La reaparición de Pedro Sánchez, después de una semana desaparecido»¦

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¡Viva la Pepa!

Ha estado desaparecido más de una semana, pero este jueves reaparece en Lisboa con una entrevista con el presidente portugués Antonio Costa Durante ocho días, se ha estado sin saberse nada de él, con su Twitter prácticamente inactivo y sin contestar a la ofensiva de muchos militantes madrileños que, después de la cena convocada por Tomás Gómez y Antonio Miguel Carmona, pedían que asumiese sus responsabilidades en la elaboración de las listas de Madrid que habían colocado al partido en el cuarto puesto de los partidos y fuera del Congreso a Eduardo Madina, su contrincante en las primarias para la secretaria general, y dentro, en el Congreso de los Diputados, a la ex militante de UPyD, Irene Lozano y a la capitán Zaida Cantero.

Desautorizado por el Comité Federal en su plan de formar Gobierno, si en una primera instancia Rajoy no podía, le colocaron entre la espada y la pared al rechazar su primera versión del comunicado en el que se insistía en la importancia que para el partido y para el país tenía la reforma federal de la Constitución, para incluir una expresa prohibición de establecer ningún contacto exploratorio con ningún partido que, como Podemos, exige un referéndum en Cataluña en el plazo de un año, una exigencia introducida a última hora, por exigencias de la gran triunfadora en Cataluña el 20-D: Ada Colau. Igualmente la versión optimista de la situación según la versión del equipo de Sánchez se convertía en una crítica a los resultados y una enmienda a la situación de liderazgo del partido.

En cierto modo, era la respuesta a su primera reacción en la noche electoral de que intentaría un gobierno de izquierdas, adelantando que si se repetían las elecciones, él estaba dispuesto a presentarse como candidato, a pesar de la pérdida de millón y medio de votos y 20 escaños el domingo 20 de Diciembre. Era el primer enfrentamiento claro entre Susana Díaz, sorprendida de la rapidez de actuación de Sánchez tomando la iniciativa, anunciando la formación de un gobierno alternativo, y aparcando la celebración del Congreso Federal previsto para febrero-marzo. Un Congreso que tendría que decidir la continuidad de Sánchez, elegido por la militancia secretario general del partido en el verano de 2014, como cabecera de cartel en caso de unas nuevas elecciones.

Sánchez se había adelantado a los acontecimientos , tomando la iniciativa, pero, la realidad era que un sector importante de los barones (Asturias, Castilla la Mancha, Extremadura, Comunidad Valenciana) al mando de los cuales aparecía la andaluza Susana Díaz, estaban dispuestos a convocar el Congreso, (llegaron a lanzar un ultimátum de cuatro días y anunciar la recogida firmas) y proceder al nombramiento de un nuevo candidato que podía ser, no estaba decidido nada, la propia presidenta andaluza. Pero el tiempo jugaba a favor de Sánchez. Nadie entendería la celebración de un Congreso en plenas negociaciones para la formación de un Gobierno estable o en medio de una nueva campaña electoral. La situación catalana complicaba más aun el calendario, si las elecciones se celebran el 6 de Marzo, y refuerza la posición del líder socialista que hasta este Jueves, que aparecerá en Lisboa, para una entrevista con el recién nombrado presidente Antonio Costa, el socialista que derribó en el Parlamento, con un pacto con la izquierda, a Passos Coelho, ha estado desaparecido para la opinión pública,

Según fuentes allegadas al secretario general del PSOE Sánchez siempre ha mantenido unas relaciones muy buenas con sus socios internacionales, especialmente con los gobiernos formados por fuerzas de izquierda, como Italia, Francia, Portugal. «Portugal siempre ha sido un aliado estratégico de España y la cercanía entre Antonio Costa y Pedro Sánchez ha sido tan estrecha que hasta se llegó a firmar un documento que pretendía sentar las bases de una colaboración todavía más estrecha, si ambos llegaban al gobierno».

Portugal, siguen asegurando estas fuentes, es el ejemplo contrastado de la posibilidad de formar una alianza de fuerzas de progreso. El resultado de las urnas en el país vecino provocó el encargo de formar gobierno a la derecha pero la mayoría parlamentaria de izquierda termino por imponerse convirtiendo a Costa en presidente. «El resultado de las urnas en España refleja una realidad muy similar, una representación plural del parlamento que lleva a un periodo de diálogo, de acuerdo y de consenso. Hoy más que nunca la política pasa por el diálogo. El resultado de este diálogo puede terminar como en Portugal, teniendo una alianza de fuerzas progresistas que corte el paso a la derecha en España, siendo fiel reflejo del resultado de las urnas».

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