EPN, madruguete en el PRI

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Maniobras del poder

*Atlacomulco, la fragilidad del candidato

*División partidista por el albazo peñista

«Divide las dificultades que examinas en tantas partes como sea posible para su mejor solución»: René Descartes (1596-1650).

Con la Expresión Política Nacional (EPN) arrancó la autocargada de Enrique Peña Nieto (EPN), bajo un nombre con sobredosis de imaginación. Un activismo político que alienta la división al interior del Partido Revolucionario Institucional (PRI), en estos tiempos de definiciones hacia las elecciones del 2012, cuando estará en juego la Presidencia de la República. Y de por medio el predominio de cualquiera de los partidos del bipartidismo a la mexicana que en la práctica está operando en el país desde el año 2000 a la fecha, cuando Vicente Fox echó al PRI de Los Pinos «a patadas». No obstante queda claro que el PRI gobierna distinto al PAN.

Por el divisionismo que empuja el EPN sobresalen por lo menos dos efectos: 1) La creación de una estructura paralela, de oportunismo y relumbrón, para generar la plataforma sui géneris desde la cual será lanzado el candidato «único y de unidad», del PRI rumbo a las elecciones del año entrante; 2) El sectarismo que deriva de crear dicha estructura ajena al partido, y del cual usará las siglas, en el peor estilo de —eso sí—: emplear recursos públicos a su favor, cobrar facturas a empresarios beneficiados desde el peñismo en la entidad, y generar una dinámica al estilo de las redes de Arturo Montiel, la Fuerza Mexiquense (localmente) o del mismísimo PAN con los «Amigos de Fox» (a escala nacional).

El oportunismo, con visos de madruguete bajo el cual está actuando el «candidato» EPN para ganar, salió a relucir apenas cuatro días después del triunfo electoral en la entidad —cuna del Grupo Atlacomulco— controlada por el aún gobernador donde quien ganó fue el abstencionismo, más allá de señalar que los votos a favor del candidato oficial, Eruviel à vila Villegas, fueron el saldo del cúmulo de irregularidades de una elección fraudulenta al estilo de viejo priismo acostumbrado al arrebato y no a ganar con limpieza electoral y democrática.

El arranque unilateral y anticipado de dichos juegos de campaña sólo demuestra, entre otras cosas, 1) Que el Grupo Atlacomulco no tiene políticamente todas las de ganar al interior del PRI, y por eso hace uso del madruguete para la imposición del pre como el candidato presidencial oficial; 2) El propio des-tapado, EPN, seguro se siente débil o incapaz de triunfar en una confrontación directa con el otro también aspirante a la candidatura, Manlio Fabio Beltrones; 3) La inconformidad de la propia elite priista, porque al concilio atlacomulquista del día 7 no asistieron los dirigentes más conspicuos del partido; el líder del senado por el PRI, Beltrones, el dirigente Humberto Moreira y la expresidenta del partido Beatriz Paredes.

Por lo mismo, el propio Beltrones refirió: «Dentro del PRI habemos muchos que esperaríamos no se reeditaran viejas prácticas en un partido nuevo [sic] Esas viejas prácticas que no deben reeditarse vendrían a ser mensajes equivocados hacia el electorado de un PRI que no ha aprendido la lección; por eso estaremos muy atentos a que algunos eventos que pudieran confundirse con el tapadismo, la vieja cargada o lo que podrán ser los candidatos únicos que huelen a naftalina en un clóset no aparezcan en el PRI».

El caso es que, si bien es cierto el PRI no es un partido nuevo porque no ha arraigado alguna de las viejas prácticas de la casi centenaria política, también que el EPN está adelantando los tiempos al interior del mismo partido. Tal y como lo habría referido unos días antes el dirigente Moreira, que todavía «no estaba listo» el método para la selección interna de la candidatura presidencial. Pero el albazo estaba a punto de entrar al escenario nacional. «No estamos en el tema de la selección de candidatos —comentó tras el júbilo electoral del Edomex, Coahuila y Nayarit—, no tenemos aún el método de selección. Eso lo decide el Consejo Político Nacional».

Pero los EPN —el movimiento, que además de empresarios tiene en su haber legisladores, alcaldes y gobernadores, y el «candidato»— se presumen por encima de las definiciones del PRI. O se asumen frágiles, porque intentan el madruguete como peñistas. Pero eso acarrea el divisionismo al interior del partido. Y ello, en lugar de dar cuerpo, en los hechos, al discurso de la unidad que brotó tras el triunfo de las elecciones recientes pasadas, altera la funcionalidad partidista tan necesaria para confrontar al PAN, si es que pretenden recuperar la Presidencia de la República.

Por lo tanto, el sectarismo le favorece al PAN de Felipe Calderón. Y eso tiene dos lecturas también. 1) Los EPN están arrancando mal dando pasos anticipados a las políticas interna del PRI por la mencionada fragilidad del candidato; 2) Los EPN estarían alentando la fragilidad interna del PRI, lo que a todas luces favorecerá al PAN.

Desglosando: el primero de los pasos importantes para la definición del candidato presidencial del 2012 lleva el sello de la fragilidad de Peña. Y por eso se ganó la primera muestra de rechazo; pretende brincarse las decisiones de corte partidista como «candidato único» sin sustento. El segundo, que el equipo de Peña estaría a favor de las políticas del PAN, aun sin quererlo, con un «divide y vencerás».

De ahí el fundamento de las muestras de enojo al interior del PRI; por un albazo priista que responde a viejas políticas internas del mismo PRI. Y eso se refleja también en la práctica de la política partidaria. Porque las posiciones también son distintas entre EPN y Beltrones. Eso se ve en el ejercicio legislativo; en el acuerdo o disenso sobre abrir periodo extraordinario de sesiones; los contenidos de la reforma política, según sea de un grupo político o de otro; la política de alianzas, sí o no, con Elba Esther Gordillo, e iniciativas como la ley de seguridad, etcétera.

En fin. La repetición de vicios de la práctica política priista. Sólo falta el dedazo del presidencialismo que tanto extrañan los priistas. Porque el resto de vicios corporativos y clientelares siguen en pie. El madruguete, en este caso, operará en contra del PRI desde el interior del mismo PRI. Con definiciones como esta, lo único que podría ocurrirle a EPN es que la candidatura se le caiga antes de tiempo. Como lo hemos referido aquí. También que en política el plato a la boca se cae la sopa.

Correo: maniobrasdelpoder@gmail.com

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