Rajoy, el «anti Tsipras del Sur», utiliza el freno de emergencia

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¡Viva la Pepa!

En España, tanto desde el Gobierno como desde el principal partido de la oposición, se está siguiendo con interés y al minuto, el desarrollo de los acontecimientos en Grecia, la reunión del Eurogrupo en la que por lo pronto no ha habido ninguna propuesta nueva del gobierno de Tsipras y la Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno que se han reunido este martes en Bruselas, después de la Cumbre Merkel-Hollande del lunes en París en la que, a pesar de las reticencias de la canciller alemana, no se han cerrado definitivamente las puertas a un posible tercer rescate del país heleno.

Mientras, como viene anunciando desde primeras horas de la mañana republica.com, se juega con tres posibilidades: un principio de acuerdo, a completar en próximos días por el Eurogrupo que garantizaría la permanencia de Grecia en el euro a partir de una nueva propuesta que presente Tsipras; la salida ordenada de Grecia del euro con apoyo de la UE y del BCE; o la ruptura total y salida desordenada de Grecia del euro. Esta última opción es la que más preocupa no solamente en Europa, sino en Estados Unidos (Obama ha hablado telefónicamente con Tsipras) que recuerda con miedo no contenido, la quiebra de Lehman Brothers, algo que según muchos estaba controlada y que, al final, puso en marcha la mayor crisis económica mundial desde 1929. En parecida situación se han instalado quienes creen que Europa está mejor preparada para una salida de Grecia de la Eurozona.

A la vista de la gravedad de la situación, por primera vez, hay una cierta coincidencia entre PP y PSOE, por el efecto arrastre de Syriza, y por las consecuencias políticas que pueda tener en los resultados de Podemos, en las elecciones generales de diciembre. Rajoy tiene horror a un crecimiento de Podemos, y el PSOE tiene horror a que Podemos sea la fuerza más votada de la izquierda, en un escenario como el actual en el que, según las encuestas hay cuatro fuerzas muy igualadas: PP, PSOE, Podemos y Ciudadanos.

Quizás por eso, según cuenta Financial Times Mariano Rajoy, al que el periódico ha bautizado como el «anti-Tsipras del sur», ha tenido una ocurrencia, y con su mayoría absoluta en el Parlamento, ha declarado que tiene intención de aprobar los Presupuestos del Estado para el próximo año, es decir antes de las elecciones generales. Esto es algo que aún no ha hecho nunca ningún jefe de Gobierno en España. Pero dada la inestabilidad política y la amenaza de un gobierno de izquierda con participación de los populistas de Podemos, se trata de un intento de tirar del freno de emergencia. Al parecer, tampoco han faltado las recomendaciones correspondientes desde de Bruselas. Según se comenta, el ministro de Economía Luis De Guindos se habría encargado de hacerle llegar las recomendaciones pertinentes, tras una serie de reuniones del Eurogrupo en Bruselas.

Si pierde, el Gobierno sucesor estaría obligado, al menos, a cumplir con el marco fijado por Bruselas. Por su parte, para el partido gemelo de Syriza, Podemos, Grecia representa, según el análisis de «FT» muchos más riesgos que oportunidades. Como aliado de Tsipras, Podemos tiene mucho que perder en los próximos días y semanas tanto de un retroceso griego como de un agravamiento de la crisis económica. Una firme postura anti austeridad le pondrá en el lado ganador de una línea divisoria que se está dibujando en la política europea.

Con unas elecciones generales que se celebrarán este año, Rajoy está utilizando el caos económico en Grecia como un telón de fondo, escalofriante, para hacer publicidad de la forma en que ha manejado la crisis su Gobierno. Las turbulencias económicas en Grecia probablemente ayuden a Rajoy y a su PP de dos maneras importantes: primero, cambiar el enfoque del debate político en España de la corrupción a la economía, el campo en el que el Presidente se siente más seguro. Segundo, ayudar a reforzar el mensaje central a los votantes, que no hubo alternativa a las medidas de austeridad y a las reformas estructurales que Rajoy tuvo que llevar a cabo obligado por la crisis.