-Deflación, tumor de Europa

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POR LA ESPIRAL

«Cobrar interés es un cobro doble: por la cosa y por el uso de la cosa». Tomás de Aquino

La quimioterapia para levantar a la economía europea está siendo agresiva y en la actualidad atraviesa criterios experimentales que podrían tener efectos nocivos si el Banco Central Europeo (BCE) no previene la cada vez más cercana vuelta a la normalidad de la política monetaria estadounidense que en parte implica subir sus tipos de interés.

Muy pronto podríamos ver dos lados complejos de la misma moneda con actores fundamentales de la economía mundial: Estados Unidos con recuperación sostenible en su PIB, dólar fuerte y tasas de interés alcistas mientras, la contracara europea, estaría desdibujada por PIB marginal, deflación, euro débil y tasas de interés pasivas negativas.

Mario Draghi, presidente del BCE, sin hacer pucheros ha tomado decisiones arriesgadas (saltándose los protocolos) la fundamental es desvalorizar al euro quitarle valor como medio de atesoramiento con intereses negativos para los ahorradores y restarle fortaleza con la devaluación observada de forma acuciosa a lo largo de los primeros meses del año, respecto al dólar.

¿Por qué? Si el dinero «no vale nada» la gente tenderá a reaccionar gastándoselo obrando a favor de la economía real y del fortalecimiento de la demanda interna. El cáncer a erradicar se llama deflación, la célula maldita. Y para vencerla además correrán los créditos desde el grifo financiero.

La lógica económica refiere que los bancos se constituyeron en medios de guarda y custodia de los valores entre éstos el dinero cuando los poseedores de dichos recursos empezaron a recibir una prima por el mero hecho de depositarlos. Surgió así el capitalismo financiero referido por Marx el lumen del dinero como mercancía que produce una ganancia. Y el ahorro da luz a la inversión.

Las tasas pasivas pagadas a los ahorradores son precisamente el aliciente entre los diversos competidores que forman parte del sistema financiero nacional e internacional.

Es forma y fondo: el cliente buscará una entidad que pague los réditos más elevados y que cumpla con las respectivas leyes de garantía de depósitos.

Un banco no es una casa de bolsa aunque eso no implica que el primero no tenga riesgo como la segunda y también es verdad, cada día, las instituciones de crédito venden menos pagarés y depósitos y ofrecen más fondos de inversión conservadores, mixtos y variables. La Banca va transformándose en gestor del mercado de capitales.

A COLACIÓN

¿Qué pasa cuando el cliente se encuentra ante un escenario al revés? Es decir, cuando la institución de crédito ha pasado de pagarle tasas de interés nominales anuales del 6% al 0.25% por sus ahorros y quizá el cliente pague más al banco por la administración de su cuenta que la rentabilidad que éste le dé. Cualquiera diría que es una falta de respeto a lo más elemental de la metodología financiera.

El dinero ha perdido valor e inexorablemente su capacidad de generarlo, ¿sería suficiente motivo para que la gente acudiera en masa a retirar su dinero de los bancos? La respuesta es negativa.

Los bancos son confiables, no imagino a un ahorrador cancelando su depósito por 100 mil euros porque no obtendrá ninguna rentabilidad y optando por esconderlo debajo del colchón.

Hay que decirlo: el escenario es de tipos negativos tanto en instrumentos tradicionales, como en el mercado de bonos; el BCE lo alienta y ya opera en el mercado de bonos de Alemania, Austria, Dinamarca, Finlandia, Francia, Holanda, Suiza, Suecia y España.

Recientemente España colocó bonos del Tesoro a seis meses por 725 millones de euros a un tipo de interés negativo medio del -0.002% y un marginal del 0 por ciento.

La señal que ha emitido es que espera más deflación y aquí tenemos que pasar de las tasas nominales a las reales, es decir, descontando el impacto anticipado de la inflación. Pero como no hay inflación y tenemos datos negativos tanto en tasas como en inflación, ¿cómo opera el mecanismo, el incentivo?

Si la tasa de interés pasiva real no aumenta de forma directamente proporcional a la inflación, el ahorrador podría no obtener ninguna ganancia por sus ahorros salvo cuando los tipos reales fueran superiores a la inflación.

¿Y cuándo la inflación y las tasas son negativas? La diferencia de negatividades entre ambas corresponderá un premio para el dinero en custodia medido en términos de poder adquisitivo entre el tiempo actual y el esperado al vencimiento. La teoría cualquier día se vuelve una chiripa.

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