¡Ojo que todo está cambiando con Podemos!

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El último barómetro del CIS en el que Podemos, el partido político que se montó a toda prisa para participar en las elecciones europeas del pasado mes de mayo, se ha colocado en el segundo partido por intención de voto directo y, el tercero, después de que el CIS haya «cocinado» la encuesta, ha producido consternación en partidos que, hasta ahora, pensaban en bisagras como UPyD (Unión Progreso y Democracia) , el partido de Rosa Diez, y, en menor medida, en Ciudadanos; división de opiniones en Izquierda Unida (preocupación en el sector de Cayo Lara y alegría en el de Alberto Garzón, partidario de un acuerdo con Pablo Iglesias); desconcierto en el PSOE dónde insisten en que no se ha tenido en cuenta en el sondeo que ha habido un Congreso extraordinario del partido, y un cambio de líder (ha salido Rubalcaba con quien estaba hecha la encuesta y ha entrado Pedro Sánchez) y, sorpresa, en el Partido Popular, no por sus ocho puntos de diferencia con el PSOE, sino por el ascenso espectacular de Podemos y por el panorama político nacional que dibuja el sondeo, un panorama de difícil gobernabilidad.

Aparte del golpe que sufre el bipartidismo, que este martes periódicos como El País intentan disimular, y que en el barómetro del CIS se sitúa en un 51%, siete puntos menos que en el sondeo anterior, y en un 49 por ciento en las elecciones de mayo, muy lejano a ese 80,9 por ciento de las anteriores elecciones europeas, los resultados del sondeo que se hicieron públicos el lunes indican una tendencia clara similar a la posición que en Grecia tiene esa nueva izquierda, formada en torno a la Coalición de Izquierda Radical Syriza, que se ha convertido en la segunda fuerza política del país, por encima del histórico partido socialista, Pasok.

La reacción de Podemos ha sido de una gran prudencia, sin ningún tipo de triunfalismo y se refugian en los resultados de anteriores sondeos sobre las elecciones europeas, que fueron incapaces de detectar la existencia de un partido que la mayoría de los españoles comenzaron a conocer en la noche del 25 de mayo. La tesis de los responsables de Podemos es que estamos ante un partido que sería instrumento para el cambio político que el país está pidiendo en lo que ellos llaman «cambio de ciclo político», según han podido comprobar con la creación de 800 Círculos de Podemos en toda España y con la incorporación por Internet, en muy pocos días, de más de 74, 000 militantes, lo que sería, después de los dos grandes partidos, el tercero con mayor número de militantes.

Examinando atentamente muchas de las 154 preguntas del barómetro del CIS puede comprobarse que los votantes de Podemos, son de todas las clases sociales, incluso de las clases altas, con niveles de estudios superiores o de formación profesional y que viven lo mismo en grandes ciudades como en municipios de menos de cinco mil habitantes. Es decir, que estamos ante un fenómeno transversal que puede recoger votos de todos los partidos, sobre todo de UPyD, Izquierda Unida, y PSOE .No deja de sorprender que en las elecciones de mayo 100.000 votantes delPP votaran al partido de Pablo Iglesias igual que lo hicieron 400.000 votantes socialistas

Los efectos que ha producido la irrupción de Podemos en el panorama nacional, según refleja la encuesta del CIS, son parecidos a los que se han producido en Andalucía dónde, según el Estudio General de la Opinión Publica de Andalucía (Egopa), de celebrarse ahora elecciones autonómicas, el partido socialista empataría con el Partido Popular (la diferencia a favor de Susana Díaz, la presidenta andaluza seria de apenas unas décimas), nada que ver con los nueve puntos que los socialistas le sacaron a los populares en las últimas elecciones europeas ni con el sondeo anterior de Egopa, en el que los socialistas aparecían con cinco puntos de ventaja sobre los populares.

Este cambio de tendencia se ha producido gracias a la aparición de Podemos que, con un porcentaje del 6,56% (tres puntos y medio menos que Izquierda Unida) ha trastocado todo el mapa político andaluz, de forma que ha estimulado el voto del PP, por temor a fuerzas que consideran fuera del sistema. Igual que en la encuesta del CIS, aparece claramente reflejado el declive del bipartidismo, a pesar de que, en Andalucía, todavía no se ha producido la alternancia en el poder que se ha producido en el resto de España.