Un ratero dirigirá Morena

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Al paso que va el cruce de lanzas entre Porfirio Muñoz Ledo y Mario Delgado, quienes se acusan de violar flagantemente todos los principios de Morena, el que finalmente presida ese partido llegará con la etiqueta de ladrón, impuesta por ellos mismos y sus militantes.

Porque en este pleito —que hasta en una cantina sería de escándalo— para dirigentes y militantes de ese partido ninguno de ellos ha honrado en lo más mínimo los principios de “no mentir, no robar y no traicionar”, que es la bandera con la que todos los días se envuelven los pejistas.

El experimentado Muñoz Ledo ha acusado a Delgado, su principal rival, de ser marioneta de Marcelo Ebrard y de querer apropiarse del partido para encumbrar al canciller rumbo al 24, y desplazar al Presidente de la República.

Y que para ello se ha valido —entre otras cosas— del robo de partidas millonarias de la Cámara de Diputados, por lo que exige una amplia investigación ante el eventual desvío de fondo públicos.

Por supuesto que la acusación caló hondo en Delgado, quien negó haber tomado un peso del erario para su intensa campaña por el país, la cual dijo pagar de su propia bolsa y con el aporte de sus simpatizantes en los estados.

El líder de la Cámara ha dicho que si alguien busca atacar al Presidente ése es Muñoz Ledo, que ha servido a gobiernos de varios colores, arribando siempre de manera oportunista.

Aunado a ello, las huestes del colimense contraatacaron con dos rocazos al veterano legislador, acusándolo a sus 87 años de acosador sexual, y de haber desviado presuntamente más de un millón 300 mil pesos al pago de su campaña interna en Facebook.

A pesar de que en una campaña se dice de todo, las acusaciones que ambos se han hecho —y que exigen llevarlas hasta sus últimas consecuencias— tienen dividido al partido, y en teoría el grupo que salga derrotado no deberá reconocer el triunfo del rival, porque para ellos es un corrupto.

Conste que se habla ahorita solamente de Delgado y Muñoz Ledo —porque son los finalistas en las encuestas para definir al nuevo presidente de Morena—, pero ya antes la dirigente provisional, Yeidckol Polevnsky, había sido acusada de malversar 400 millones de pesos.

O sea que los tres aspirantes que más posibilidades tenían de llegar al cargo están señalados como rateros; lo más grave es que las acusaciones no vinieron de conservadores o fifís, sino del interior de las propias filas morenistas y de los mismos candidatos.

Así que, sin importar el nombre del ganador, quien asuma lo hará con etiqueta de ladrón y corrupto, por lo que no tendría cara para defender los principios del evangelio morenista : “no mentir, no robar y no traicionar”.

Luego por qué desde Palacio Nacional les dicen que Morena es mucho movimiento para tan pocos dirigentes.

CENTAVITOS

El gobierno federal está llamando a la población a extremar precauciones para evitar que vaya a presentarse un rebrote de covid-19 como el que azota a Europa. Vaya cara dura de las autoridades, llaman a evitar un rebrote como si la pandemia estuviera erradicada.

Mejor se deberían poner las pilas para surtir las vacunas contra la influenza, “que no es que se hayan acabado, sino que no hay” ­—dicen en la CDMX—, y evitar el riesgo de una sindemia —que es la unión de la influenza y el coronavirus—, como alertó ayer con toda razón la presidenta del PRD capitalino, Nora Arias.