimiento del compromiso de reducción del déficit por debajo del 3%,y la puesta en marcha de nuevas reformas.

La solidez de ese supuesto que exige Bruselas es lo más difícil de cumplir dada la situación del panorama político nacional, las pocas posibilidades de entendimiento que existe entre los distintos grupos políticos y la base de la que parte el supuesto gobierno que se vislumbra tras el pacto PSOE-Ciudadanos. Un gobierno de 131 diputados que no parece que pueda entenderse con el PP y que aspira por lo menos a una abstención de Podemos. Es decir, un gobierno de una gran fragilidad, que no podrá cumplir las exigencias de Bruselas.

Ésta es, en estos momentos, la principal preocupación de Bruselas: el que desde las elecciones del 20 de diciembre, España haya perdido casi un cuarto de año sin que los políticos y los partidos hayan sido capaces de formar un nuevo gobierno. Una mala noticia para el país y también para la Unión Europea, puesto que la incertidumbre política y al parón de las reformas, todo ello en una situación económica y financiera que sigue siendo precaria, amenaza con provocar un estancamiento y con congelar las inversiones. Es verdad que Bruselas reconoce que el crecimiento español es el doble que el de la eurozona, pero eso no significa que pueda malograrse, sobre todo, por el miedo que tienen las empresas y los inversores, a un Gobierno débil y en precario.

Analistas financieros, inversores, empresarios y la propia Unión Europea (UE) alertan que la incertidumbre que ya suma más de 77 días, podría frenar de manera sensible el crecimiento del país, afectar la recuperación del empleo y ahuyentar a los capitales. «El teléfono ya no suena como antes para comprar activos. Ojalá se forme un gobierno pronto», dijo días atrás Ana Patricia Botín, presidenta del Banco Santander, según recoge el diario argentino La Nación. El número uno del BBVA, Francisco González, también advirtió que empieza a notarse una parálisis en la inversión. Un informe oficial del Banco de España ha revelado que en el mes de las elecciones generales se concretó la mayor fuga de capitales desde 2012, cuando el país agonizaba por la crisis del euro. Sólo en diciembre salieron 19.011 millones de euros (el 30% de todo el año).

«La parálisis política en España socaba la recuperación económica», titula The Wall Street Journal su crónica sobre la situación española caracterizada, dice, porque las empresas de nuestro país contienen la inversión a la espera de la formación del nuevo Gobierno ya que once semanas de impasse político en España están perjudicando la recuperación económica del país, Según los economistas, este punto muerto ya está ralentizando el crecimiento económico del país, y seguirá haciéndolo mientras no haya Gobierno.

Desde la víspera de los comicios, el rendimiento de los bonos soberanos españoles ha cotizado por encima de la deuda italiana, impulsado por la incertidumbre sobre los resultados electorales y por la preocupación en torno al movimiento separatista de Cataluña. Esta distancia se mantiene desde los comicios de diciembre, lo que significa que los inversores estiman que los bonos españoles conllevan un riesgo mayor. Según el Banco Bilbao Vizcaya Argentaria SA, ya se preveía una ralentización del crecimiento económico del país de un robusto 3,2% en 2015 a un 2,7% este año, debido en parte a la incertidumbre política.

Esta incertidumbre política continuará según el análisis que hace Corriere della Sera, ya que España está destinada a no tener un gobierno con todos sus poderes todavía por mucho tiempo. Mariano Rajoy está aún en La Moncloa y desde allí prepara su estrategia para tratar de obtener en junio esos votos que le faltaron el pasado mes de diciembre. La situación se habría podido desbloquear, dice el periódico, «sin la intransigencia de Podemos». «En efecto, el partido liderado por Pablo Iglesias ha puesto una serie de vetos al intento de Sánchez, primero poniendo condiciones imposibles para una coalición de izquierda y después obstaculizando el camino hacia el pacto con el líder de Ciudadanos Albert Rivera. A costa de encontrarse en la misma parte que los populares en el rechazo a la investidura».

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