Patricia y el México único

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Una colorada (vale más que cien descoloridas)

«Como México no hay dos», decimos o cuando menos pensamos, fuera de las fronteras y en cualquier tipo de conversación tendiente a demostrar que hay otras latitudes del planeta mejores que nuestro «cuerno de la abundancia». Intentando comprender, como es que un fenómeno natural en un santiamén se convierte en huracán máximo y luego «“casi para decepción de los artífices del rescate»“ resultó algo mucho menor de lo vaticinado, nos adentramos tanto en las fotos colosales de los viajeros del espacio, los geólogos, meteorólogos y hasta adivinadores de todos los credos.

Hay quien postula que México es «el epicentro del súper-continente Pangea; es decir antigua secesión de la corteza que originó los actuales seis continentes y en eras geológicas subsecuentes adquirir el status del centro-equilibrio de gravedad»[1], lo cual según el ingeniero citado, da a este país nuestro «diversidad de circunstancias y fenómenos naturales, políticos, económicos, sociales, ambientales», debido a «características naturales únicas y conformaciones fisiográficas significativas, las cuales se manifiestan en progresivos acomodamientos y correcciones de suma relevancia e impacto para el devenir mundial» ¿Será por ello que capitalistas relevantes son atraídos de todas las latitudes para el desarrollo de sus ideas y proyectos? ¿Por qué quienes dirigen menosprecian la opinión de este mexicano nacionalista consultado por constructores de aeropuertos y grandes obras en USA y la UE?

Más allá, de si las propias condiciones geológicas y de relación con el sol, determinan en parte la apatía, ausencia de identidad, ansiedad por lo monetario, desperdicio de riqueza de la mayoría de los habitantes de México, hay otros analistas que enarbolan la bandera de la guerra meteorológica. Los profetas de la destrucción, consideran que el proyecto Haarp[2] tiene como intención oculta el controlar los fenómenos climáticos como una forma de derrotar a pueblos enemigos, haciendo llover, evitando que llueva, provocando temblores, tifones, inundaciones y desertificaciones.[3] ¿De verdad, hemos pasado del riesgo de una catástrofe nuclear, a destrucciones de medio ambiente locales e intencionadas? Incluso por cuanto al tema del cambio climático, dos corrientes diametralmente opuestas se enfrentan. ¿Son las variaciones climáticas algo cíclico, que simplemente nos ha tocado vivir y ya pasará? ¿Se trata de las consecuencias de acciones humanas, como la tala de bosques, la desertificación por manejo imprudente de la tierra «“para construir conjuntos habitacionales que por sus precarias características pronto se abandonan; el uso excesivo de energía a partir de petróleo y similares, etc.»“ o actividades que permitan la concentración de capital en una cuantas manos, como la minería?

La cantidad de preguntas es casi infinita y comportamientos como el de «patricia» aumentan las dudas, aun cuando escritores como la canadiense Naomí Klein o el científico Ottmar Edenhofer, no solo se constituyen en representantes de corrientes contrarias al capitalismo rabioso, sino en verdaderos promotores para limitar el calentamiento del planeta, ya no en dos sino en cuatro grados centígrados. El activismo del Papa Francisco con relación a este tema con una encíclica que hasta los agnósticos y ateos han comentado, nos muestra que más allá de lo sostenido por quienes aseguran que la acción humana es marginal a los ritmos naturales del planeta, algo no está bien con un sistema económico que sin lugar a dudas ha creado y sigue creando destrucción además de que se opone a tomar medidas para evitarlo.

En los años sesenta y setenta, cualquiera que señalara la acción depredadora de la mayoría de las industrias era tratado como delincuente, guerrillero, opositor al progreso; en este nuevo milenio, la cumbre de París debe ser un espacio para que lo escépticos tomen nota de la realidad del riesgo, los indiferentes dejen de mirar al otro lado y la humanidad toda se convenza que el cambio climático es una amenaza y que el tema de la conservación va más allá de separar basura, usar menos el auto y en general reducir los contaminantes que lazamos a la atmósfera. El tema no es solo enfriar el planeta, porque una era glaciar tampoco es lo deseable, mucho menos se trata de volver a las cuevas con antorchas; la Dra. Isabel Studer[4] a la par de distinguidos panelistas, analizó hace 12 meses, el estado actual del capital natural de México, que desafortunadamente representa un deterioro anual de 6% del PIB, mientras que en su restauración solo se invierte el 1% «Tanto en materia energética como de agua y a pesar de las reformas introducidas recientemente, el reto para México es enorme, pues no solo se deberán atraer inversiones para incrementar la disponibilidad de tales recursos, que son básicos para mantener la competitividad empresarial, sino que también simultáneamente se tendrán que tomar medidas contundentes para enfrentar los impactos del cambio climático en la disponibilidad de agua en las zonas de mayor crecimiento poblacional y donde se ubica la industria, y para impulsar la transición energética a fin de reducir el riesgo asociado a una dependencia respecto de los recursos fósiles, no renovables».

Innovar en productos, como en procesos productivos es también el reto, consideran los líderes empresariales responsables; denunciar medidas manipulativas del medio ambiente usadas de manera irracional es responsabilidad de todos.

Ojala Patricia nos deje una buena enseñanza tanto a gobernantes como a gobernados.

 

[1] Ingeniero Manuel Frías Arcaráz. Autor del Proyecto de País México Tercer Milenio www.blog.friasgroup.com

[2] Son las siglas de High Frequency Active Auroral Research Program (Programa Activo de Investigación de la Aurora mediante Alta Frecuencia), consiste en un programa científico y militar financiado por la Fuerza Aérea y la Marina de los Estados Unidos, encaminado a estudiar las propiedades de la ionosfera y potenciar los avances tecnológicos que permitan mejorar su capacidad para favorecer las radiocomunicaciones y los sistemas de vigilancia.

[3] oikos@yumka.com

[4] Directora fundadora del Instituto Global para la Sostenibilidad (IGS)

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