Vicios privados vs. Criterios públicos

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¿Y los buenos ciudadanos que?

¿Para quién trabaja la secretaria de Turismo, por poner un ejemplo. ¿Para el Presidente de la República?. ¿Quién es su jefe?, ¿Felipe Calderón?. En sentido estricto no, el jefe de ella así como de su supuesto jefe, Felipe Calderón, soy yo, es usted, somos todos. Algunos dirían que hay que desglosar el término todos, porque bien podríamos ser todos los mexicanos pero ello incluiría al Chapo Guzmán y eso no puede ser. Podemos ser todo todos los contribuyentes pero ello también incluiría al Chapo Guzmán, que seguramente ha lavado miles de millones de dólares en nuestro sistema financiero y prestanombres suyos deben aparecer en empresas que ni nos imaginamos y eso tampoco puede ser. Dejémoslo entonces en todos los buenos ciudadanos.

Pero el punto es que, si el Presidente es empleado de los buenos ciudadanos y su secretaria de turismo es empleada del empleado de los buenos ciudadanos, entonces la secretaria de turismo también es empleada de los buenos ciudadanos. Y como tal, a quién debe responder es a ellos vía su jefe inmediato, que es el Presidente de la República. Eso significa que el Presidente debe seguir los criterios de los buenos ciudadanos para evaluar a uno de sus subalternos y en base a ellos mantener a esa persona en el puesto o no.

Es obvio que si los buenos ciudadanos contrataron al Presidente Calderón para que durante seis años maneje el Estado Mexicano, se le de a él la prerrogativa de elegir a su equipo de trabajo y en ese sentido, está en todo su derecho de invitar a su gabinete a quién él quiera. Pero una vez que esta persona está en el puesto, debe seguir los criterios de los buenos ciudadanos para calificar su desempeño. En otras palabras, es el Presidente quién la lleva a su puesto pero deben ser los buenos ciudadanos los que decidan si es o no buena para el cargo.

El problema es que los buenos ciudadanos también confiamos en que sean nuestros subalternos, en este caso el Presidente, quién defina los criterios de desempeño de sus subalternos. Y así, en la mayoría de las ocasiones son criterios políticos, personales, grupales, lealtades y no eficiencia lo que en última instancia decide si un inepto, inútil, improvisado, ineficiente, ineficaz sigue desde su puesto causando un daño infinito al país, sus instituciones y los buenos ciudadanos.

Esto viene a colación porque ayer estuve haciendo una comparación entre las palabras Mexico Travel y Costa Rica Travel en las herramientas publicitarias de Google y me pregunté a mi mismo, ¿Qué carazos hace el Consejo de Promoción Turística, subalterno de la Secretaría de Turismo, subalterno del Presidente de la República, por los buenos ciudadanos de México?. Esta es una organización que año con año gasta docenas de millones de dólares básicamente en posicionar la palabra México en el mercado turístico mundial para convencer a viajeros por todo el mundo a venir aquí.

Este solo consejo gasta 10 veces más publicitando la palabra México de lo que gasta todo el gobierno de Costa Rica en publicidad en un año. Gasta al menos 10 veces más que el Consejo Turístico de Costa Rica en promover al país como destino turístico. Y sin embargo en Google las palabras Costa Rica Travel más que duplican en precio de Mexico Travel. He aquí un criterio de desempeño claro del trabajo de un funcionario, el director del Consejo de Promoción Turística, que su jefa la Secretaria de Turismo debería utilizar para medir su desempeño en el puesto y debería ser razón suficiente para correrlo y poner en su lugar a una persona que si sepa como construir marcas y no destruirlas. He ahí también un criterio claro para que el Presidente de México califique a su secretaria de turismo, supuesta experta en Internet y que no ha sabido, en casi dos años al frente de esa dependencia, como posicionar la palabra Mexico Travel en Internet, a pesar de invertirle millones de dólares anuales.

Lo mismo con el patriota secretario de educación pública, Alonso Lujambio, que recibió felicitaciones del Presidente Calderón cuando los buenos mexicanos hace años lo hubiésemos corrido pues desde que llegó a su puesto no ha dejado de caer la calidad de la educación de nuestros hijos. Esta a su vez hace tiempo debió haber removido al subsecretario de educación básica pero ese es intocable porque es yerno de la demócrata mayor del país, Elba Esther Gordillo. Entonces, como ahí hay lealtades políticas, favores que pagar y demás, se mantienen todos ellos en sus puestos causando un daño irreparable a las instituciones del país y a los buenos mexicanos.

¿Y que sucede en la seguridad pública, donde cada estadística esconde una tragedia humana y familiar?, Ahí también, se mantienen al frente personajes como Genaro García Luna a pesar de 50 mil muertos en lo que va del sexenio, se mantiene la procuradora a pesar de haber dejado escapar a varios peces gordos y no se llama a cuentas al procurador anterior que armó mal los expedientes contra otros tantos y todo ello por que no son calificados según criterios de eficiencia, eficacia y honradez sino por otro tipo de criterios que ningún bien nos hacen a los ciudadanos.

Y claro, si el jefe de Lujambio digamos no lo califica en base a resultados, ¿Qué incentivo tiene este de hacer lo propio?. Ninguno, Lujambio está a su vez rodeado de gente leal más que capaz, aduladora más que crítica, agachona más que parada por sus principios y los buenos ciudadanos. Y luego la otra cara de la moneda, el despido de gente eficiente, eficaz y honesta para dar paso a bandidos inútiles pero eso sí, bien leales a sus jefes. Y así la cadenita de gente causando un daño irreparable a las instituciones de los buenos ciudadanos.

Y entonces quizá, quien realmente se debería ser despedido es el mismo Presidente Calderón pues es el último responsable ante los buenos ciudadanos y su gobierno es ya calificado y pasará a la historia como el peor en muchos sentidos. Afortunadamente esta no perdona y su juicio es implacable y se encargará de esculpir en letras doradas frases como «el catarrito», «en México con 6 mil pesos se vive como rey» y «la quinta potencia turística del planeta» cuando nuestros hijos y nietos aprendan acerca del sexenio del «haiga sido como haiga sido». Lo malo es que así nos está yendo y nos va a ir peor, porque el daño que esta gente está causando a las instituciones es ya irreparable.

rami@mexico.com