*Beneficiarios de economía neoliberal les rinde homenaje el senado mexicano

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Cartelera Política

*Egresados de ITAM filtrados, controlan hilos en poderes ejecutivo y legislativo

EL CLUB: El gobierno mexicano cree haber encontrado en los egresados del Instituto Tecnológico Autónomo de México, ITAM, la punta de la hebra para resolver la problemática económica del país, nada más absurdo. Sin embargo, hasta el Senado rindió pleitesía en noviembre pasado a esta Universidad del conservadurismo al entregar su máxima presea: medalla Belisario Domínguez, al socio mayoritario del ITAM Alberto Bailleres González a petición de los egresados colados en todo el gabinete presidencial, desde subsecretarios hasta secretarios como los Hacienda, Educación, Función Pública, Sedesol, y Banco de México. El homenaje de senadores con la presencia del ejecutivo federal fue a quienes siguen llevando al país al desbarrancadero, a terminar con la soberanía, a quienes aumentan la pobreza cada año, y encumbran más a los ricos, lo mismo a los que cubren huellas de conflictos de intereses en la alta burocracia, y de los negocios sucios, no aquellos mexicanos hombres y mujeres que se hayan distinguido por su ciencia o su virtud en grado eminente como servidores de la patria o de la humanidad, como es el espíritu de dicha medalla.

El ITAM fue fundado por banqueros, industriales y comerciantes conservadores con el propósito según los fundadores, a la cabeza de ellos Raúl Bailleres, padre del honrado con la Belisario Domínguez, de hacer de la educación superior el motor del cambio social y económico. Efectivamente lo han logrado con la acumulación de la riqueza en unos cuantos y empobrecimiento masivo del pueblo, al aplicar la economía neoliberal impulsada por el conservadurismo norteamericano. Alberto Bailleres González, es ejemplo de esta ola de ricos que comenzó a crecer a partir del gobierno de Carlos Salinas de Gortari quien colocó al frente de la secretaría de Hacienda a Pedro Aspe Armella diseñador de la política economía mexicana de esa época que causó la histórica crisis económica- financiera en 1994.

Bailleres es el pastor de todos los egresados del ITAM en el gobierno, a quien le siguen echando carretadas de dinero, no solo por las concesiones en minería, sino los seguros GNP de su propiedad, atiende los gastos médicos mayores del poder ejecutivo, seguramente también del legislativo. Se le ha impuesto la aureola de filántropo «“cara para desviar la atención de curiosos»“, impulsor de la educación y la salud «“con muchas ganancias entre ambos rubros»“. Es dueño del grupo Bal que ocupa el lugar 17 de las 500 empresas más importantes de México con ventas por 135 mil 820 millones de pesos y ganancias netas por 3 mil 647 millones.

El Senado no debería prostituir la Belisario Domínguez, mucho menos hacerse cómplice de un grupo de itamistas que llegan no a resolver el problema de la economía, del trabajo bien remunerado, reducir la brecha entre pobres y ricos, sino todo lo contrario, enriquecerse más, depreciar el peso, generar fuga de capitales, mínimo crecimiento, ni siquiera las reformas cacareadas como la catapulta, han resultado nulas o enanas. La reducción en las tarifas de energéticos a la población a cambio de no protestar, es otra entelequia.

Sin embargo, los itamistas pretenden seguir gobernando al país los siguientes 20 años como ya se apunta el secretario de Hacienda, Luis Videgaray quien ya mostró el cobre por el conflicto de intereses. Aurelio Nuño imberbe y autoritario que busca imponer sus decisiones apoyado por el ejército y la policía federal.

Antonio Meade quien mejor papel ha hecho aunque todavía no se ha dado cuenta de que la pobreza ha sido generada por gente como los egresados del su alma mater, que pregonan la transparencia, rendición de cuentas, y por debajo de la mesas practican con destreza la corrupción.

El problema de este grupo es el incumplimiento de lo que presumía, crecimiento sostenido de la economía, cuando ésta no ha sido mayor, en promedio, de 2% en los últimos cinco gobiernos, tanto del PRI como del PAN. Mientras la actual administración sigue en picada por su tardanza en responder a los problemas que ha dejado estallar como el de Ayotzinapa de mayor escándalo creado por la desaparición de 43 normalistas, que ni siquiera logra sostener sus indagaciones ante una Comisión Interamericana de Derechos Humanos que las ridiculiza con refritos de la investigación de la PGR, y sin pruebas, al no existir fotografía satelital por la nubosidad de ese 27 de septiembre y no coincidir la hora de los hechos que podría demostrar que hubo o no fuego en el basurero de Cocula, ha servido para seguir desacreditando al gobierno mexicano.

El Senado en vez de homenajear al conservadurismo que ha demostrado incapacidad, debería estar atento de los grupos internacionales que pretenden desestabilizar al país, pues no se trata de colores partidistas, sino de defender la República.