La primera transgresión

0
195

DR. LEONARDO VALDÉS ZURITA, CONSEJERO PRESIDENTE DEL IFE:

+Vox populi, vox Dei

Oráculo romano

Quedamos a la espera del castigo a la primera transgresión realizada contra la nueva norma electoral adoptada por ustedes:

Ayer, en su suplemento dominical Enfoque, el diario Reforma publicó el primer debate de la temporada electoral 2011-2012, entre los precandidatos presidenciales del  PRI, en secuencia alfabética, Manlio Fabio Beltrones y Enrique Peña Nieto, ya que si están ustedes y el TEPJF prohibiendo los debates entre precandidatos en tiempos de radio y televisión, bien pueden ampliarse de una vez a espacios escritos para redondear la nueva democracia que aparentemente están decretándole a México.

Unido lo anterior a la otra lamentable decisión tomada en la Cámara de Diputados para eliminar, del proyecto de reforma política elaborado por la Cámara de Senadores, la reelección inmediata de legisladores y de presidentes municipales, la semana anterior fue de pérdida para los derechos ciudadanos que a ojos vistos no son los mismos en estas acciones de los dos órganos electorales autónomos y un brazo del Poder Legislativo de la Federación. Ahí, la democracia que se viene construyendo en las últimas décadas, ustedes dirán, ha sido enriquecida por obra y gracia de su infinita sabiduría, pero nosotros los ciudadanos decimos que nos intentan hurtar dos elementos intransferibles de la vida democrática, como son la garantía de libertad de expresión y la de elegir a los mejores candidatos a cargos públicos.    

Ocurridas ambas acciones en vísperas del proceso para elegir los poderes Ejecutivo y Legislativo federales el día 1 de julio del 2012, a ver con qué clase de certeza jurídica nos toparemos los votantes para ejercer nuestros deberes y nuestros derechos electorales.

Porque sin duda el Tribunal Electoral con su resolución del miércoles antepasado, ejecutada por el IFE una semana después, ha acotado la libertad de expresión durante las precampañas en cuanto a los debates, que dijo el tribunal aceptar pero en tiempos ordenados por el IFE, una decisión por principio aberrante frente a la norma actualmente vigente, pues resulta imposible realizar esos debates los 48 minutos diarios de que se dispone en tiempo electoral, se distribuyen entre dos y tres minutos por hora y no son acumulables. ¿Qué clase de debates se pueden realizar en esos cortísimos lapsos? Quedamos a la espera, doctor Valdés, del tipo de producción que ustedes, supongo, deben tener preparado ya modificar el actual.

Como quiera que sea y hasta donde vamos en este nuevo conflicto electoral, la situación provocada por los órganos electorales autónomos para nada activa el interés por difundir un debate, porque a falta de certeza jurídica y ante el riesgo de sanciones la prudencia aconseja no buscar, o alentar, estas confrontaciones que los medios  no han provocado y no pretenderían agravar porque, además, si alguno decide transmitir un debate, como se hace, de manera gratuita, debe considerar también de forma gratuita la difusión de los 48 minutos-día de tiempos oficiales, porque lo primero no sustituye a lo segundo.

Los tiempos legales se acortan cada vez más y en vez de fluir voluntades de acuerdo para seguir abonando a una mejor democracia, estamos donde estamos, consejero presidente. Como ustedes son autoridad y la autoridad mexicana considera que ejercer el mando es un principio de poder y no un principio de servicio, me temo que una vez más no piensen ustedes, los consejeros electorales, atentar contra su propia y redituable majestad porque, ¿verdad?, es más creíble que Dios haya priorizado su protección al monarca que él eligió para gobernar, en vez de considerar que el griterío de la canalla mexicana puede ser su propia voz

Y en torno al nuevo diferimiento a la reelección de legisladores y alcaldes, bueno, doctor, debemos considerar que los diputados priistas, en contra de sus propios correligionarios, los senadores que propusieron y lograron el acuerdo general de reforma política; esos diputados, repito, deben creer que aún México es el de hace más de un siglo, donde imperaba la voz del todopoderoso dictador (una vez más, el predilecto del Ser Supremo; que la plebe deje ya de hacerse ilusiones ) y su incuestionable dedo para señalar a quiénes legislarían en su nombre

Para nada, pues -deben suponer nuestros diputados mayoritarios obviamente priistas -, sirvió esa Revolución cuya pureza su partido sigue vigilando, si un siglo después no se puede confiar en una buena ley y un sistema democrático, pero efectivo, de castigo a quien la infrinja, puede resguardar el principio de que la democracia se fortalece cada vez que libremente un pueblo educado y responsable elige a quien considera el mejor para gobernarle y/o representarle.

Si los legisladores del partido emanado de esa Revolución consideran que lo anterior es la realidad y deben ellos seguir luchando contra la voluntad de aquel dictador antidemocrático, sólo nos queda aceptar que si ellos así lo manifiestan, su revolución sirvió para una pura y celestial

lmendivil@delfos.com.mx

m760531@hotmail.com