Polémica, tensiones internas y peleas políticas sobre el Airbus M440

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¡Viva la Pepa!

Mientras siguen las investigaciones sobre las causas del accidente del avión militar de Airbus, el A400M y la Bolsa continúa castigando al consorcio aéreo europeo, una batalla política parece haberse abierto en el Consejo de Administración tras la dimisión presentada por el exministro de Industria Josep Piqué, consejero delegado de la constructora OHL, que cree que los dos cargos son incompatibles, a pesar de que la SEPI (Sociedad española de Participaciones Empresariales) que representa a España en un 4,12% le ha pedido insistentemente que siga como consejero.

La dimisión de Piqué ha provocado una auténtica batalla política dentro de la propia SEPI y del Gobierno, que no quieren que ese puesto lo ocupe la que fue presidenta de IBM Amparo Moraleda, una ejecutiva de prestigio escogida por el consorcio a través de una importante empresa de recursos humanos, ante la parálisis de las autoridades españolas para designar al sucesor de quien fue ministro de Industria, de Asuntos Exteriores y portavoz del Gobierno con el expresidente José María Aznar. Para el Gobierno, Moraleda, por estar muy cercana a Rodríguez Zapatero y a los socialistas, no sería la candidata más idónea, aunque el problema, en estos momentos, es que el voto español es insuficiente para evitar ese nombramiento, con lo que el Presidente del Gobierno tendría que pedir la aplicación del pacto de accionistas y solicitar la colaboración de otros países del consorcio aéreo (Francia y Alemania) para vetar la entrada de Moraleda en nombre de España en el Consejo convocado para finales de mayo.

Un auténtico conflicto en plena crisis del consorcio por el grave accidente del A400M, el gran desafío de la industria militar aeronáutica europea. Un nuevo conflicto, después de que hace poco más de cuatro meses se anunciasen importantes cambios en la dirección española de la multinacional con la salida de Domingo Ureña al frente de la división de transporte militar de Airbus Defense and Space. El objetivo de la reorganización fue explicado, en su momento como una profunda reorganización del programa A400M, para mejorar ciertos fallos de organización, que se habían detectado en la factoría de montaje de Sevilla. Airbus Defence and Space nombró entonces, a Fernando Alonso (58 años) director de la unidad de negocio Military Aircraft.

A cinco meses de estos cambios se ha producido el accidente que ha puesto en duda incluso la viabilidad del proyecto, según se encargan de destacar numerosos medios de comunicación europeos que, como Financial Times dicen que es la primera vez que Airbus pierde un A400M, y que el accidente ha ensombrecido el mayor contrato de defensa europeo; un programa de 20.000 millones de euros plagado de dificultades desde que arrancó hace más de una década. El avión lleva casi cuatro años de retraso, miles de millones de euros en sobrecostes y, según los analistas, el accidente podría suponer más retrasos si tuvieran que hacerse ajustes.

El problema es que se ha gastado tanto dinero en el programa que los países que respaldaron su desarrollo en 2003 -Gran Bretaña, Francia, España, Alemania, Bélgica, Luxemburgo y Turquía- probablemente se muestren reacios a su cancelación. Según el analista Howard Wheeldon, en declaraciones a FT «Airbus, no acostumbrado a la construcción de aviones militares, cometió un error básico al firmar un contrato en el que asumía todo el riesgo de sobrecostes; según los directivos, incluso los cambios exigidos por los clientes corrían a cargo de Airbus».

En 2009, los costes ya se habían disparado tanto que Louis Gallois, entonces presidente francés de Airbus; y su presidente ejecutivo alemán, Tom Enders, amenazaron con cancelar el A400M si sus clientes no renegociaban el contrato. Al final los estados asociados acordaron un rescate de 3.500 millones de euros a cambio de su participación en los ingresos de las exportaciones, y Airbus hizo una provisión de 4.000 millones de euros.

Por su parte el francés Le Monde da cuenta de que el accidente de Sevilla podría tener graves consecuencias económicas para el constructor aeronáutico europeo. Este trágico accidente se añade a la lista de numerosos problemas a los que se enfrenta la filial militar de Airbus, Airbus Defense and Space (Airbus DS), desde el lanzamiento en 2003 del programa del A400M. Sobrecostes importantes y numerosos retrasos marcaron el desarrollo inicialmente cifrado en 20.000 millones de euros y financiado por los siete países comanditarios del A400M. Hoy, el accidente de Sevilla abre una nueva crisis con consecuencias imprevisibles para Airbus DS.

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