-Parejas, ¿disparejas?

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POR LA ESPIRAL

El pilar del matrimonio es una pareja que permanece junta, en las buenas y en las malas, significa también hacerlo en la riqueza y en la pobreza. Ningún matrimonio se pone más a prueba que cuando tiene que enfrentar los embates de una crisis económica.

Existe una amplia gama de factores para que una persona decida divorciarse, algunos pesan más que otros, pero sin lugar a dudas deben conjugarse desde la infidelidad, el alcoholismo, los golpes y el maltrato psicológico hasta la violencia verbal y otros que hacen difícil la convivencia como el malhumor, roncar, la ausencia constante del hogar, la falta de acercamiento físico, el surgimiento de enfermedades y padecimientos malignos; etc.

Desde luego que así como se prueba la fortaleza de la unión cuando uno de los dos cónyuges enferma, sucede con el mismo efecto cuando uno de los dos falta a su compromiso de proveer el ingreso.

Cuando a la economía le va mal muchas familias pasan por una prueba de fuego más aguda en la medida en que alguno de los cónyuges está desempleado y empeora si ambos lo están. Los problemas suelen ser más abruptos cuando de por medio hay que pagar colegiaturas, tarjeta de crédito, crédito automotriz e hipoteca.

Hoy en día las hipotecas son concedidas tomando en cuenta tanto el ingreso del esposo, como de la esposa, uno queda de aval del otro o incluso hasta los padres de alguno de los dos; las instituciones financieras quieren asegurarse del pago del crédito.

Así es que no es nada fácil mostrar entereza en momentos de desafío económico, de hecho los psicólogos reconocen el estrés emocional derivado de una montaña de problemas económicos y la utilización de puertas falsas como el suicidio o el homicidio.

¿Quiénes se afectan más en una situación de crisis económica? Hay una vulnerabilidad mayor en grupos de parejas en zonas urbanas ubicadas como focos de industrias y maquiladoras.

En tanto que parejas en zonas semiurbanas y rurales casi siempre viven con los padres de él o de ella, logran construir un cuarto adicional, trabajan en el campo, la siembra o ponen una tienda de abarrotes y van subsistiendo.

Las parejas, en la medida en que más involucradas están con diferentes niveles de endeudamiento y pagos por cubrir para el sustento y mantenimiento de la familia, son entonces las que más angustia padecen cuando empiezan a ver los recortes de personal en la empresa para que la que trabajan.

A COLACIÓN

¿Qué hacer? Ante todo ambos deben hablar sus problemas y buscar soluciones de forma conjunta, bien sea incluyendo a los respectivos padres para obtener el mejor de los consejos.

En caso de atravesar por ansiedad económica derivada de la propia situación, entender que no está en manos de ninguno de los dos controlar las decisiones empresariales en un entorno de crisis y ajuste; sin embargo, establecer de común acuerdo un control de ingresos-gastos sí atempera y coadyuva a proteger tanto la economía personal como familiar.

Si alguno de los dos se ha quedado sin empleo, es menester que ambos con libreta y pluma en mano realicen cuentas de sus gastos mensuales en promedio; determinar cuáles son sus gastos fijos (agua, luz, gas, alquiler, hipoteca, pago de tarjeta de crédito, colegiaturas, otras deudas) y sus gastos variables.

Un consejo es que comiencen recortando sus gastos variables reduciéndolos a un nivel razonable para ambos y la familia.

Por ejemplo, aminorar salidas, comprar productos marca libre en las tiendas departamentales, no comprar ropa, ni calzado, reciclar y reutilizar en el hogar, comprar alimentos de temporada, aprovechar sobras, hacer conservas; utilizar menos el vehículo, incluso si tienen dos vehículos pensar en vender uno para con ello pagar completamente la deuda de la o las tarjetas.

Es preferible deshacerse de un coche que en tres meses dejar de pagar la tarjeta o las tarjetas de crédito porque con un solo ingreso no pueden hacer frente a todos los compromisos, hay que tener en cuenta las tasas de interés por moratoria y las penalizaciones.

También es aconsejable apoyarse con los padres, buscar una forma de encontrar algún respiro, ver viejos amigos para saber si saben de algún empleo disponible; llevar currículums a oficinas públicas, anotarse en portales por Internet de búsqueda de empleo; conocer qué sectores están contratando gente para dirigir sus esfuerzos hacia ellos.

Algo fundamental: negociar con los acreedores, decirles que se han quedado sin trabajo que desean encontrar una forma, por unos meses, de reducir el pago por su deuda mensual; la disposición es muy valorada.

Asimismo recordar que siempre pueden echar mano de un porcentaje de su ahorro para el retiro acumulado en la Afore elegida, que para recibirlo tienen que solicitarlo previamente en su Afore tras demostrar la hoja de desempleo según conste en el IMSS.

Y por último, para la pareja, dejar de culparse uno al otro, de reprocharse y caer en una presión absurda que sólo les llevará al camino de la separación.

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