MISCELÁNEA V

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1. Bravo por los cineastas.- Este año lo hizo Alejandro González Iñárritu, en 2014 lo hizo Alfonso Cuarón; repudiaron al gobierno mexicano por considerarlo deshonesto en grado superlativo. Aplaudimos a los valientes compatriotas, que han precisado sin límite alguno, lo deplorable del venal sistema gubernamental azteca. A nuestra República le agobia la inmoralidad, desvergüenza y falta del más elemental nacionalismo en la inmensa mayoría de sus dirigentes.

A la entrega de los Oscares, con que fueron galardonados, tanto Alfonso Cuarón, como Alejandro González Iñárritu, señalaron con exactitud que se padece un gobierno de corrupción sin precedentes; por ejemplo, González Iñárritu continuó y textualmente subrayó: «Antes se secuestraban a los ricos, ahora también a quien vende verduras o bebidas en la calle. Los gobiernos ya no son parte de la corrupción, el Estado es la Corrupción». Más claro que el agua ha sido el cineasta. Vivimos en un Estado enviciado por la iniquidad, circunstancia que debemos cambiar.

Otro destacado director de cine, guionista y novelista, Guillermo del Toro Gómez, también precisó: «Me encantaría sentarme con la clase política y prenderles fuego, para que hubiera voluntad histórica, no nada más voluntad a robar»¦»; sin embargo, Guillermo del Toro fue todavía más allá al recalcar: «Las fallas de los gobernantes son sin precedentes».

Coincidimos en todo y por todo con los respetables directores de cine, que a la par de muchos mexicanos, están cansados de tener dirigentes abyectos e impresentables, y los más grave, antipatriotas.

2.- Nuevamente, el drama de las elecciones nos asfixia. Serán 90 días de martirio, donde veremos y escucharemos a los «candidotes» vocingleros de los diferentes partidos políticos, salvo dignas excepciones, individuos con falta de talento para presentar proyectos responsables y sólidos. Reiteramos, hay candidatos respetables, más son los menos frente a la inmundicia y vulgaridad.

Es imperioso que los ciudadanos, pensemos seriamente en no depositar el voto a favor de auténticos helmintos. No acudir a las urnas es lo correcto, a menos que los candidatos de nuestra elección sean serios y les conozcamos. Anular la boleta electoral no es lo adecuado, ya que beneficia a putrefactos partidos políticos.

Lo insoportable y que inclusive representa un atentado a la privacidad y tranquilidad de las personas, son las llamadas telefónicas con anuncios grabados, que a diario se reciben de abyectos «candidotes»: Es necesario restringir tan deleznable práctica, ya que bien se sabe, prometen cosas que nunca van a cumplir.

México es uno de los países a nivel mundial que más gasta en materia electoral, pero a su vez, es una de las naciones donde más abstencionismo se presenta; ello, volvemos a apuntar, se debe a que nadie cree una sola palabra de los «candidotes».

 

elb@unam.mx