Una elección muy competida

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Mitt Ronmey, virtual candidato republicano a la presidencia

Y no me refiero a la de México, sino la de los Estados Unidos, donde Barak Obama va a tener que enfrentar a un adversario formidable, el exitoso empresario Mitt Romney, ex gobernador de Massachusetts. Romney es fundador de la empresa Bain and Company, una de las más exitosas casas de consultoría en el mundo, forjadora de talento, estratega de grandes empresas y semillero de muchísimo talento.

Talento que Romney ha puesto a jugar a su favor al grado que hoy su campaña es reconocida, incluso por los mismos estrategas de Obama como una bien organizada, financiada, conocedora de la dinámica de los votantes, del Internet, las redes sociales y todo aquello que llevó a Obama al triunfo hace cuatro años.

Romney, a diferencia de Obama, no es un vividor de la política, un tipo que en su vida se ha tenido que enfrentar al competido mundo de los negocios. Obama, como la mayoría de los políticos en México, es un profesional de la política, toda su vida ha mamado Chichi presupuestal y por ende no conoce el valor del dinero, dilapida los impuestos de los que trabajan y producen con singular alegría al grado que ha llevado a los Estados Unidos a una bancarrota técnica. En este 2012 el gobierno de los Estados Unidos va a tener un déficit presupuestal de más de 2 trillones de dólares, la deuda soberana ya rebasa el PIB, ha mandado imprimir en menos de cuatro años más dinero del que se había impreso en toda la historia de los Estados Unidos junta y ni aún así ha podido revivir a esta debilitada economía.

Como buen político ha incumplido todas y cada una de sus promesas de campaña, ha quedado mal con los negros, con los latinos, con los hispanos, con los migrantes, con los ancianos, con los profesores, con las escuelas, con todos. Rescató a las automotrices, regaló miles de millones de dólares a los especuladores de Wal Street que provocaron la crisis mundial, no castigó a British Petroleum ni Haliburton por haber provocado el mayor desastre ecológico en la historia del golfo de México. Llegó a la presidencia con la promesa de hacer las cosas distintas pero inmediatamente fue cooptado por el sistema y decidió usarlo en su beneficio personal y el de su partido.

Obama ya perdió las elecciones intermedias, devolvió a los republicanos el control del congreso, se rodeó de personajes sospechosos, artífices de grandes fraudes financieros como Timothy Geitner, su secretario del tesoro ex de Goldman Sachs. Miente cotidianamente con las cifras, presume creación de empleos sin mencionar la calidad de los mismos, hiy día en los Estados Unidos, al igual que en México, es común subirse a un taxi y que este esté manejado por un licenciado o hasta gente con maestría que desesperados por no conseguir un trabajo se emplean en lo que sea. Aún así insiste por seguir el mismo camino de despilfarro, la misma ruta de alejar a los norteamericanos de sus valores.

Los precios de las casas se siguen cayendo, cada familia norteamericana debe unos 250 mil dólares, tres veces el sueldo promedio anual de cada familia. A nivel individual este es un mayor endeudamiento que el de México en sus peores momentos. Aún así sigue contratando y refinanciando deuda a borbotones hipotecando a las futuras generaciones.

Romney tiene entonces miles de argumentos en contra de Obama. De su lado están los republicanos y los demócratas moderados ya que Romney, al ser un republicano moderado que gobernó un estado demócrata y liberal como es Massachussetts, cuenta con la simpatía de millones de demócratas que están hastiados de tanta mentira y simulación.

Romney es mormón y no se le conocen escándalos personales, cuanta con una sólida base moral en un país que sabe que está perdiendo los valores que lo hicieron grande a pasos acelerados. Lo apoya también el tea party aún sin ser tan radical como ellos porque ha sabido ser radical en uno o dos temas que a la gente les importa como el problema de los ilegales, violadores de la ley, que quieren matar víbora en lunes y exigir sus derechos cuando todos ellos entraron a los Estados Unidos sabiendo que lo hacían de manera ilegal y cometiendo un ilícito.

Tiene el apoyo de buena parte de la clase empresarial que ven con buenos ojos su éxito en el campo de los negocios. Es un candidato pragmático, alejado de dogmas y dispuesto a dar a los americanos jarabe medicinal para curar sus dolencias aunque este sepa a rayos y provoque vómito y nauseas. El mundo de los negocios le enseñó a tomar posturas al margen de consideraciones políticas, en otras palabras, no es un político tradicional sino un empresario de la política y al parecer los norteamericanos están dispuestos a probar ser gobernados por este nuevo tipo de animal político cansados de los embusteros de palabra fácil como Barak Obama.

Así es que abróchense los cinturones porque la elección en los Estados Unidos va a ser muy competida y podría traer de regreso a la Casa Blanca a un presidente republicano que por cierto tiene en un muy mal concepto a México pues sabe por quién está gobernado y como se las gastan de este lado de la frontera.

rami@mexico.com

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