En el debate de hoy, no están quienes realmente deciden

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Este miércoles el Congreso de los Diputados, por una amplia mayoría, rechazará la pretensión de la Generalitat catalana de celebrar un referéndum el próximo 9 de noviembre para que Cataluña se escinda de España, alcance la independencia y se convierta, supuestamente, en un estado más de la Unión Europea, aunque la propia Unión ha aclarado que en cualquier caso se iniciaría un largo proceso en el que cada uno de los países de la UE, tendría capacidad de veto para esa incorporación, algo que pretende ocultar el Gobierno de la Generalitat.

En un acto parecido al que tuvo lugar en febrero de 2005, cuando el Gobierno vasco del lehendakari Ibarretxe, presentó un plan soberanista en el que se quería que Euskadi formase parte de España como estado libre asociado y, como paso previo hacia el logro de la Gran Euskadi con todas sus provincias españolas y francesas, este miércoles se volverán a utilizar los mismos argumentos de la unidad de la nación española y en esa soberanía, que según la Constitución, reside en el pueblo español. La gran diferencia es que, en aquella ocasión, dio la cara el lehendakari vasco y, en esta ocasión, el Presidente de la Generalitat, en lo que debía haber sido su gran día para defender sus planteamientos ante los representantes del pueblo español, se ha echado atrás y se ha quedará en Barcelona, con el argumento de que el debate parlamentario, no cambiará nada los planes de la Generalitat y que el referéndum seguirá adelante, según los planes previstos.

En realidad, vistos los últimos acontecimientos quienes deberían intervenir en el Parlamento este miércoles, no son los representantes de los partidos políticos catalanes, ni siquiera quien es el hombre de confianza, y mano derecha de Artur Mas, Francesc Homs, sino quienes en estos momentos, están marcando la hoja de ruta de la independencia catalana; la Asamblea Nacional de Cataluña (ANC) que es la que por el momento, está dejando que lleve la iniciativo el Presidente de la Generalitat pero que, según ha quedado claro este fin de semana, es la que está realmente liderando todo el proceso, por delante incluso de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC).

Este fin de semana los dirigentes de la Asamblea Nacional de Cataluña Catalana, han aprobado entre gritos de «Independencia», «Visca Catalunya Lluire» y «Visca la Republica catalana» su «hoja de ruta», dirigida a proclamar la independencia de Cataluña, durante la festividad de Sant Jordi, el 23 de abril de 2015, y celebrar el referéndum constitucional del nuevo estado catalán el 11 de septiembre del año que viene. Como primer paso de ese objetivo la ANC, centrará todos sus esfuerzos en la celebración de la consulta convocada para el 9 de noviembre de este año.

La ANC, una asociación de apenas dos años de vida, que cuenta con subvención de la Generalitat, que tiene 25.000 asociados y más de 17.000 colaboradores, ha ido radicalizando, progresivamente, sus posiciones después de sus éxitos en las convocatorias del 11 de septiembre de 2012 y la del año pasado, con esa cadena humana de «inspiración báltica» que se extendió desde El Pertus a Vinaròs y en la que participaron cientos de miles de catalanes.

Las últimas declaraciones de la ANC, insinuando que a la hora de la independencia hay que controlar muy bien las grandes infraestructuras, las fronteras, los aeropuertos, los puertos, los sistemas de comunicaciones, la seguridad»¦ etc., han dado lugar a todo tipo de interpretaciones, que además se han visto agravadas cuando han asegurado que tienen que producirse grandes movilizaciones en las calles hasta que se consigan los objetivos soberanistas. De ahí, a querer convertir la plaza de Cataluña en una nueva plaza de la independencia en Kiev (Ucrania), sólo hay un paso, un paso peligroso.

No deja de ser significativo que, coincidiendo con el debate de este miércoles, el consejero de Economía de Cataluña Andreu Mas-Colell, haga un canto en el periódico norteamericano The Wall Street Journal sobre el comportamiento del Gobierno británico aceptando la celebración de un referéndum en Escocia. «Admiramos la posición británica sobre la legitimidad del referéndum escocés y desearíamos que el Gobierno español actuara de esa forma» dice. La oportunidad estaÌ cerca. Como en Gran Bretaña, se ha pedido al parlamento español, las Cortes, que delegue al Gobierno catalán el poder de organizar un referéndum el 9 de noviembre de 2014 sobre la independencia catalana, Aunque en el caso catalán asegura el señor Mas Colell que dada la hostilidad contra el autogobierno catalán que el muy politizado Tribunal Constitucional español ha demostrado en los últimos años, la apelación puede tener como resultado un veredicto contra la consulta.

«Desde que el Parlamento y el Gobierno catalán hablaron por primera vez de convocar un referéndum, se ha desencadenado una campaña de oprobio contra nosotros por atrevernos a pedir los mismos derechos que los escoceses. Pero no nos hemos vuelto locos. Somos un gobierno de moderados, centristas y partidarios de un entorno favorable a las empresas. Nos impulsa hacia adelante un sentimiento popular masivo y ordenado de apoyo al referéndum, una reacción a los recientes recortes drásticos en la extensión del autogobierno que en su día disfrutoÌ Cataluña».

Nada que ver con quienes, realmente, están marcando la hoja de ruta.