DETROIT EN QUIEBRA

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2013-08-07

Una noticia por demás inesperada, se dio cuando el pasado 19 de julio, la importante ciudad norteamericana de Detroit se declaró en «quiebra», según se precisó, al no poder pagar más sus voluminosas cuentas, las cuales sobrepasaban los 18 mil millones de dólares. Detroit, la llamada capital del automóvil, se fundó en el año de 1700 y a finales del siglo XIX, pero especialmente en la primera mitad del siglo XX, logró una formidable expansión de la industria automotriz, al extremo que su demografía alcanzó casi los dos millones de habitantes, donde la mayor parte de adultos se dedicaba a trabajar en las factorías, produciendo enormes cantidades de vehículos.

Nunca se había visto, que una ciudad de Estados Unidos, del nivel de Detroit, se señalara en «números rojos»; sin duda, algo único en el orbe. No obstante, Detroit cuenta con un antecedente en suelo estadounidense, la localidad de Jefferson County, en Alabama, con una población de más de 600 mil personas, misma que adujo tener deudas por más de 4 mil millones de dólares. Los ciudadanos, tanto de Jefferson County como de Detroit, conservan una postura de marcada inquietud, al no saber qué pasará con los servicios comunitarios, inclusive con sus propiedades; peor aún, ignoran si tendrán que cambiar de residencia. Las autoridades de Detroit dicen de manera muy simplista, que para cubrir cada dólar de su deuda sólo poseen 36 centavos; agregan, que la mayor parte del déficit está ubicado en planes de pensiones y servicios de salud.

Si bien Detroit sigue siendo un centro significativo de manufactura automotriz, al tener en su territorio fábricas de firmas como General Motors, Ford y Chrysler, es obvio que la situación se torna dramática, ya que también las prestigiosas armadoras de autos mantienen severas dificultades financieras. Respecto a esto último, tengamos presente; en 2009 General Motors también se manifestó en «banca rota», e incluso, para salvarla intervino la Casa Blanca. Algunos conocedores creen que se debe actuar de la misma forma; empero no olvidemos, en 2009 las condiciones norteamericanas en materia económica, estaban en posición menos crítica que la que actualmente se observa, de ahí que el estado de las cosas se vuelve sumamente preocupante.

Es claro, los países del primer mundo, cuentan con aval suficiente para solicitar infinidad de préstamos, el problema es que lo ocurrido en Detroit, puede crear una inusitada inseguridad por la diversidad de bonos que suscriben varios gobiernos.

El caso de la multicitada Detroit, muestra que hay una relación estrecha entre las estructuras productivas y la actividad urbana de las ciudades. Al presentarse una crisis en cualquier rubro de la industria, es evidente que se incrementará el desempleo, y ante ello, las administraciones gubernamentales carecen de recursos para cobrar ingresos y orientarlos para la prestación de servicios públicos.

Definitivamente, debemos estar atentos al desenlace de lo acaecido Detroit. Algunos analistas consideran que todo es una auténtica tomada de pelo, aseveran que el gobierno norteamericano entrará en apoyo de la referida metrópoli y se resolverá la disyuntiva sin dilación. En contra parte, los pesimistas creen que en un momento dado se pueden dar disposiciones inesperadas, como la venta de escuelas, parques públicos, etcétera; todo para solventar las deudas contraídas.

Lo innegable, es que en el casco urbano de Detroit, hoy en día se contemplan extensas áreas abandonadas y destruidas, lo cual acarrea la incertidumbre ya subrayada. Ante la terrible recesión, será difícil vislumbrar a ese Detroit de antaño, un lugar de gran éxito y prosperidad.

elb@unam.mx