JUEGOS DE PERCEPCIÓN

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La Imagen del Poder

Competitividad, Productividad y Salarios

En una plática que sostuve recientemente sobre la situación de la economía y los factores de bienestar y desarrollo en nuestro país, sostuve como eje de mi argumentación la necesidad de hacer énfasis en algunos elementos que en mi opinión, y en la de muchos otros, determinan y son base para abordar el complejo campo y estrategia que nos permita mejorar los ingresos (salarios).

En mi argumentación, partí por exponer el error que tenemos y en el que frecuentemente solemos caer, cuando se procede a la revisión de los salarios, ya sea por elementos que se fijan en los resultados de las negociaciones de dependencias gubernamentales o empresas. En resumen, sostuve la imperiosa necesidad de cambiar el paradigma o estructura de pensamiento al negociar una mejora al salario.

1) El principio básico para el otorgamiento de un aumento salarial justo, se erige en la relación y proporción que guardan los incrementos o aumentos respecto de la productividad y competitividad que una cierta, función, tarea, puesto o actividad en lo específico, guarda respecto de ellas. Es decir, si hacemos más y la organización gana más o tiene más alcance por y con la actividad que realizamos, entonces resulta pertinente que se recompense.

2) Revisar la proporción que guarda la retribución por la responsabilidad, es decir, a mayor responsabilidad e impacto, mayor ingreso. En este punto en particular, no quisiera ahondar mucho, pero existen modelos y metodologías nacionales e internacionales sobradamente desarrolladas y probadas. Baste señalar, la metodología de Hay Group y la de la Secretaria de la Función Pública, en lo que respecta a la evaluación, descripción, perfilamiento y valuación de puestos.

3) Es urgente despertar la conciencia, sobre las nociones del incremento en productividad y competitividad para mejorar los ingresos – salarios de cualquiera y todos… Si bien, somos en cierta forma, aunque no queramos o lo deseemos, rehenes de los indicadores e índices bajo los cuales nos miden desde dentro y fuera instancias como la OCDE, Organización Internacional de Trabajo, Foro económico mundial, Doing Business, Secretaria del Trabajo y previsión social, por mencionar algunas… De poco o nada servirá, sino aplicamos estos conceptos y logramos aterrizarlos en todas las instituciones de gobierno, poderes, niveles, empresas (PYMES y gigantonas), nacionales y trasnacionales.

Tenemos que incursionar hacia lo correcto y el deber ser, como por ejemplo la meritocracia y gestión profesional, en lugar del compadrazgo y amiguismo. Ello nos hará más eficaces en el correcto funcionamiento de los recursos humanos y un uso racional de los incentivos.

En este punto, el Servicio Profesional de Carrera, y las promociones, incentivos o bonos, pueden resultar elementos de mucha valía, si se aplican conjuntamente con un Sistema de Evaluación del Desempeño orientado a resultados. En este sentido, cabe destacar y señalar, que sorprendentemente en la Administración Pública Federal, toda retribución adicional, se encuentra prohibida por decreto presidencial (de austeridad) y no así, para nuestros diputados, senadores, magistrados, jueces.

Adicionalmente, es importante recordar que durante los últimos 10 ó 12 años, los salarios de los Servidores de Mando Medio y Superior, no han recibido ajuste alguno. Más allá de estar a favor o en contra de esta política salarial de carácter general, despierta cierto grado de sospecha la pertinencia de la misma, cuando no establece distingo en ningún caso. Es de aceptación generalizada en el campo de las remuneraciones la dificultad de otorgar trato igual a desiguales. En otras palabras: Seguro que existen puestos que sobradamente justifican un incremento, como también muchos otros, que más que incremento, lo que piden a gritos es un ajuste «a la baja», pues franca y abiertamente, su contribución es marginal o inexistente. Así las cosas, hasta podríamos más bien plantearnos, la necesidad de su existencia ..o del número de los mismos.

Si como país deseamos mejorar nuestros ingresos, es necesario vincular el incremento de los mismos a factores tales como la productividad y competitividad y no así a fechas calendario.

Es necesario replantearnos el alcance de la Comisión Nacional de los Salarios Mínimos, quien meramente establece un índice de actualización del salario a efecto de que éste no pierda con el paso del tiempo su valor, como resultado de la inflación.

Finalmente y ya avanzada la plática, empezamos a tocar el complejo campo de los cerca de 20 millones de trabajadores que lo hacen en la ilegalidad (sin considerar a menores de edad), pero para esa hora, ya teníamos que partir. Ya habrá otra charla.

Ernesto Morán Santoyo es Consultor con grado de Maestría en Ingeniería de Imagen Pública, egresado del Tec de Monterrey en Administración de Empresas, Vicepresidente de Tecnologías de la Información en la Asociación Mexicana de Capacitación de Personal y Empresarial A.C. Actualmente, creador de la cátedra Imagen en los negocios del Tec de Monterrey, Zona Metropolitana para los estudiantes de la División de Negocios. Escribe artículos en revistas de negocios y es conferencista en congresos, donde expone temas organizacionales y de imagen pública aplicada en diversas etapas de los negocios, redes sociales. Autor de la columna «La imagen del poder», donde aborda los temas del momento. Locutor en la revista radiofónica «No te Rajes» de Radio Capital 830 AM. Ha laborado en la Banca de Desarrollo en áreas de Administración, Recursos Humanos, Recursos Materiales y Servicios 04455.8580.7319.

emorans@gmail.com

@EMoranS

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