PRD y Morena, ¿con qué cara?

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Capital Político

En la cara les estalló el tema de los normalistas desaparecidos en Iguala

Por Adrián Rueda

Cuando las dirigencias del PRD y de Morena se frotaban las manos por separado, pensando que obtendrían su bandera política con el rechazo a la pretendida consulta popular sobre la Reforma Energética, el cielo se les viene encima.

Y no porque la Suprema Corte vaya a rechazar su petición de «consultar al pueblo» sobre el destino de los energéticos nacionales «”eso ya lo sabían»”, sino porque no contaban con lo del caso Iguala.

Para estas fechas, tanto perredistas como morenos ya se hacían organizando marchas y llamando al pueblo a revelarse «contra la infamia del gobierno federal por entregar el petróleo de México a los extranjeros».

Ante su evidente desgaste, al PRD le urge un tema para posicionarse en la opinión pública rumbo a las elecciones del año entrante, y el petróleo era ideal.

Claro que no eran los únicos que pensaban explotar esa «atrocidad del presidente Enrique Peña Nieto«. Más puesto que un calcetín está Andrés Manuel López Obrador, que ante la falta de propuestas se quiere colgar del tema.

Lo hace ahora que están a la vuelta de la esquina las elecciones y busca ganar adeptos para su nuevo partido, pero no lo hizo cuando el Congreso aprobó las reformas.

Estuvo primero infartado y luego calladito; dicen que el pago por su silencio fue el registro a su nuevo negocio llamado Movimiento Regeneración Nacional, mejor conocido como Morena.

Tanto El Peje como el PRD tendrán que buscarse otra bandera, pues en la cara les estalló el tema de los normalistas desaparecidos en Iguala y de lo cual todos culpan al alcalde José Luis Abarca.

Si bien el hoy ex edil fue lanzado por la tribu de Los Chuchos, todas las evidencias «”testimoniales y gráficas»” señalan con claridad que hubo una abierta y clara complicidad de El Peje en el asunto.

No quiere decir que López Obrador sea parte del crimen organizado ni mucho menos que haya tenido algo que ver con la desaparición de los estudiantes, sino que conocía a la perfección todos los antecedentes de Abarca y aun así lo apoyó.

En su equipo todo el mundo sabía, y a la fecha lo recuerdan, que el ex edil mandaba a través de Lázaro Monzón, exsecretario de Salud de Guerrero y candidato de Andrés Manuel a la gubernatura, toneladas de dinero para la campaña de El Peje.

El tabasqueño apoyó también a à ngel Aguirre para la gubernatura; el exgobernador tenía amarres con el ex edil y su esposa, además de que desatendió la instrucción de Gobernación de evitar que Abarca escapara.

No hizo caso de la advertencia del secretario Miguel à ngel Osorio Chong y el ex edil se fugó.

Por eso ahora que perredistas o morenos intenten protestar contra la decisión de la Corte de negarles su consulta petrolera, podrían encontrar resistencia en la población para que primero expliquen lo de Ayotzinapa, pues no tienen cara para exigir nada.

Y como en política a veces se dan casualidades, a nadie extrañaría que junto con la oficialización del palo de la Corte contra el PRD y Morena, se dé a conocer la aparición de los cadáveres de los estudiantes, donde la llamada izquierda tiene mucho que ver.

Qué cosas, antes la izquierda reclamaba por los desaparecidos del Estado; hoy el reclamo es hacia ellos por haber permitido que autoridades de su propia filiación lo hicieran.

CENTAVITOS»¦Lo malo de llegar a un puesto sólo por ser junior o por la imposición de un mesías, hace que jóvenes como la diputada Luisa María Alcalde, hija de la ex contralora del DF que sirvió de tapadera a El Peje, se le ocurran cosas como que «fue el Estado» el que desapareció a los normalistas de Ayotzinapa. Quizá la joven Alcalde, quien se hizo famosa por aparecer en un comercial promocionando en un micro a Morena, olvide que fue su padrino, López Obrador, quien apoyó al exalcalde Abarca para la alcaldía de Iguala y que hasta el propio PRD acepta que su ex edil fue quien dio la orden de actuar en contra de los normalistas. Así que eso de que «fue el Estado» es una ocurrencia de quien no tiene nada mejor que hacer en una curul que le regalaron.

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