BEBIDAS ADULTERADAS

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2013-07-17

Para nadie es secreto, desde hace muchos ayeres y sin mayor limitante, en México se adulteran toda clase de bebidas alcohólicas; inclusive se afirma que las propias autoridades propician tan deleznable práctica, estimulando con ello el ilegal negocio, mismo que sobra apuntar, causa severos daños a la salud y en casos extremos la muerte. Con sumo descaro, en tianguis populares e incluso comercios establecidos, se vende vino, whisky, coñac, etcétera, de diferentes marcas a mitad de precio.

Con infinidad de sustancias, colorantes artificiales, alcohol del 96, metanol y múltiples instrumentos, se falsifican licores de toda índole, no importa que tan sofisticados sean.

En fechas recientes, la oficina denominada Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios, informó que cada día es mayor el número de bebidas falsificadas, las cuales son cuidadosamente elaboradas y etiquetadas, circunstancia que hace difícil diferenciar a simple vista si es auténtica o no.

Primordialmente, en los llamados «antros» de las grandes ciudades, de manera cínica se expiden licores mixtificados, en especial, por medio de las famosas «barras libres», aquellas donde un sujeto al ingresar al establecimiento paga su cuota y tiene derecho a todo el alcohol que quiera y pueda ingerir. También es cotidiano, en restaurantes de «medio pelo», ver cómo se ofrecen vinos de dudosa procedencia; lo grave, es que el consumidor ni se percata. Ha llegado a tal grado la sofisticación en este sentido, que marcas de alta calidad, como Chateau Lafite o Vega Sicilia, se puedan encontrar sin problema en mercados ambulantes, principalmente en Tepito e Iztapalapa, entre muchas otras zonas populares.

Los decesos que ha provocado el uso de bebidas adulteradas, no han sido suficientes para evitar que siga proliferando ese nocivo y fraudulento negocio. Reitero, de inicio es complicado saber si lo que se va a ingerir es original o no, se necesitan conocimientos y un paladar adecuado. Lo innegable, es que si se trata de algo adulterado, con seguridad vendrán fuertes dolores de cabeza y estómago, vómitos e inclusive la pérdida de conciencia. Por ejemplo, la ingestión de alcohol del 96 combinado con metanol, llega en primera instancia a producir ceguera y finalmente el óbito.

Hay lugares en la capital del país, donde no existe duda que se expenden bebidas apócrifas en forma genérica y sin restricción alguna, tal es el caso de ominosos tugurios que pululan alrededor de Garibaldi, sin olvidar los antros de la Zona Rosa, sólo por mencionar algunas áreas defeñas.

Antiguamente las botellas traían un sello que implicaba pago de impuestos; actualmente, es una calcomanía menor que sólo con lupa se distingue, no obstante, también la falsifican cuidadosamente.

En forma periódica, se dan a conocer a la ciudadanía noticias sobre la adulteración de licores y vinos, pero a pesar de que las autoridades difunden esos hechos, éstas nada en absoluto hacen para evitarlo. Recientemente, se supo que en Iztapalapa, en una fiesta clandestina, a jóvenes menores de 18 años se les vendió este tipo de bebidas y las consecuencias fueron letales; dos de ellos fallecieron y una veintena tuvo que ser atendida por daños mayores en hospitales; lo peor, es que ese lugar hasta la fecha sigue abierto y con seguridad sirviendo el mismo tipo de bebidas.

Nadie lo duda, al final la falsificación de vinos y licores en México es propiciada de modo procaz por innobles dirigentes. Para evitar su consumo, se reclama que los particulares, ante el estado de indefensión que padecen, se conviertan en sus propios inspectores, ya que la corrupción del gobernante azteca no conoce contornos.

elb@unam.mx