PRD, el marranero que viene

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Capital Político

El hecho de que los perredistas hayan pospuesto por tercera ocasión sus elecciones internas para conformar su Consejo Nacional, no significa que sus problemas hayan terminado, sino que solamente pospusieron unos días el marranero.

Aunque tienen como objetivo realizar sus comicios el próximo domingo, las tribus y Marcelo Ebrard están atorados en la conformación de los funcionarios de casilla, donde la planilla 10, afín a René Bejarano, Los Chuchos capitalinos y demás pedacería, busca sacar ventaja.

Esa fue una de las razones principales por las que el delegado Víctor Hugo Lobo, por instrucciones de Ebrard, reventó el proceso el pasado 23 de octubre en la madrugada al tomara el Servicio Electoral e impedir la entrega de papelería en cinco estados.

El problema de la designación de funcionarios persiste, pues se supone que ahora los funcionarios deberán asignarse por sorteo, pero como a la planilla 10 le tocan cuatro por casilla y a la 22 uno, ahí está el problema.

Pero ese no es el único tema donde están atorados estos dos bandos, sino el uso de recursos públicos, donde las dos planillas se señalan de utilizar los programas sociales con fines electorales.

La IDN por conducto de Lola Padierna, esposa de Bejarano, asegura que los muchachos de Ebrard utilizan a los beneficiarios de la Red à ngel para incorporarlos al padrón perredista y llevarlos a votar el mero día de las elecciones.

Y no le falta razón para señalar eso, pero se pasa de cínica al acusar a la planilla 22 cuando la 10, a la que ella pertenece, no canta nada mal las rancheras.

Los bejaranistas están usando los recursos del Seguro de Desempleo y los créditos que otorga la Secretaría de Desarrollo Económico, para beneficiar a los integrantes de su planilla y de las que se vayan sumando.

También acusan a Ebrard de desviar recursos en las numerosas reuniones que tuvo con los comités vecinales, a los que colmó de atenciones para hacerlos afines al gobierno de la ciudad y que le sirvieran como red electoral cuando se necesitara.

O sea, los perredistas se acusan entre sí de tramposos, corruptos y cínicos, esas son sus diferencias.

Pero sus coincidencias son mucho más fuertes: todos aseguran que la política estrella del PRD -los programas sociales- tienen un uso electorero y serán usado para el próximo marranero.

CENTAVITOS Por cierto, en esta lucha interna del PRD no falta los vivales que quieran sacar raja para sus intereses muy particulares como el ilustre José Luis Moyá, aquél encargado de Cultura del DF que fue inhabilitado por sus transas por el famoso rayo de luz que se iba a instalar en el Monumento a la Revolución y que sólo sirvió para engordar bolsillos. Moyá acusó ante la Controlaría del DF a la procuradora Social del DF, Dione Anguiano, de afiliar a varios viejitos al PRD y, fuera de que pueda ser cierto o no, el hecho de que este ex funcionario de negros antecedentes se quiera convertir de la noche a la mañana en paladín de la transparencia tiene ver en realidad con sus intereses en la Unidad Lindavista-Vallejo. El buen Pepe Luis quiere que la PROSOC le dé recursos y que éstos sean administrados por uno de los suyos, a lo que los vecinos se oponen y por eso presiona a Aguiano.

a.rueda@contactodf.com