Primera aproximación (prudente y dubitativa) al mapa del 24-M

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¡Viva la Pepa!

A una semana de las elecciones autonómicas y municipales, las encuestas siguen marcando la actualidad política y, sobre todo, la estrategia de los partidos políticos, condicionados todos por una serie de cambios que no llegan a entenderse y que conducen a que parte del electorado comience a orientarse hacia el voto útil, como está pidiendo el secretario general del PSOE Pedro Sánchez, ante ciertos sondeos que, por ejemplo en Madrid, donde la batalla es decisiva, tanto en los resultados detectados en la Comunidad como en el Ayuntamiento, Podemos y sus aliados, le arrebatan el segundo puesto al PSOE.

Del estudio de las distintas encuestas que en las últimas setenta y dos horas han publicado distintos medios de información (El País, ABC, El Mundo, La Razón) se deduce que el Partido Popular que obtuvo el control, hace cuatro años, de la mayoría de las Comunidades Autónomas al conseguir sendas mayorías absolutas, es muy posible que el próximo domingo no consiga ninguna, ni siquiera en la que hasta ahora tenía más segura, Castilla-León, donde, segúnABC, la encuesta GAD3 otorga a la formación que lidera Juan Vicente Herrera una horquilla de entre 39 y 41 escaños, alejada de los deseados 43 que le garantizarían una nueva legislatura en el poder. Desde 1991 el PP siempre ha ganado en esa Comunidad por mayoría absoluta y el récord lo obtuvo hace cuatro años cuando consiguió, nada más y nada menos, que 53 escaños.

Castilla-León y Castilla la Mancha, junto con Extremadura, eran los feudos que los populares pretendían mantener, ya que daban por perdidas las Comunidades de Madrid, Valencia, La Rioja, Navarra, y Murcia, cinco Autonomías que se habían convertido en grandes reservas de votos de cara a las generales. El caso de Castilla la Mancha, que la encuesta de Sigma Dos para El Mundo, sitúa al borde de la mayoría absoluta, y que dependería del resultado obtenido por Ciudadanos, es especialmente significativa, porque si Cospedal pierde la presidencia se agudizara la crisis dentro del partido que le acusa de la falta de pulso del PP, cuando el causante principal habría que buscarlo en la Presidencia.

El hundimiento de Madrid y Valencia, dos Comunidades castigadas por los numerosos casos de corrupción que han puesto al partido en estado de emergencia, es especialmente significativo de cara a las generales. En resumen, la mayoría de las Autonomías donde, desde 2011, residía el gran poder de los populares no tendrán más remedio que buscar el pacto, como sea, con Ciudadanos que irrumpe con fuerza en el mapa electoral y que impondrá duras condiciones para hacer realidad esas promesas de regeneración política que vienen pregonando y que han sido compradas por muchos descontentos que hace meses creían que la única alternativa de la protesta por la situación actual, estaba en apoyar a Podemos. Máxime cuando el líder de Podemos, Pablo Iglesias, acaba de confesarle a El Mundo que su voluntad es impedir que el PP siga gobernando y trabajar para que los acuerdos con el PSOE sean posibles. De este modo ya se está estableciendo de forma natural un panorama muy clarificado: un cuadripartito (PP, PSOE, Podemos y Ciudadanos) con dos bloques muy definidos: PP-Ciudadanos y PSOE-Podemos.

El panorama municipal es más complicado y, tanto PP como PSOE, discutirán la victoria, como ha venido siendo tradicional, por el número de concejales que cada uno consiga, algo que se alteró en las elecciones de 2011, cuando los populares vencieron por mayoría, ocupando el poder en las principales ciudades del país. El domingo 24 todo dependerá de las siete grandes ciudades del país, cuatro de las cuales, están en manos del PP. Esas siete ciudades son Madrid, Barcelona, Valencia, Sevilla, Zaragoza, Málaga y Bilbao y en aquellas donde hay mayoría absoluta popular (Madrid, Sevilla, Valencia, Málaga) habrá que ir necesariamente a un pacto con Ciudadanos, porque en total los populares perderán un tercio de los apoyos que obtuvieron hace cuatro años.

De todas formas, estamos hablando de encuestas, de encuestas que no son homogéneas y algunas con una ficha técnica cuyos datos no son significativos, y de una abstención que se sitúa entre el 25 y el 30%, el mismo porcentaje que existe de electores que todavía no saben que van a votar»¦ Es decir que estamos hablando de lo que Cayo Lara llama «Sondeocracia», precisamente la gran derrotada en las últimas elecciones del Reino Unido, según viene recordando Rajoy a todos los que le preguntan por lo que pasará el próximo domingo.

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