Los independentistas saben todo, controlan todo y»¦ ganarán

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¡Viva la Pepa!

Cinco días después de que Artur Mas anunciase con orgullo al periódico Financial Times, que después de las elecciones del próximo 27 de septiembre su gobierno iba a afrontar la «tarea crucial» de crear las denominadas «estructuras de Estado», como la propia Hacienda catalana encargada de recaudar impuestos, la acción diplomática y exterior, el Banco Central e, incluso, el Ejército catalán, el Gobierno, le ha dado un fuerte golpe a esas futuras estructuras de poder, acudiendo al Tribunal Constitucional, y lo primero que ha recurrido ha sido la Hacienda catalana.

En este sentido, el Constitucional ha admitido a trámite el recurso de inconstitucionalidad presentado por el Gobierno contra la ley que modifica la Agencia Tributaria de Cataluña. Esta admisión supone la suspensión automática de la vigencia y aplicación de las disposiciones y actuaciones impugnadas, entre otras razones, por entender que la modificación legislativa que ha introducido el gobierno de la Generalitat vulnera el derecho de los ciudadanos de todo España (y no solo los que viven en Cataluña) a acceder en condiciones de igualdad, las funciones y cargos públicos. Este es el primer recurso que presenta el Gobierno a toda una serie de leyes que se están elaborando para poner en marcha lo que Mas llama «desconexión» progresiva de España, es decir, ir substituyendo la legalidad española por la nueva legalidad catalana, que irán entrando en vigor, tras el previsible triunfo independentista del próximo 27 de septiembre, según anuncian las encuestas.

Un triunfo que dan por descontado los que forman la candidatura («Juntos por el Si») de Mas y Oriol Junqueras, los dos hombres que se disputan la Presidencia de esa futura República catalana y los que tienen mejor información de lo que piensa el electorado catalán. En estos momentos, los independentistas han organizado de forma conjunta la campaña «Ahora es la Hora», contando para ello, con la asistencia de dos consultores del equipo de campaña del Presidente norteamericano Barack Obama y de los nacionalistas escoceses, que siempre han sido, estos últimos, su referencia política y su forma de lucha en Europa.

Han establecido un centro de atención de llamadas con un centenar de teléfonos, desde el cual un total de 2.700 voluntarios llamaron a números fijos durante varias semanas. Han realizado 20.000 entrevistas en profundidad con personas de toda Cataluña. «Uno de los resultados de las llamadas fue que las principales razones para el deseo de independencia son económicos», dice Edgar Rovira, uno de los tres asesores políticos que trabajaron en la campaña entrevistado por el periódico alemán Frankfurter Allgemaine Zeitung. «Muchas personas tienen la esperanza de una mejora en la situación económica y en el sistema de asistencia social».

Con el fin de convencer también a los escépticos y opositores, las personas que realizaron las llamadas prestaron especial atención a los problemas asociados con el temor a la independencia, que van desde la posible exclusión de un Estado catalán de la UE, pasando por la pérdida de las pensiones, hasta la expulsión de todos los no catalanes. Para disipar esos temores desarrollaron, entre otras cosas, una campaña de carteles con 46 mensajes diferentes que distribuyeron selectivamente por toda Cataluña en función de los resultados de su encuesta. «Ninguno de los partidos políticos cuenta con unos datos tan precisos como nosotros», asegura Rovira.

Y, es verdad, no sólo tienen la mejor información y, el mayor control, sino incluso la gran ventaja de que la corrupción, sobre la que se ha construido muchos de los mitos independentistas, ya no les hace ningún daño, ni les pasa factura.

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