-Por una gran reforma fiscal

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POR LA ESPIRAL

2013-08-09

Las deficiencias de la política fiscal en el país no son nuevas, se arrastran como otras de las herencias legadas por algunos de los presidentes y sus gabinetes en turno y que fueron pasando de sexenio en sexenio sin ser atendidas en el fondo mismo de su naturaleza, más bien paliadas con absoluto desasosiego.

Durante años México ha figurado en la lista de países que el Fondo Monetario Internacional (FMI), Banco Mundial y la Cepal señalan por sus carencias en materia fiscal. Las recomendaciones suelen ir acompañadas de cambios en la base impositiva, aumento y generalización de impuestos, ampliación de las fórmulas de recaudación, reducción de la evasión fiscal e inclusión de los sectores informales.

En cambio, la petición de esquemas que graven a los que más tienen, generalmente proviene del ala política de la izquierda en México siendo además una de sus banderas electorales favoritas.

El quid es que, entre crisis y crisis, el tiempo transcurre sin que nadie quiera asumir una clara responsabilidad para impulsar lo que México requiere de cara al presente y fundamentalmente hacia el futuro: una nueva, moderna, eficiente y hasta con etiqueta de VERDE política fiscal que nos incluya, convenza y proporcione derechos y obligaciones a todos por igual.

¿Es tiempo para más impuestos? A esa iniciativa privada que los pide debemos decirle que más IVA no es la solución.

A COLACIÓN

La economía tiene dos brazos pilares: la política monetaria y la política fiscal. En México desde la época del Desarrollo Estabilizador debió reformarse la política fiscal adecuándose a una economía en expansión demográfica, igualmente cuando México ingresó al GATT en 1986 debió impulsarse al aparato productivo orientado hacia el exterior con las bases fiscales suficientes para competir.

El ingreso del país en el NAFTA-TLCAN estuvo desprovisto de una reforma en la política fiscal tendiente a dotar al país, su gente, aparato productivo y sus trabajadores de las herramientas fiscales para mejorar su nivel de vida, fortalecer a la iniciativa privada y primordialmente no sucumbir ante la competencia con dos gigantes como Estados Unidos y Canadá.

Con un país que camina hacia los 120 millones de habitantes (en unos años más) estoy segura que muchas de las respuestas para mejorar podrán encontrarse en una gran reforma de la política fiscal.

Pero a mí entender, como economista, esto no es sólo cuestión de voluntad, lo es de visión. En algunos países como Alemania, Bélgica, Francia lo llevan a la práctica, otros como Dinamarca o Islandia llevan la delantera.

En los tres primeros, la política fiscal grava a los que más tienen, a los que fuman, beben, contaminan más, tienen coche, reciclan menos y compran productos difíciles de reutilizar, prácticamente todas las formas de propiedad están gravadas y su utilización.

En Alemania, país donde el salario mínimo es de 2 mil euros mensuales, se privilegia mediante la política fiscal que la gente prefiera alquilar que comprar, por tanto el precio de los alquileres es accesible en forma proporcional con el salario mínimo.

Otro aspecto interesante en Alemania, Bélgica y Francia los consumidores que adquieren botellas de plástico, sobre todo agua embotellada y que no la reciclan pagan 0.25 centavos de euro por cada envase y las multas por no seleccionar adecuadamente la basura suelen ser altísimas así como por violar cualquier regla vial en el caso de tener automóvil propio.

Como pagar duele al bolsillo eso obliga a que los consumidores sean más racionales, aprendan a elegir y desde luego a conocer los derechos que tienen como contribuyentes porque la verdadera base de la política fiscal es una cuestión de fe y responsabilidad. creer en el funcionamiento del sistema hace que la gente pague sus impuestos sabedora además de que las desgravaciones funcionan y de que están participando en el progreso de su país.

Por su parte, Dinamarca e Islandia, países que forman parte de la Europa del Norte, miembros de la Unión Europea -no de la zona euro-, la política fiscal es de las más eficientes. Los ciudadanos pagan las más altas tasa impositivas de toda Europa, sin embargo tienen servicios de altísima calidad.

Algunos daneses me contaron que en la declaración anual pueden recuperar buena parte de lo que gastaron por no usar su vehículo para transportarse todos los días hacia su trabajo.

Por ende, me parece que en México nada se resuelve con generalizar el IVA, no es por no querer pagar impuestos, sino por tener confianza en saber que pagarlos más y por todo redundará en beneficios a los ciudadanos y contribuyentes. El sistema tiene que modificarse totalmente creando una política fiscal revolucionaria, verde e incluyente.

Mi twitter @claudialunapale. Mi blog es http://claudialunapalencia.blogspot.com

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