La tensión creciente entre Atenas y Madrid

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¡Viva la Pepa!

España se ha convertido en el punto de mira del gobierno griego, convencido de que el presidente español Mariano Rajoy, junto con el primer ministro de Portugal, Passos Coellho, están conspirando para derribar al recién formado gobierno de Atenas, que está intentado llegar a una negociación con Bruselas que responda a lo que ha venido prometiendo en la campaña electoral, con la que ha ganado las últimas elecciones.

Las declaraciones del fin de semana han llevado a los gobiernos de Atenas y Madrid a un punto de enfrentamiento que sólo puede entenderse por el miedo que el gobierno español tiene a que lo que pase en Grecia sirva de precedente en España, donde Podemos, el partido hermano de Syriza se ha aliado claramente a favor del primer ministro Tsipras y, sobre todo, al ministro de Finanzas Varoufakis, al que han convertido en un auténtico héroe, y verdadero punto de referencia de cómo hay que negociar con la Unión Europea.

El Gobierno griego, contrario a la austeridad ha negado ver Europa a través del prisma de «países hostiles y amistosos», como respondió el Presidente del Gobierno español a las acusaciones de que España y Portugal habían tratado de derrocar deliberadamente a la nueva administración izquierdista. La guerra de palabras entre Atenas, Madrid y Lisboa, estalló cuando el primer ministro griego Alexis Tsipras atacó las tácticas de sabotaje que, según él, emplearon Lisboa y Madrid, en su empeño por reducir las posibilidades de negociaciones de la extensión del programa de rescate de Grecia. Acusó a los socios ibéricos de adoptar, de forma deliberada, una línea dura en las conversaciones por temor el ascenso de fuerzas radicales en sus propios países.

La imagen de enemigo de Alexis Tsipras, ahora incluye, también, a España y Portugal. Ambos países, receptores de créditos como Grecia, ya habían caído en desgracia cuando, recientemente, y en la misma línea que Alemania, exigieron lo que debería ser lo más natural del mundo: el cumplimiento de compromisos adquiridos. Pero ahora Tsipras ha echado leña al fuego. Los ibéricos, según los griegos, han conspirado por razones de política interior e incluso han formado un eje «para derrumbar» a su gobierno. Lo que sí es cierto es que en la segunda mitad del año habrá elecciones en la Península Iberia. Los jefes de gobierno Rajoy y Passos Coellho luchan por sobrevivir.

Bajo condiciones difíciles han hechos sus deberes en cuanto a reformas y ahorro y pueden presentar primeros éxitos. Pero esto les ha costado pocas simpatías. En Portugal, los socialistas, que hace tres años llevaron al país al borde de la bancarrota estatal, podrían volver a ganar en caso de una pérdida de memoria colectiva. En España, el mellizo de Syriza, Podemos, se ha convertido en la tercera fuerza. Allí podría incluso darse una gran coalición o frente popular. Si Tsipras consiguiera ahora comprometer a la UE y a sus «instituciones» y demostrar que basta con ser suficientemente descarado, para Coelho y Rajoy la situación en casa se complicaría. Pero esto solo no explica su malestar. El tema es que en el sudoeste no faltó solidaridad. Hasta ahora, Grecia le ha costado a España 26.000 millones de euros (entre aportaciones directas y vales a grandes empresas) y a Portugal más de 1.000 millones. En caso de ganar las elecciones, ¿Podemos también querrá una quita y renunciar a todo ese dinero?, se pregunta el periódico alemán Franfurter Allgemaine Zeituung.

Rajoy respondió airado este domingo, que España mostró su solidaridad con Grecia con su contribución de 26.000 millones de euros en el rescate del endeudado país. «No somos responsables de la frustración generada por la izquierda griega, que ha prometido a los griegos cosas que no podrá cumplir», dijo.

Asesores cercanos a Tsipras, «“destaca hoy el periódico británico The Guardian«“ insistieron en que Atenas tiene pocos deseos de «buscarse enemigos externos», pero que el primer ministro izquierdista tenía la obligación de revelar detalles de las dramáticas negociaciones del pasado mes con sus acreedores para mantener a flote al arruinado país. Como el acuerdo provisional es considerado como punto de partida de las negociaciones en profundidad entre Atenas y sus acreedores en los meses venideros, es improbable que la guerra de declaraciones termine pronto.

Tsipras es amigo y aliado político de Pablo Iglesias, el exprofesor de Ciencia Política que fundó el movimiento español antisistema Podemos, considerado, «“dice The Guardian«“ como seria amenaza al Partido Popular del presidente conservador del Gobierno español en las elecciones a finales de año. Tsipras se ha comprometido a llevar esta semana una serie de proyectos de ley ante el Parlamento destinados a aliviar la crisis humanitaria que, en su opinión, es resultado de años de recesión y de una austeridad impuesta internacionalmente como precio de la ayuda. Fuentes de la Eurozona han expresado su preocupación de que las medidas desestabilicen una economía ya sacudida por una fuga de capitales de más de 23.000 millones desde el mes de diciembre.