ALUMNOS RECHAZADOS

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2013-07-24

Estos días son fatales para muchos estudiantes, reciben la infausta noticia que no han sido admitidos en escuelas de enseñanza superior; por lo menos se sabe de 100 mil alumnos que no ingresarán a la UNAM, o a cualquiera de las otras instituciones de educación profesional del área metropolitana; muchachos que en su mayoría formarán parte de las filas de los llamados «ninis», ya que por desgracia no tienen alternativa.

En México se ha equivocado el camino, debido a la nulidad e irresponsabilidad de sus malos dignatarios. A principios de los años 70″™s se creó en la Ciudad de México la Universidad Metropolitana, han transcurrido cerca de ocho lustros, durante los cuales la población se ha incrementado de forma trascendental; no obstante, el gobierno dejó de invertir en el rubro educativo, en especial de instrucción superior; si bien se instauró otra institución académica en el Distrito Federal, misma que inventó el terrible «peje», ésta no tienen ninguna presencia ni calidad.

El artículo 3° de nuestra Constitución es claro, de manera tajante señala que todos, absolutamente todos los mexicanos tienen derecho a estudiar; por lo tanto, es inaceptable se les cierren las puertas mediante un sistema en verdad perverso, como lo es el famoso examen de admisión.

Observemos ejemplos, un joven que estudió la secundaria durante 3 años, posteriormente otros 3 de preparatoria, está obligado a presentar su examen de ingreso para una universidad pública, se percata súbitamente que seis años de escolaridad no valieron nada, y se la tiene que jugar en una prueba de unos cuantos minutos, donde pueden darse varias circunstancias, entre otras, los naturales nervios del estudiante, mismos que evidentemente le provocan cierta clase de angustia, la cual muy probablemente no le permitirá mostrar toda su capacidad intelectual. En definitiva, el examen de admisión debe rechazarse por antipedagógico, en especial, al ser un auténtico acto de tortura psicológica.

Mantenemos nuestra tesis tras años de trabajo pedagógico, en el sentido que todos los preparatorianos deben entrar directo a las universidades, y una vez ahí, se vaya dando la selección natural, de acuerdo con la aptitud y talento de cada uno de los educandos.

La universidad pública resulta una excelente opción, misma que debe ser alentada y estimulada por el Estado, un semillero de profesionistas capacitados, tan necesarios en México. Lamentablemente, una buena mayoría de quienes nos gobiernan, son ajenos al sentido nacionalista y patriota que reclama el pleno cumplimiento de lo dispuesto en el artículo 3° de nuestra Carta Magna; esa conducta marginal de los problemas de México, en buena medida se debe a que muchos de los actuales dirigentes no se formaron en suelo azteca, lo hicieron en el extranjero, particularmente en Estados Unidos, por ende, les falta el conocimiento a profundidad de las complejidades que aquejan al territorio nacional. Es preponderante una actitud más responsable de quienes se encuentran al frente de la Secretaria de Educación Pública, dependencia rectora en este tema de la educación superior.

En primera instancia, deben usarse las instalaciones de escuelas secundarias que no tengan doble turno, y así, por las tardes, brindar educación superior a la gran cantidad de alumnos rechazados que hay actualmente en el ámbito académico.

Estoy cierto, para la recomendación anterior se deberá contar con el respaldo de importantes sectores escolares, entre otros el de los docentes, donde sin duda para ayudar en el conflicto, muchos mentores estamos dispuestos a impartir clases, aún sin cobrar, al menos de modo inicial, hasta en tanto se encuentren mejores opciones.

elb@unam.mx