Cataluña: una semana que pasará a la Historia

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Cataluña se dispone a vivir una semana dramática y decisiva que marcará la historia de los próximos años, que comienza este lunes con la comparecencia de Jordi Pujol Ferrusola y de su esposa Mercé Gironés ante el Juez de la Audiencia Nacional, Pablo Ruz, y que tiene que terminar en principio, con la fijación de la fecha en la que el expresidente de la Generalitat, Jordi Pujol i Solei, debe comparecer ante el Parlamento catalán, a petición de todos los partidos políticos, para explicar detalles del mayor escándalo de corrupción que se ha producido en la historia de Cataluña. Un escándalo que nace con el robo y la quiebra de Banca Catalana y que termina con el control de una Autonomía por una familia y por todo un clan.

Entremedio, se celebrará en el Parlament el debate de política general, los días 16 y 17, la tensa espera por los resultados del Referéndum escocés el día 18, en el que los independentistas tienen puestas toda su confianza, la aprobación de la Ley de consultas el viernes día 19, con la que se pretende blindar y legitimar el anunciado referéndum de independencia del 9 de noviembre, y cuyo texto será publicado de urgencia en el Boletín Oficial de la Generalitat, en una edición especial digital de fin de semana para ganar tiempo ante el Tribunal Constitucional, preparados listo ya, para recibir el correspondiente recurso del Gobierno central que será aprobado en la Moncloa, en un Consejo de Ministros extraordinario que se convocará el viernes por la noche.

Así pues, el lunes en la Audiencia Nacional de Madrid, se abre el telón de lo que puede terminar en un drama»“escándalo de proporciones gigantescas, si se llega a descubrir todos los extremos y la forma de actuar de una familia que durante más de treinta años, ha convertido Cataluña, utilizando la política, en una finca particular para, mediante comisiones ilegales, chantajes, presiones, e intercambio de favores, amasar una fortuna, por ahora, de un valor incalculable. El telón de ese drama-escándalo o escándalo-drama, se sube con el interrogatorio del primogénito del expresidente Pujol y de su esposa, acusados de delitos fiscales y blanqueo de capitales, por el desvío de dinero de Andorra, desde dónde habrían movido no menos de 32 millones de euros, según el juez Ruz.

El juez ya ha acordado cursar una comisión rogatoria al Principado para recabar toda la información que estuviera en la Banca Privada de Andorra de productos bancarios y/o fondos de los que hayan sido beneficiarios los dos imputados o las cinco mercantiles que están siendo investigadas en esta causa, a raíz de la denuncia de María Victoria à lvarez, ex novia de Pujol Ferrusola, que fue la que desveló los viajes con bolsas de dinero al Principado. A esta petición no se ha opuesto Pujol hijo, sino el padre, que intenta paralizar cualquier envió de información del paraíso fiscal, basándose en que los datos claves han partido del propio banco, en connivencia con a los servicios de Inteligencia españoles, en lo que es una «revelación de secretos».

Pasado el entusiasmo de la «Diada», en la que no ha influido nada la corrupción del Padre de la Patria y de su familia, las aguas vuelven al cauce de la creciente tensión por el referéndum del 9 de noviembre; de las presiones de la Asamblea Nacional de Cataluña (ANC) para que no se haga caso a lo que diga el Tribunal Constitucional y que, por encima de todo, se pongan las 9.037 urnas y se vote; de las declaraciones, cada vez más radicalizadas del presidente de Esquerra Republicana de Catalunya ( ERC ), Oriol Junqueras, que ha pasado de hacer un llamamiento a la desobediencia civil, invocando la doctrina de Martín Luther King, a proclamar que «ha llegado la hora de saltarse la legalidad española»; de la creencia de que el Gobierno central no utilizará todo el peso de la ley, incluidas las retiradas del competencias para paralizar una ofensiva independentista, que ha sobrepasado todos los límites.