*Elites económicas neoliberales desacreditan la política

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Cartelera Política

*De 2000 multinacionales 12 mexicanas por nuevo orden mundial

JUEGO DE TRONOS 3ª TEMPORADA: Cuando comentamos sobre el alambicamiento de ideologías en México, en realidad es un fenómeno global auspiciado por las élites económicas promotoras del Nuevo Siglo Americano, y Nuevo Orden Mundial defensoras de la economía neoliberal y a favor de un gobierno global. Estos halcones han aprovechado la corrupción de partidos y gobernantes para desacreditar la política y terminar con las diferentes doctrinas, los valores políticos y la intención de imponer un solo partido, o no más de dos. En el fondo los culpables son los actores políticos enquistados en históricas cofradías y cárteles, cuyos errores han sido aprovechados por los clanes multinacionales en defensa de sus intereses. En las actuales campañas se observa la abierta participación de las cúpulas empresariales para denostar candidatos inmorales, y aquellos que no se comprometen con la cultura neoliberal. Este grupo ha encontrado en la jerarquía católica al mejor aliado, particularmente contra la izquierda por su intención de querer gobernar, aunque esta corriente perdió la oportunidad de una gran coalición en 2015, más bien fracturada y debilitada e incapaz de recuperar la vida democrática.

No es causal que de las 2 mil empresas multinacionales más importantes, 12 sean mexicanas lideradas por Carlos Slim con tres de ellas. Esta es la lista con más de 3 mil millones de dólares anuales: American Movil, Femsa, Grupo Banorte, Grupo México, Inbursa, Cemex. En una segunda escala con mil millones: Grupo Televisa, Grupo Alfa, Liverpool, Grupo Elektra, Grupo Carso y Arca Continental.

Estas se mezclan con grupos extranjeros para formar un muro infranqueable para promover leyes a su favor, como prácticamente son todas las reformas de la presente administración y la dos anteriores.

El ex presidente Miguel de la Madrid fue la cabeza de playa del neoliberalismo, y Ernesto Zedillo para establecer el nuevo orden político en México con las reformas de fondo que permitieron acercar más México a USA, y permitir la alternancia en el poder que al final no logró el objetivo del cambio, al quedar atrapados en la trama de la corrupción los dos gobiernos panistas y convertirse en conserje que abrió de par en par las puertas a la política de las élites económicas y los poderes fácticos que hoy decidirán quienes llegan a los gobiernos locales, y al Congreso federal. Los pactos de civilidad entre partidos son oriflamas del circo político, pues anticipadamente se tiene a los ganadores, mientras el voto sigue decantado sin importar cuántas reformas político-electorales se tejan en el Congreso, pues se trata de empobrecer más a la democracia.

De todas maneras las corrientes conservadoras también están preocupadas pues al perder la brújula impuesta por las potencias están de igual manera en riesgo de desaparecer debido a que la aprobación de diversas normas para socavar la deshonestidad ha fracasado en México, y en la mayoría de las naciones. Esta es una de las facturas que los partidos pagarán y candidatos el próximo 7 de julio pues la mayoría evitó hacer públicos sus patrimonios, no por miedo al crimen organizado, sino ante la imposibilidad de acreditar riquezas al vapor.

Aun cuando la elite empresarial ha logrado quebrantar la política mexicana e incluso alejar de las urnas a los electores a fin de dar sepultura a la política, mismo a partidos, parece todavía lejano que los halcones globales puedan aterrizar su nuevo orden mundial sobre todo por la nueva realidad geopolítica en Europa, Asía, Medio Oriente, China, y Rusia. Así como el prácticamente disuelto G8 basado en la especulación financiera, lo mismo la ruptura del G20 con los países integrantes del BRICS: Brasil, Rusia, India, China, Sudáfrica, que han comenzado a crear un sistema internacional alternativo, hasta crear su propio Banco.

Las guerras en Ucrania, Gaza, Irak, Siria y Libia, tienen un denominador común de derrocar a la vieja guardia política e imponer sangre nueva afín para el control absoluto de los energéticos de esas zonas en beneficio de las mismas elites económicas que pretenden el control final de los pueblos al tener el mando de los energéticos, sistemas financieros, los alimentos, las medicinas, y la educación. En el caso de México la pregunta es si los partidos se dejarán comer el mandado por esas élites, o podrán reaccionar a tiempo, desandar pasos; dar la espalda a la corrupción para revalorar la auténtica democracia. La pregunta está en el aire.

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